Altas tarifas, opacidad en la definición de las mismas, altos costos, cobros locos y múltiples circunstancias conforman el desbarajuste y caos que caracterizan el funcionamiento de la CFE, a partir de la abierta y descarada privatización de la energía eléctrica en nuestro país. Los negocios turbios afloran cada día en perjuicio de los ciudadanos y las arcas nacionales.Baja California no es la excepción, en donde Sempra Energy ha sentado sus reales, con la complicidad de funcionarios federales y estatales, que le han permitido toda clase de tropelías. El periodista Fausto Ovalle, ha demostrado mediante un estudio riguroso cómo la CFE ha regalado a Sempra Energy 23 millones de dólares, a causa de convenios lesivos para el patrimonio nacional en donde durante nueve años la paraestatal compró gas natural a Sempra Energy, mucho del cual no utilizó, y lo revendió a la trasnacional de marras a un costo 20 por ciento menor del que lo había adquirido. En 1998 Sempra Energy, a través de su filial Gasoducto Rosarito S de RL de CV, obtuvo el contrato para el suministro de gas natural para la Termoeléctrica Presidente Juárez de Playas de Rosarito, en el cual se incorporaba el concepto “take or pay”, que significa la obligación a la CFE de pagar un consumo mínimo, aunque no utilizara la totalidad del gas natural de importación adquirido. Del año 2000 al 2009 la CFE tuvo un sobrante de gas natural que revendió a Sempra Energy a un precio más barato. Al finalizar el contrato, la CFE tuvo pérdidas por 23 millones de dólares, señala la investigación realizada. En el año 2000 la CFE compró a Sempra 339 mil 544 gigacalorias por las cuales pagó 50 millones 805 mil 622 dólares. En la transacción de reventa la CFE vendió esa misma cantidad de gigacalorías a un precio de 42 millones 535 mil 56 dólares. Sólo en esta operación la CFE pierde 8 millones 270 mil dólares. Es decir, el juego consiste en comprarle caro el gas a Sempra y revendérselo barato. Al finalizar el año 2009 la CFE con este sistema de “comprar caro y vender barato” la energía le había revendido a Sempra Energy 4 millones de gigacalorías. Pagó por el gas 159 millones 776 mil dólares y revendió a la misma trasnacional en 136 millones de dólares 157 mil dólares, lo que significa una pérdida de 23 millones de dólares, que a la cotización actual asciende a una cantidad aproximada de 320 millones de pesos. En el año 2006, la Auditoría Superior de la Federación detectó las irregularidades y recomendó acciones para evitar las pérdidas millonarias. Este tipo de trácalas se producen gracias al contrato leonino SDG-07/98 firmado entre la CFE y la empresa filial de Sempra, donde se estipula la compra de un volumen de gas que la paraestatal no estaba en condiciones de cumplir, por lo que se obligaba a revender el mismo a la trasnacional suministradora a un precio más barato.
En el informe de la ASF se establece textualmente lo siguiente: “Cabe señalar que las condiciones de nominación en firme están enmarcadas en la práctica internacional del concepto ‘take or pay’, definido como un contrato de compraventa en el que el comprador (CFE) queda obligado a pagar por la nominación efectuada, aunque no haya consumido la totalidad del gas de importación, en la fecha prevista”. Es decir, la famosa “práctica internacional” es “jódanse a los que se pueda, con lo que más puedan”. Para resarcir esta pérdidas al erario están las alzas de las tarifas eléctricas, las cuales en Baja California tienen un costo alrededor del doble que en los estados de California y Texas, donde el precio del kilovatio-hora ronda los 14 centavos de dólar, aunque el gas natural haya bajado de precio en 55 por ciento, que no se refleja en las tarifas eléctricas en Baja California. Además de lo anterior, cabe señalar que en una clara maniobra por proteger a las trasnacionales que hacen negocio con el gas de importación, el Estado mexicano las exenta con el pago de aranceles.
En el informe de la ASF se establece textualmente lo siguiente: “Cabe señalar que las condiciones de nominación en firme están enmarcadas en la práctica internacional del concepto ‘take or pay’, definido como un contrato de compraventa en el que el comprador (CFE) queda obligado a pagar por la nominación efectuada, aunque no haya consumido la totalidad del gas de importación, en la fecha prevista”. Es decir, la famosa “práctica internacional” es “jódanse a los que se pueda, con lo que más puedan”. Para resarcir esta pérdidas al erario están las alzas de las tarifas eléctricas, las cuales en Baja California tienen un costo alrededor del doble que en los estados de California y Texas, donde el precio del kilovatio-hora ronda los 14 centavos de dólar, aunque el gas natural haya bajado de precio en 55 por ciento, que no se refleja en las tarifas eléctricas en Baja California. Además de lo anterior, cabe señalar que en una clara maniobra por proteger a las trasnacionales que hacen negocio con el gas de importación, el Estado mexicano las exenta con el pago de aranceles.