Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

ESPACIO CIUDADANO

PELLICER: PRENSENCIA Y AUSENCIA EN TABASCO


LA PRESENCIA

Como parte de un discurso alegórico y apologético, Pellicer está presente en Tabasco. Cada año, durante los meses de enero y febrero su nombre, práctica social y creatividad poética son usados para realizar actividades “culturales” que lo “recuerden” y lo “reivindiquen”. En enero, para que no olvidemos que nació el día 16 de ese mes en 1897; y en febrero, para que no olvidemos que murió el día 16, después de haber cumplido 80 años y mientras realizaba sus actividades como senador de la República.
    En esas fechas, de manera oficial se organizan mesas redondas, conferencias, círculos de lectura de la obra del “Poeta de América”, etc. De manera pragmática, repetitiva y anecdótica a Pellicer no lo encontramos hasta en la sopa. Como parte de un proceso en el que las instituciones, los “promotores, creadores y auto-defensores” de la cultura tabasqueña, lo difunden en todas direcciones.
    En ese nivel, en el de la reproducción cultural y la enajenación, Pellicer está con nosotros durante enero y febrero de cada año, como parte de un ritual, en que se cuentan anécdotas de él, se recuerda su vida y su obra, visitamos su museo, etc. Un ritual que recuerda a Pellicer para la enajenación y no para la razón y la toma de conciencia, en el que se justifica el gasto de presupuesto público; los funcionarios se paran el cuello y los “cultureros” reciben su dosis bimensual de relumbrón.
    En otro nivel, Pellicer está presente todos los días del año, para todos aquellos que admiramos su creatividad e imaginación poética, para quienes descubrimos en sus versos la búsqueda de un hombre apasionado por Tabasco. Porque Pellicer forma parte de nuestro proyecto de vida al servirnos como ejemplo para revalorar, reconstruir y nunca olvidar nuestra historia, que a través de la museografía, la enseñanza del pasado y la difusión histórica, nos sirve de espejo para reivindicar nuestra cultura e identidad.
    Para ser justos, más allá de las inercias impuestas por los administradores de la cultura y los grupos de “gestores culturales” que les hacen caravana, Pellicer está de manera permanente en Tabasco en la voz, creatividad, discursos y acción de algunos tabasqueños, que lo tienen como inspiración y como ejemplo cultural a seguir. Son mujeres y hombres que lo recuerdan y reivindican permanentemente, en su labor académica y literaria; en su gestión y defensa del patrimonio cultural; en fin, en su quehacer estético y ciudadano.
LA AUSENCIA.
Después de febrero y enero de cada año, oficialmente, en las instituciones y como parte de las actividades desarrolladas como política cultural, Pellicer está casi totalmente ausente; solo aparece públicamente y de manera enajenativa en algunos eventos: la feria, los concursos de oratoria, algunos eventos de poesía, actividades escolares, etc., en los que sus versos y frases son extraídas para ser expuestas fuera de contexto, de su vida y su perspectiva estética.
    Así, de manera institucional y como parte de un proyecto educativo que nos permita revalorar y reivindicar, analizar y comprender a Pellicer en sus diversas dimensiones. El Poeta de América está ausente los diez meses restantes del año de Tabasco, como si fuera un fantasma del que solo se reproducen ecos.  Por ello, en la memoria cotidiana de la gran mayoría de Tabasqueños Pellicer está presente como enajenación y no como conciencia y creación estética; porque racionalmente, la historia y la vida real de Pellicer, sus aportaciones literarias, sus esfuerzos por rescatar y defender el patrimonio cultural, educar a los jóvenes, revalorar nuestra historia y nuestra cultura, están ausentes; como si se quisiera olvidar intencionalmente.
    Pero, por lo que significa Pellicer para la cultura e historia local y regional, para México y para el pensamiento latinoamericano, Tabasco no puede darse el lujo de olvidar la vida y la obra de Pellicer casi todo el año. Los administradores, gestores y promotores de la cultura local, no pueden darse el lujo de que Pellicer permanezca ausente, como política cultural, durante diez meses. Por lo expuesto, es necesario elaborar un programa anual y permanente, que le permita a los tabasqueños comprender y tener conciencia del significado estético-literario, histórico y cultural de Pellicer. Con el objetivo de que esté presente con nosotros, para reconocerlo racionalmente y no solo recordarlo con los oropeles de la enajenación, que cada día lo hacen más ausente.
 

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más