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La Verdad del Sureste

Encuesta/FaceBook , de por qué AMLO sigue creciendo “a pesar de todo”


 

@NietzscheAristo

“Andrés Manuel López Obrador continúa como líder de cara a la elección presidencial de 2018 a pesar de los videoescándalos generados en Veracruz que, al parecer, le permitieron crecen un poco más.”, señala la nota que presenta la encuesta SDPnoticias-México Elige, correspondiente al mes de mayo.

Si hoy fuera la elección, Morena obtendría entre 37.4 y 38.6%, dependiendo de las combinaciones de los otros partidos llevando ventaja de entre 10 y 13%.

En todos los careos entre candidatos, López Obrador arrasa alcanzando hasta 41.1% en uno de ellos y sacando hasta 23% de ventaja en otro. Y en el careo “clásico”, AMLO-Zavala-Chong, llega a 39.7% sobre 19.4% de Zavala; Chong, 11.8%.

La oposición verdadera crece, una izquierda moderada en relación al sistema formal pero radical en ciertos puntos frente al mismo como lo es el combate a la corrupción. Y si al 41 por ciento o más se incorporara el 3-5% que hoy suma el precandidato independiente de izquierda, Fernández Noroña, ya estamos hablando de un promedio de 45% para esa oposición.

¿Por qué López Obrador sigue creciendo?

He empezado a escuchar una explicación bastante burda: que se trata de un “candidato teflón”; es decir, que nada se le pega. Burda, porque refiere no sólo a un político bajo el ataque “sucio o limpio” de los adversarios, sino que, como escuché decir a una encuestadora recientemente, puede sugerir o aun afirmar que aunque se trate de un criminal confirmado, si el político es carismático (como se decía de Ronald Reagan), si es consentido por su público, los ataques serán inocuos.

Pudiera haber un poco de razón en esta explicación francamente simplista a la que acuden los propios adversarios u “odiadores” del candidato de la izquierda, pero la realidad es más honda, en el caso mexicano, no se atiene a materias sintéticas resbaladizas.

1. Los años de lucha de López Obrador para transformar al país tolerando todo el tiempo el embate sucio de sus adversarios. 2. El hecho de que estos no le hayan podido demostrar un solo acto de corrupción ni enriquecimiento ilícito a pesar de ser acaso el político más vigilado, más público, más abierto a todos; no han demostrado que “es igual a todos”. 3. La coherencia de su discurso y programa que le rescatan aun de errores cometidos en el afán de pragmatismo. 4. La interacción permanente con la gente de todo el país por sus incansables y empeñosos recorridos por el mismo. 5. El acercamiento con sectores sociales anteriormente reacios a su propuesta. 6. La simpatía y/o la incorporación a su grupo de las personas con mayor cualidad ética e intelectual del país. 7. La interacción activísima en las redes sociales de varias generaciones informadas, conscientes, deseosas de un cambio en el país que han padecido por décadas. 8. El conocimiento y la circulación por las redes de la característica del sistema y sus beneficiarios que no quieren ceder al cambio; el reconocimiento del monstruo al que se enfrenta la sociedad si ha de procurar el cambio. 9. La realidad objetiva de un país que ya boquea por el agobio a que ha estado sometido. 10. El deseo objetivo de superar ese agobio, transformarlo en algo respirable y con futuro.

Con los anteriores puntos mínimos, la analogía del teflón resulta bastante elemental. Porque la sociedad no es un sartén ateflonado para freír huevos. La sociedad crítica, consciente y despierta, la que no se traga el cuento de las verdades oficiales ni los montajes televisivos, entra en acción. Unos ejemplos de por qué no baja y sí sube en las encuestas:

1. Ejército. Cuando López Obrador declaró que en Nayarit el ejército había cometido una masacre al ejecutar a presuntos delincuentes y toda la jauría oficial y formal de siempre, empezando por Peña,  se le fue encima, el ejercicio crítico contribuyó a revertir los ataques porque, en efecto, las imágenes difundidas exhiben una masacre del tipo ejército gringo en Iraq o Afganistán; asimismo exhibieron el negro historial de las fuerzas armadas mexicanas. Cuando una y otra vez acusaron que el líder opositor no respeta al ejército, el ejercicio crítico citó las innumerables declaraciones de AMLO ofreciendo sus respetos a la institución que no es sino “pueblo armado”. No lo bajaron de las encuestas con este chisme.

2. Nueva York. Cuando quisieron presentar la incursión neoyorquina de López Obrador como un fracaso pues había exhibido su autoritarismo intolerante cuando un acto suyo fue interrumpido, el ejercicio crítico revirtió esa tendencia mostrando videos en los que se ve lo contrario tanto en el evento mismo como en la calle, cuando fuera abordado por un padre de Ayotzinapa. Incluso el ejercicio auditivo crítico convirtió una verdad de la prensa nacional que ya llevaba casi 48 horas: “¡Cállate!”, en lo que de verdad fue: “¡Que te vaya bien!” (audición y reversión a mi cargo, debo decir). No lo bajaron de las encuestas con esta calumnia.

3. Eva Cadena. Fue tan obvia la puesta en escena de la mafia del poder (les recuerdo que no entrecomillo porque Xóchitl Gálvez demostró involuntariamente que sí existe) en torno a una panista devenida en diputada y candidata morenista recibiendo dinero para López Obrador, que el ejercicio crítico revirtió con humor el macabro plan. Humor, sí, pero exigiendo acciones claras. No lo bajaron de las encuestas con esta trampa.

Por supuesto, el ejercicio crítico y la simpatía informada no ofrecen un “cheque en blanco”. Exigen que se actúe con coherencia y claridad; demandan que se reconozcan errores frutos del pragmatismo que acecha a Morena; señalan que el planteamiento ético y moral de Morena y su líder tienen que tener correspondencia en estatutos firmes y en los procesos de incorporación de “agentes externos”; piden acotaciones al pragmatismo; etcétera.

Como las encuestas van señalando, cada vez mayor número de mexicanos quiere un cambio auténtico, no la simulación corrupta de la supuesta alternancia que ha sido un fracaso. Y ese cambio no es responsabilidad de un partido y un líder, lo es de toda la sociedad. En la medida que esta dinámica social prosiga, las encuestas tendrán que expresarlo; aun las “cuchareadas”, aunque no quieran.

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