Evitemos regresar al pasado electoral
El financiamiento público es un logro constitucional que coadyuva en la integración de gobiernos y congresos plurales. Ahora el PRI lo utiliza como ariete contra Morena.
Podría ser la advertencia que nos hace la historia social y política del México reciente luego de lograrse las Reformas Constitucionales de 1976 y 1990, en la que por primera vez se otorgó financiamiento público a los partidos por considerarse instituciones de interés público, creadas para organizar las elecciones y garantizar el ejercicio libre, universal y secreto del sufragio.
Con lo que se dejó atrás el control absoluto de las elecciones por parte del gobierno federal y estatal, y abrió la puerta a la participación de fuerzas políticas de izquierda y la integración de gobiernos y congresos plurales, así como a la transparencia de los recursos autorizados para estos fines.
Evita que tomen el control financiero de los procesos electorales y las campañas, los poderes fácticos, el poder económico, los poderes eclesiásticos, e incluso, grupos delincuenciales; tal y como lo advirtió en uno de sus recientes discursos el gobernador Arturo Núñez Jiménez.
Reformas que indudablemente suponen avances, pero que en el marco de los más recientes sismos y un protagonismo sin precedentes, el presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI) Enrique Ochoa Reza pretende suprimir en un 100 por ciento, luego que el presidente del Partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) Andrés Manuel López Obrador, ofreciera donar el 50 por ciento de sus prerrogativas.
Protagonismo que en plena desgracia extendió hacia el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), integrantes del Frente Ciudadano por México (FCM), cuyos dirigentes nacionales Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado, en rueda de prensa conjunta “anunciaron que irán por la eliminación del 100 por ciento del financiamiento público de todos los partidos a partir del 2018”. Desde Tabasco, uno de los líderes del perredismo Juan Manuel Fócil advirtió sobre los riesgos de esta medida.
Ayer nuevamente Ochoa Reza, informó desde la sede nacional del PRI, que su instituto político al igual que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido Encuentro Social (PES) ya renunciaron al 100 por ciento de los recursos a los que tienen derecho en lo que resta del año, y exhortó a los integrantes del FCM y el Partido del Trabajo (PT) a que se apresuren a hacer efectivo el donativo del 100 por ciento que anunciaron para actividades de reconstrucción por daños de los sismos.
Bien valdría la pena decirle al presidente nacional del tricolor que los partidos que integran el FCM anunciaron en medios nacionales que “irán por la eliminación el 100 por ciento del financiamiento de todos los partidos a partir del 2018”. Pero además, y de acuerdo a la información del senador Francisco Búrquez Valenzuela, en octubre de 2015 un grupo de 50 senadores de diferentes partidos presentaron una iniciativa para bajar al 50% el financiamiento a los partidos. La justificación de la iniciativa, según Búrquez, son los excesivos recursos autorizados. En esto coincidimos todos los mexicanos.
El senador petista, Benjamín Robles Montoya, formalizó este miércoles 26 de septiembre, la propuesta de disminuir de forma permanente el 30 por ciento del financiamiento a los partidos.
Finalmente queda la pregunta… si el dirigente del Revolucionario Institucional Enrique Ochoa Reza, no leyó bien las declaraciones que hicieron los integrantes del FCM, y si desconoce de las iniciativas en torno al tema que se han presentado en el Senado. Además hay que decirle que el PAN como partido siempre ha querido que sean los particulares los que financien las elecciones constitucionales. Esto no es nuevo, ni es coyuntural para ellos…
Pretenderá Ochoa Reza, que se modifique las reformas de 1976 y 1990, con la que se empoderó a los partidos para limpiar las elecciones de la influencia y el control del dinero.
Podría ser su intención dejar sin recursos al partido de Andrés Manuel López Obrador, para que un PRI arropado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) disponga de mucho dinero, se sirva con la cuchara grande sin dar cuenta de sus gastos a nadie; así como era antes de la Reforma de 1976. Son preguntas…