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La Verdad del Sureste

ESPACIO CIUDADANO

LOS OLVIDADOS: LOS MAESTROS DE LA UJAT.


  Durante el Garridismo, Tabasco fue un ejemplo nacional en materia educativa; en esa época nuestro estado fue pionero en difundir una enseñanza que le proporcionó al ciudadano una educación laica, sexual, para la equidad, para el trabajo cooperativo, racionalista primero y, socialista después. Una educación que pretendió alfabetizar a todos los tabasqueños, que promovió la educación de los campesinos, los obreros y las mujeres, que sirvió de base para reformar y transformar a Tabasco económica y culturalmente. Desde entonces, los maestros Tabasqueños han sido reconocidos por estar comprometidos e involucrados en el devenir de la sociedad local. Son muchos los nombres de los maestros tabasqueños que, desde su quehacer en la desaparecida Escuela Normal Rural, la Escuela Normal actual, las diversas escuelas particulares, el viejo Instituto Juárez, la UJAT, etc., han contribuido a la formación social y cultural de las distintas generaciones de Tabasco.  Y aunque la sociedad reconoce, apoya y reivindica las causas y demandas de los maestros, lo cierto es que: en las últimas dos décadas, ser maestro en Tabasco y vivir decorosamente de ejercer la profesión es difícil; por la corrupción sindical, la política de represión por parte del Estado, por las inercias de simulación del sector educativo y, sobre todo, la incapacidad administrativa de los funcionarios de los distintos niveles educativos. En ese proceso, de empobrecimiento, represión y cuestionamiento de la labor docente, hay maestros que viven circunstancias especiales; que viven bajo relaciones nuevas e inéditas, que rompen con sus formas tradicionales de vivir su cotidianidad en los espacios educativos.  Entre esos maestros, los profesores-investigadores de la UJAT, viven bajo circunstancias que no habían experimentado desde la década de los 70’s. La Universidad está en una verdadera crisis moral y económica, que está minando y limitando el desarrollo de todas las funciones sustantivas: la investigación, la difusión del saber, la extensión universitaria y la docencia. Y en ese proceso, los maestros están siendo olvidados. Con ello, la administración de Piña Gutiérrez está cometiendo un error garrafal al no ver ni escuchar a los maestros; al no informarles, escuela por escuela (como lo había prometido) sobre el estado de la UJAT.  Error que se a crecenta desde el año pasado, porque en octubre el rector no colaboró para que los miembros del SPIUJAT realizaran su tradicional comida, para festejar la fundación del sindicato; y con ello, se rompió con una tradición de más de 35 años. Cuestión que se hizo más grave, cuando los maestros no recibieron los apoyos para organizar su tradicional posada navideña. Dos actos que generaron descontentos en la UJAT, que propiciaron diversas inconformidades y, que alcanzaron niveles de protesta ante la ineptitud e insensibilidad de la rectoría, al no pagar a tiempo los salarios y aguinaldos. Malestar que se hace más grande, en el contexto de como la administración universitaria ha otorgado los niveles de beca del Programa de Estímulos al Desempeño del Personal Docente en el 2018; malestar que se expresa en enojo, al cancelar (la rectoría y el sindicato) el desayuno y comida, con los que tradicionalmente se festejaba y reivindicaba a los maestros cada 15 de mayo. Tanto la rectoría como el SPIUJAT, están rompiendo el record de realizar actos que generen descontentos en la UJAT, están despreciando, discriminando y dejando de lado la voz y labor de los docentes; porque la comida del aniversario de la fundación del SPIUJAT, la posada navideña y, el desayuno y la comida del día del maestro, servían para reconocer a los docentes, para que los maestros convivieran, se saludaran, se encontraran y reconocieran como parte de la comunidad universitaria. Rectoría y sindicato dicen que no tienen dinero. Pero la rectoría sí tiene dinero para sus excesivos gastos administrativos, para el pago de salarios altos a su élite administrativa; sí tiene dinero para los gastos de la señorita universitaria y otros eventos superfluos; para el pago de aviones y viáticos de sus allegados; y el colmo, para pagar grandes cantidades en difusión y, desde luego en edición de folletería, carteles, lonas y libros de dudosa calidad académica. Mientras los universitarios no saben a dónde se fueron los recursos de la UJAT. El SPIUJAT tampoco tiene dinero y no realiza las gestiones para cumplir con esos eventos. Mientras los maestros se preguntan: ¿Dónde están sus cuotas sindicales?, ¿Qué hace el Comité Ejecutivo del SPIUJAT con los recursos del sindicato?, ¿Se usan para otras actividades extra sindicales? Tanto la rectoría como el sindicato, no oyen ni ven a los maestros, los tienen olvidados; o simplemente, no realizan los actos tradicionales, arriba mencionados, por temor a que los maestros les reclamen, les rechiflen, los abucheen y los exhiban ante la prensa que cubre dichos eventos. Ya veremos, sí es olvido o temor a ser rechazados.    
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