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La Verdad del Sureste

En el equipo de Anaya Desorganización, recelos, desaliento…


Ricardo Anaya. Desconcierto
Ricardo Anaya. Desconcierto


CIUDAD DE MÉXICO, 28 MAYO 2018.- “¡Apenas me avisaron ayer!”, se quejaba, exasperado, el senador panista Jorge Luis Preciado, la mañana del martes 22, después de organizar, a distancia y contra el tiempo, la repentina visita de Ricardo Anaya a Colima. “¡Traen un relajo con la agenda!”
    El equipo de Anaya escogió Colima para el primer mitin estatal tras el debate del domingo 20, en Tijuana, Baja California, a donde Preciado lo acompañó como uno de sus voceros y sólo pasó a la Ciudad de México a cambiarse de ropa y tomar otro avión a su tierra.
    Parecía que no se ocuparían las 600 sillas que el senador ordenó colocar en un patio de la feria de Colima mientras acompañaba a Anaya a Manzanillo a una reunión de estructuras electorales y simpatizantes –sin avisar a los medios–, pero finalmente el mitin, muy modesto, se consumó.Además de los versos con los que Preciado agasajó a su candidato –“Parece que va a llover/Anaya está gobernando/Parece que va a llover/Ay el Peje está llorando” –, el mitin incluyó una novedad en la campaña desprovista de entusiasmo: La proyección, en pantallas gigantes, de un video motivacional que muestra al aspirante envuelto en papelitos con una frase reiterativa: “¡Sí se puede!”
    Al día siguiente, miércoles 23, este mismo video motivacional se exhibió en Guadalajara, Jalisco, en el salón del hotel Hilton que congregó a clientelas de los partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC) que apoyan a Anaya, pero que entre ellos se detestan.
    Las caras largas de panistas estatales contrastaban con la autosuficiencia de los de MC, que se habían hecho cargo de la organización de la reunión “ciudadana”, pero que la víspera, se quejaron, se la “aventaron” al PAN. Peor: El equipo de Anaya instruyó a sus correligionarios locales panistas a convocar a una rueda de prensa a las 8 horas, pero el candidato llegó a las 9:15.
    Por eso, cuando entró en un salón, fue recibido con silbidos y reclamos directos por la impuntualidad, lo que le endureció el rostro como a los panistas jaliscienses frente a los prosélitos del candidato de MC a gobernador, Enrique Alfaro, el mismo que afirma que Anaya es preparado, pero “su defecto es que le cuesta mucho trabajo conectar con la gente”.
    Alfaro ni siquiera se sentó, en primera fila, junto a sus rivales del PAN, Miguel Ángel Martínez, y del PRD, Carlos Orozco. Ocupó un lugar a un costado del salón, junto a Dante Delgado. Y cuando Anaya nombró a los tres aspirantes, fue estruendosa la ovación al emecista.
    Martínez, quien dejó la presidencia del PAN para ser candidato con apenas un dígito de preferencias, veía con rostro adusto el trato deferente de Anaya a Alfaro, pero decía no sentirse celoso. “El bien del país es superior a una cosa de esa naturaleza. Por la patria no se tienen celos. Es candidato de los dos partidos y punto, no pasa nada”.
–¿Ni personalmente?
–No, nada. No tengo problema con eso.
    Serios también, en primera fila, estaban Raúl Padilla, el cacique de la Universidad de Guadalajara y artífice de la propuesta cultural de Anaya, y Fernando Guzmán Pérez Peláez, candidato a gobernador del PAN en 2012 y jerarca de El Yunque en Jalisco, al lado de Marco Antonio Adame, coordinador de Asuntos Internacionales de ese partido y jefe político de esa misma organización de ultraderecha.
    Y fue ante ellos, en momentos en que afloran voces derrotistas, que Anaya hizo público un compromiso con sus simpatizantes, con ímpetu pero con semblante sombrío, que se acentuó después de que en el segundo debate estuvo lejos de ser contundente:
    “Yo quiero decirles, hoy desde Jalisco, que voy a entregar alma, corazón y vida, de aquí al 1 de julio, para ganar esta elección. ¡Porque es ahora o nunca, porque no va a haber otra oportunidad!”
    Al día siguiente, en Atizapán, Estado de México, el compromiso de Anaya, título de la canción de Palmenia Pizano interpretada por el trío Los Panchos, se transformó en imploración: “Faltan sólo 38 días para la elección, y yo quiero invitarlas a todas y a todos ustedes a que entreguemos alma, corazón y vida estos 38 días para triunfar y para lograr el cambio profundo que nuestro país necesita.”
    En este contexto, voces panistas han comenzado a asumir que Anaya avanza hacia la derrota, como la del excanciller Luis Ernesto Derbez, quien buscó ser candidato presidencial del PAN, y el senador Francisco Búrquez.
    Derbez, rector de la Universidad de las Américas, declaró que Anaya desperdició su oportunidad en el segundo debate y se le acabó el tiempo. “Yo creo que se desperdició una gran oportunidad para convencer (…) le quedan 30 días, ya no hay tiempo”, declaró Derbez el jueves 24.
    Canciller en el sexenio de Vicente Fox, Derbez pidió a los panistas “ser realistas con la situación” y reconocer que Anaya debió arriesgar más en el debate y no asumir posiciones “populistas”.
    “Tuvo que haberse arriesgado muchísimo más, haber hecho propuestas mucho más audaces (…) no salir con obviedades como ‘yo también quiero subir el salario mínimo’. Francamente creo que es una pérdida tremenda de tiempo. No escucha nada, no dice nada y, desde luego, da un poco de populismo que no deberíamos estar en este momento haciendo”, expuso.
    Derbez atribuyó la responsabilidad a los asesores de Anaya y a su coordinador estratégico, Jorge G. Castañeda: “Creo que parte del problema es que él tiene como su estratega central a Jorge Castañeda”. Por su parte, el senador Búrquez emitió, el miércoles 23, una rotunda advertencia en su cuenta de Twitter: “Si Ricardo Anaya no hace nada extraordinario para rencauzar su estrategia, AMLO nos va a ganar, el PAN va a perder”.

LA GUERRA POR LA PAZ
Así, entre improvisaciones, recriminaciones, cancelaciones e imploraciones, con signos de derrotismo ante el puntero Andrés Manuel López Obrador, Anaya ha definido la recuperación de la paz como la columna vertebral en las cuatro semanas que le restan a su campaña.
    Aunque el propio Anaya asegura que no es un ajuste en su estrategia de campaña –el “reencauzamiento” al que aludió Búrquez–, se trata de una acción que hizo pública Castañeda, a quien Derbez critica.
    Junto con los spots, difundidos en los tiempos de la coalición Por México al Frente, comenzaron a cambiarse los anuncios espectaculares con frases sobre recuperar la paz y otros más directos: “Alto a la guerra”.La línea estratégica de esta campaña que dominará las cinco semanas que restan a la campaña presidencial buscan contrastar con la propuesta de López Obrador de promover una amnistía a quienes han cometido delitos, que Anaya interpreta, igual que el candidato priista José Antonio Meade, como la libertad de todo tipo de criminales. En Colima, su primer discurso en un acto estatal tras el debate con López Obrador, Meade y Jaime Rodríguez, se enfocó en frenar la violencia y recuperar la paz, con un cambio en la estrategia que no ha funcionado, algo que ha dicho desde que era presidente el PAN.

 

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