El Consejo de comunidades Unidas de Centla, integrada por 40 comunidades indígenas en coordinación con otras organizaciones y comunidades indígenas y campesinas que fuimos afectados por las inundaciones en el estado de Tabasco, logramos organizar el Foro Causas y Consecuencias de las inundaciones de Tabasco, realizado el sábado 6 de agosto en la rancherías Buena Vista 1ra. Sección del municipio del Centro de Tabasco.
En el Foro se logró una asistencia de 80 comunidades afectadas por las inundaciones con un total de 600 A continuación queremos compartirles algunas de las principales ideas y propuestas.
Tabasco es el estado más vulnerable de la crisis climática en el país. Creemos que esto consecuencia del modelo impulsado por algunos países desarrollados y corporativos transnacionales en el que se han usado los energéticos, la quema de los combustibles fósiles, del petróleo, gas, carbono que han generado efectos contraproducentes a nuestro bienestar y buen vivir. Las consecuencias tristemente alcanzan a las comunidades y pueblos que viven en condiciones de pobreza y vulnerabilidad, al final son los que tienen menos protección.
La problemática se remonta años atrás, aunque ya en 1995 se había advertido que el viejo sistema de control hidrológico había sido sobrepasado en la temporada de lluvias, no se le tomó en serio. Sin embargo, en 1999, la inundación urbana encendió las señales de alarma. En 2007 ocurrió la inundación de Villahermosa y la solución que se dio en aquél momento creemos que fue costosa para otras comunidades como los pueblos Yokot’anob que también se vieron afectadas por la inundación. Las consecuencias de las inundaciones de 2007 hasta las del pasado 2010, han afectado a los sectores más desprotegidos como campesinos, indígenas, ancianos, niños, y mujeres que han visto vulnerados sus derechos.
En las inundaciones vividas una gran parte de la población tabasqueña no ha visto garantizados sus derechos más fundamentales: la vida, la seguridad patrimonial (destrucción de tierras y cultivos), la vivienda, la salud, la alimentación y la seguridad. Vemos como las consecuencias además de no haberse evitado, se han repartido desigualmente. En este sentido, en el Foro hemos reflexionado y consideramos que el problema de la inundación es un problema de derechos humanos. Creemos que en Tabasco se puede reconstruir la política, sin embargo este proceso no se podrá hacer sin la participación de la gente, de los pueblos indígenas. Esta condición de desprotección está lejos de ser superada, la Comisión nacional del Agua y el Instituto de Ingeniería de la UNAM contemplan dentro del Plan Hídrico Integral de Tabasco la urgencia de reubicar un total de 66 mil 259 tabasqueños que habitan en 18 mil 127 viviendas de 107 localidades, en la inmensas mayoría son comunidades indígenas.. Al final nos preguntamos ¿volverán estas comunidades a estar inundados por 3 o más meses año con año? Eso seguramente obligará a la migración y así desaparecerá la relación entre el pueblo yokot’an y su territorio tradicional, lo que queda de sus originales formas de vida. Por ello, no podemos omitir nuestra preocupación constante por garantizar los derechos humanos civiles y políticos de las comunidades y pueblos indígenas a acuerdo al Convenio 169 de la OIT y la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, confiamos en que todos los actores involucrados en una solución conforme este marco normativo, podemos trabajar en ello. Luis Alberto Méndez May Coordinador general del Consejo de Comunidades Unidas de Centla
En el Foro se logró una asistencia de 80 comunidades afectadas por las inundaciones con un total de 600 A continuación queremos compartirles algunas de las principales ideas y propuestas.
Tabasco es el estado más vulnerable de la crisis climática en el país. Creemos que esto consecuencia del modelo impulsado por algunos países desarrollados y corporativos transnacionales en el que se han usado los energéticos, la quema de los combustibles fósiles, del petróleo, gas, carbono que han generado efectos contraproducentes a nuestro bienestar y buen vivir. Las consecuencias tristemente alcanzan a las comunidades y pueblos que viven en condiciones de pobreza y vulnerabilidad, al final son los que tienen menos protección.
La problemática se remonta años atrás, aunque ya en 1995 se había advertido que el viejo sistema de control hidrológico había sido sobrepasado en la temporada de lluvias, no se le tomó en serio. Sin embargo, en 1999, la inundación urbana encendió las señales de alarma. En 2007 ocurrió la inundación de Villahermosa y la solución que se dio en aquél momento creemos que fue costosa para otras comunidades como los pueblos Yokot’anob que también se vieron afectadas por la inundación. Las consecuencias de las inundaciones de 2007 hasta las del pasado 2010, han afectado a los sectores más desprotegidos como campesinos, indígenas, ancianos, niños, y mujeres que han visto vulnerados sus derechos.
En las inundaciones vividas una gran parte de la población tabasqueña no ha visto garantizados sus derechos más fundamentales: la vida, la seguridad patrimonial (destrucción de tierras y cultivos), la vivienda, la salud, la alimentación y la seguridad. Vemos como las consecuencias además de no haberse evitado, se han repartido desigualmente. En este sentido, en el Foro hemos reflexionado y consideramos que el problema de la inundación es un problema de derechos humanos. Creemos que en Tabasco se puede reconstruir la política, sin embargo este proceso no se podrá hacer sin la participación de la gente, de los pueblos indígenas. Esta condición de desprotección está lejos de ser superada, la Comisión nacional del Agua y el Instituto de Ingeniería de la UNAM contemplan dentro del Plan Hídrico Integral de Tabasco la urgencia de reubicar un total de 66 mil 259 tabasqueños que habitan en 18 mil 127 viviendas de 107 localidades, en la inmensas mayoría son comunidades indígenas.. Al final nos preguntamos ¿volverán estas comunidades a estar inundados por 3 o más meses año con año? Eso seguramente obligará a la migración y así desaparecerá la relación entre el pueblo yokot’an y su territorio tradicional, lo que queda de sus originales formas de vida. Por ello, no podemos omitir nuestra preocupación constante por garantizar los derechos humanos civiles y políticos de las comunidades y pueblos indígenas a acuerdo al Convenio 169 de la OIT y la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, confiamos en que todos los actores involucrados en una solución conforme este marco normativo, podemos trabajar en ello. Luis Alberto Méndez May Coordinador general del Consejo de Comunidades Unidas de Centla