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La Verdad del Sureste

FREE LANCE.

Inmortalizado.


 

La calle que comunica a las albercas, entre otros espacios deportivos de la Ciudad Deportiva recibió el nombre del Ernesto Espinoza Parga, como reconocimiento póstumo a quien fuera director de la Escuela Regional de Educación Física del Sureste, la cual tuvo una existencia efímera.

Nativo de Mazatlán, registrado en el entonces Distrito Federal y radicado en tierras tabasqueños; Parga egresó como profesor normalista de educación física  por la Universidad Nacional Autónoma de México, tras lo cual obtuvo la maestría y doctorado en educación física por la Universidad de Stanford, Palo alto, California en los Estados Unidos.

Antes se recibió como ingeniero mecánico y eléctrico; pero es como educador físico, entrenador, catedrático, juez, árbitro, directivo ensayista y escritor de temas deportivos, entre otros machos logros que prevaleció a nivel nacional e internacional, imposibles de enumerar en este espacio.

A más de medio siglo que nació el centro educativo en cuestión, desaparecido a poco más de cinco generaciones de egresados debido al desinterés de los tabasqueños por cursar educación físicas, ex alumnos de la institución solicitaron a esta administración horrar al destacado personaje.

Es de resaltar que la mayoría de los profesores que hicieron la petición son originarios de los diferentes estados de la República Mexicana, los cuales determinaron que en tierras tabasqueñas se le rinda homenaje a su maestro con bautizar una vía y, además,  en la próxima entronización del Salón de los Inmortales del deporte tabasqueño, sea ingresado.

La admiración de los ex pupilos de Espinosa Parga, colocan al interlocutor como una figura muy por arriba de Ernesto Espinoza Pérez, su hijo, nacido en la entidad, quien como entrenador de atletismo logró el reconocimiento de propios y extraños al colocar a los tabasqueños como una potencia en atletismo.

Escasos son los maestros que tienen el cariño, aprecio y reconocimiento de sus ex alumnos; Espinoza Parga es uno de ellos, porque a la distancia de más de medio siglo está vivo en el recuerdo de sus ex discípulos, que sin importar si viven cerca o lejos del edén, se dieron cita para honrar a su mentor.

Que esto sirva de ejemplo a esos entrenadores e instructores, quienes de una u otra forma ejercen el papel de profesor; que la admiración y respeto  se ganan, no se imponen. Por eso Ernesto Espinosa Parga quedó inmortalizado en la historia deportiva y de la educación física de Tabasco. El poder es el poder.

 

 

 

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