Otro punto señalado en la acusación es el pago por el derecho de formación de jugador, para que el futbolista abandone a su equipo original y milite en otra oncena; aunque el presidente de la Asociación de Fútbol Aficionado del Estado de Tabasco, Ignacio Martín Ramírez Gómez, argumenta que es un tema reglamentado por la liga de referencia.
Es un secreto a voces y, un tema trillado que, la actividad deportiva de aficionados es rehén de los mercenarios, que con la bandera de promover y desarrollar el deporte se vuelven directivos o entrenadores y, están a la expectativa que nueva infraestructura deportiva se construye para adueñarse de las misma con la organización de torneos.
Otros tienen años usufructuando los inmuebles y se creen dueños y señores de una propiedad construida con las contribuciones de todos los mexicanos. Cuidado si un simple ciudadano desea utilizarlas esporádicamente o fortuitamente, porque lo acusan de obstaculizar al deporte y atentar contra los infantes, en el caso que en lugar se organicen competencias para niños.
En el mal llamado amateurismo una abrumadora mayoría o todos cobran por sus servicios. Mientras cada Gobierno entrante tiene que destinar recursos para la reconstrucción de las unidades deportivas, que con el paso del tiempo y falta de mantenimiento sufren un deterioro evidente. A lo cual se suma la destrucción por vandalismo.
Ramírez Gómez, turbado más por cuestionar el papel de la prensa, arguyó que la FRA para evitar que algún entrenador, de cualquiera Selección Estatal, aproveche su encargo para convencer a los mejores futbolistas de renunciar sus clubes y representar otros, la Liga lo reglamentó y que, en el caso en cuestión, el instructor aludido para su beneficio tergiversó la regla y ocasionó el escándalo.
El rector del balompié ofreció enviar a este columnista el texto en cuestión, para la precisión de datos, pero todo quedó en promesa, hasta el momento. En la vida interna de una asociación civil o Liga solo sus asociados tienen derecho a intervenir, pero si estas siglas y sus afiliados lucran de alguna forma con un bien público, como todo mortal, debe y tiene que pagar impuestos. El podes el poder.
