“Si la iniciativa se presentara como se expusieron las líneas generales, sería muy complicado para nosotros aprobarla”, afirmó Arturo Escobar, coordinador nacional electoral del PVEM
Lo que parecía un bloque sólido en el Congreso de la Unión enfrenta su primera gran crisis de identidad.
A pocos días de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envíe formalmente su iniciativa de Reforma Electoral al Poder Legislativo, sus aliados históricos, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), han cerrado filas en contra de la propuesta, denunciando riesgos que van desde el autoritarismo hasta la asfixia financiera.
El PT advierte el regreso del "Partido de Estado"
La ruptura más vocal proviene del Partido del Trabajo. A través de un comunicado contundente, la bancada petista aseguró que "no acompañará" la iniciativa presidencial, bajo el argumento de que el proyecto busca una centralización excesiva del poder.
"Decimos no al regreso del viejo partido de Estado que dominó México de 1929 a 2018. Nuestra lucha es por preservar la pluralidad y evitar la desaparición del sistema de partidos", sentenciaron los legisladores.
Este rechazo se da en un contexto de tensión particular: el PT ha denunciado simultáneamente una "campaña de desprestigio" contra los Centros de Desarrollo Infantil (Cendis).
Aunque el diario Reforma señaló que el Gobierno Federal habría garantizado 828 millones de pesos para la operación de estas estancias, el partido mantiene su postura crítica frente a la reforma que, aseguran, debilita la competencia democrática.
El PVEM y la viabilidad del INE
PT y PVEM anunciaron que no respaldarán la Reforma Electoral en sus términos actuales por recortes al INE y cambios al sistema de representación.
Por su parte, el Partido Verde fundamenta su rechazo en la operatividad del sistema electoral. Arturo Escobar, coordinador nacional electoral del PVEM, fue enfático en entrevista radiofónica al señalar que las líneas generales de la reforma hacen "muy complicado" su respaldo.
El punto de fricción principal es el recorte presupuestal del 25% que la reforma pretende aplicar tanto al Instituto Nacional Electoral (INE) como al financiamiento de los partidos y los sueldos de los consejeros. Según el Verde, esto pondría en jaque la capacidad técnica para organizar comicios confiables.
Los puntos más polémicos de la Reforma
La iniciativa de Sheinbaum no solo busca "abaratar la democracia", sino que propone cambios estructurales que han encendido las alarmas en la oposición y en sus propios aliados:
- Adiós al PREP: La eliminación del Programa de Resultados Electorales Preliminares, una medida que la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei, ya ha cuestionado públicamente.
- Adiós a los Plurinominales: La propuesta obliga a candidatos y partidos a competir directamente en territorio, eliminando las listas de representación proporcional.
- Austeridad Republicana: Reducción drástica del financiamiento público y de la estructura burocrática del INE.
La postura de la Presidenta: "Que la gente juzgue"
Desde Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum ha minimizado la resistencia de sus aliados. En su conferencia del pasado 25 de febrero, la mandataria negó cualquier intención de instaurar un partido único y defendió que el objetivo primordial es que las elecciones cuesten menos al pueblo de México.
"La gente va a decir: 'este partido aprobó, este partido no aprobó'", lanzó la presidenta, dejando la responsabilidad política en manos de los legisladores y confiando en que el respaldo popular a la austeridad pesará más que los acuerdos de cúpula.
