Olimpia XXI es, después de la Ciudad Deportiva, la instalación recreativa más importante de la capital tabasqueña; donde el Gobierno local planea invertir varios millones de pesos, para edificar un albergue deportivo o especie de Villa Olímpica, así como desarrollar los trabajos necesarios que den como resultado un sitio para la alta competencia.
Por el momento, es imposible opinar si el CARD será igual o mejor que aquellos construidos en las entidades potencias deportivas del país, pero la promesa de contar con una construcción de esa categoría tiene optimista a la sociedad deportiva, por la posibilidad de concretar un sueño de preparar a los atletas en espacios modernos y funcionales.
El Palacio de Deportes se convirtió en tema trillado de los gobiernos del último tramo del siglo pasado y también de los que van del actual milenio. Ciertos titulares del deporte opinaron por un edificio nuevo y otros, la mayoría, lo recuperaron. El inmueble suma varias rehabilitaciones o “manitas de gato” en todos estos años recientes.
Si los expertos diagnosticaron el rescate del Palacio de los Deportes, sin demolición alguna, que el mismo sea con la calidad en los materiales y trabajos para permanecer por varios años con el mantenimiento apropiado y, que sea vanguardista para alojar eventos del deporte aficionado y profesional de gran nivel.
El lugar es ideal para contar con el Salón de Honor del Deporte, pero es necesario lo decrete el Ejecutivo, como lo establece la Ley De Cultura Física y Deporte del Estado de Tabasco, que a varios años de su publicación es letra muerta; aunque Carlos José Dagdug Nazur, durante su paso por Indetab instauró el recinto, sus sucesores no le dieron seguimiento.
Los proyectos citados se anexan a las obras de rehabilitación y mantenimiento realizadas recientemente las cuales, según el Gobierno, no obedecen a los Juegos Nacionales Conade, sino a una decisión tomada con anterioridad, tras conocer el abandono de los inmuebles deportivos. Ahora a pasar de las palabras a los hechos.
El poder es el poder.
