La promoción y el desarrollo deportivo tienen un fuerte rival en las redes sociales, las cuales exponencialmente tienen atrapados a niños y jóvenes y, en consecuencia, reacios a la actividad física a pesar de los riegos a futuro, pronosticados por médicos especialistas en traumatología y ortopedia.
Hace algunos años dicho sector de la población enfrentaba problemas como la falta de recursos de los padres, desinterés por practicar un deporte, becas raquíticas, falta de trabajo de los directivos y la centralización de la actividad deportiva, entre otros, algunos de los cuales todavía subsisten.
Con la aparición de las nuevas tecnologías y su acceso fácil para todas las clases sociales y de las diferentes edades; hombres y mujeres de tiempos tempranos, sobre todo, se pasan muchas horas del día y parte de la noche en las diferentes redes de comunicación digital y resisten todo intento por cambiar esos hábitos, por otros de impacto en la salud física y mental.
Especialistas advierten que de seguir con la tendencia de teclear para enviar mensajes y mantener la cabeza inclinada por mucho tiempo, en ambos casos, en algunos años las generaciones actuales y las siguientes sufrirán de ciertas patologías de mediano y alto impacto en manos, cuello y, hasta en la visión.
Aunque es tema del cual se habla, a nivel deportivo no existen programas donde se invite a la población a reducir el uso de celular como pasatiempo y/o platicar con amigos, por la de invitarlos a comenzar una carrera deportiva en favor de un cuerpo sano y la posibilidad de representar los colores locales en competencias nacionales e internacionales.
Autoridades deportivas están más preocupadas por ganar medallas, la población en general en el triunfo de su equipo favorito y la opinión pública en promover a su club favorito; mientras pocos se fijan en lo que tal vez se convierta en un problema de salud pública como lo es, desde hace años, la obesidad. El poder es el poder.
