La línea divisoria del antes y después del deporte local quedará marcada perennemente, al contrastar los apoyos de admiraciones pretéritas otorgaban a los competidores quienes tenían que, primero triunfar, mínimo, a nivel nacional, para ser acreedores a subsidios paliativos del mayor financiamiento de sus carreras deportivas, provenientes de sus padres, los principales patrocinadores.
En esta comunidad, como cualquier otra, la conforman personas de todos los estratos sociales y, en el caso de esta sociedad los competidores, hijos de familias humildes, enfrentan a carencias marcadas para desplegar sus cualidades: como la escasez de dinero para viajar a sus entrenamientos, arreos deportivos, alimentación apropiada y fogueo, entre otras cosas.
Estas subvenciones a los mejores deportistas del momento abrirán el abanico a los niños y jóvenes de los Ayuntamientos de toda la geografía tabasqueña y, aunque, talvez la ciudad de Villahermosa continué con la aportación de la mayor población prácticamente de una actividad deportiva, las selecciones locales se beneficiarán ante la posibilidad de contar con más talento de donde elegir.
Una asignatura pendiente desde hace muchos años es el Centro de Alto Rendimiento Deportivo, con su medicina y ciencias aplicadas al deporte, así como entrenadores profesionales, independiente de la nacionalidad, porque muchísimos años se le aposto a los cubanos y únicamente una irrisoria cifra de ellos dieron resultados.
Punto y aparte son los instructores locales; están los que venden espejitos hasta aquellos preocupados por profesionalizarse, los menos. En la nueva etapa del deporte doméstico la exigencia es para todos: Injudet, asociaciones deportivas y entrenadores y, quien no dé la talla, a volar.
Nunca antes un titular del órgano rector del deporte estatal tuvo de su gobernador un apoyo sin precedentes, como ahora. Gabriel Issac Ruiz Pérez conoció como deportista las carencias de un competidor por brillar y, al presente, no hay excusas para fracasar y, si lo hace, la historia lo enjuiciará. El poder es el poder.
