DE FILIACIONES, AFINIDADES Y LEALTADES
¿Por qué hay tanta urgencia en Tabasco por declarar lealtades? ¿A qué se debe que se anden confundiendo lealtades con fidelidades y filiaciones con afinidades? ¿Será que los tabasqueños ya no sabemos usar el castellano?
Hay quienes se preguntan ¿lealtad a qué o lealtad a quién? ¿Se debe ser leal a las personas, o a las instituciones o a la patria? otros inquieren, ¿Se debe ser leal al deseo mayoritario del pueblo o al deseo de un partido –partido viene de parte-? Otros más implicados preguntan ¿El tener afinidad, amistad o simpatía por alguien se puede calificar de deslealtad?
El exigir lealtad, el tener premura por conseguir lealtades, es producto de la naturaleza de los aparatos partidarios y sindicales, convertidos en verdaderas ‘corporaciones mafiosas’ cuya única preocupación reside en perseverar en el poder y mantener indefinidamente sus privilegios. En ese sentido, tampoco los aparatos políticos son “inocentes”: son máquinas productoras y reproductoras de burócratas incapaces.
Las habilidades requeridas para mantenerse y ascender en el aparato partidario [hacer carrera] son muy distintas de las requeridas para gobernar un país. La sonrisa de yeso, la habilidad para negociar y lograr componendas a espaldas de la población, la capacidad para borrar con el codo lo que se escribió con la mano, para cambiar de ideas con la misma facilidad con que se cambia de camisa, no son las cualidades de un gobernante.
Escribió en su momento el profesor Damián Miguel Loreti (participante activo en la declaración universal llamada “Los 21 Puntos Básicos por el Derecho a la Comunicación”): Una corporación que valora por sobre todo la ‘lealtad’ y el ‘silencio’ se parece más a una mafia que a una agrupación política. Un aparato apto para producir burócratas ‘leales’ solo puede reproducir la incapacidad en gran escala.
Y Jacques Camatte en su composición denominada ‘Sobre la organización’ (1969) llega a la sagaz conclusión de que las agrupaciones políticas terminan siendo como ‘pandillas’ que se definen por la exclusión -a menudo la primera lealtad de los miembros es hacia el grupo en vez de hacia la lucha-. Su crítica es aplicable especialmente a las miríadas de sectas izquierdistas y grupúsculos a las que estaba dirigida pero es aplicable también aunque en menor grado a la mentalidad activista.
Por eso llama sobremanera la atención el que un líder conocedor del talante del tabasqueño haya afirmado que sin alianza, el perredismo votará por AMLO; Sí, claro que sí, no hay otro candidato que esté en la misma posición ideológica de Andrés. Si no hay alianzas entre las izquierdas en la candidatura presidencial, el perredismo tabasqueño votaría por Andrés Manuel López Obrador, dijo el líder. Los perredistas tabasqueños estarían votando por AMLO con o sin alianza, porque lo ven como el líder de las izquierdas. “El voto, te lo dicen los compañeros, es para Andrés”.
Quienes hace más de 4 décadas nos preciamos de tener cierto grado de amistad con líderes de la talla de AMLO o ANJ no ponemos, ni pasamos por el tamiz de la política y los puestos públicos la finísima trama y altamente sensible urdimbre de la amistad. Sabemos, como decía Voltaire al escribir en esa gloriosa época –la Ilustración Francesa-: “…sólo entre hombres de bien puede existir la amistad, ya que los perversos sólo tienen cómplices, los voluptuosos compañeros de vicio; los interesados, socios; los políticos, partidarios; los príncipes, cortesanos; únicamente los hombres honrados tienen amigos”.
Concluyo esta opinión transcribiendo las siguientes frases de personalidades reputadas, con la esperanza que sirvan al lector para extraer sus propias conclusiones respecto a porque hay tanta urgencia en Tabasco por declarar lealtades:
“Tan arraigada está la economía de mercado en nuestras mentes que su sucio lenguaje ha ocupado el lugar de nuestras más sagradas expresiones morales y espirituales. Hoy día se ‘invierte’ en los hijos, el matrimonio, las relaciones personales, un término que se equipara con palabras tales como ‘amor’ y ‘atención’. Vivimos en un mundo de ‘comercio’ y preguntamos cual es ‘la ganancia’ de cualquier ‘transacción’ emocional. Usamos la terminología del contrato en vez de la de la lealtad y las afinidades espirituales”: Murray Bookchin.
“Una sociedad anarquista, una sociedad que se organiza sin autoridad, siempre ha existido, como la semilla bajo la nieve, enterrada bajo el peso del Estado y de su burocracia, del capitalismo y su derroche, sus privilegios y sus injusticias, su nacionalismo y sus lealtades suicidas, sus diferencias religiosas y su separatismo supersticioso”: Colin Ward.