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Escepticismo beisbolero
La razón por la cual un sector importante de la afición tabasqueña duda de los planes optimistas de la nueva directiva del equipo de Liga Mexicana de Béisbol (LMB), Olmecas de Tabasco, son los resultados deplorables de la novena, durante las últimas temporadas .
El Presidente Ejecutivo del equipo tabasqueño, licenciado Juan Carlos Manzur Pérez, transpira y respira confianza que logrará a partir del torneo por arrancar un club ganador, y consolidar a la organización a la mitad del presente sexenio, con un ambicioso proyecto que vislumbra la reducción progresiva del subsidio gubernamental.
Es incuestionable que el nuevo directivo tiene una relación estrecha con el llamado “Rey de los Deportes”, pues es hijo del extinto Julián Manzur, quien fuera propietario de los Plataneros de Tabasco. Con ese equipo creció como aficionado y se alimentó de las experiencias, como dirigente, de su papá.
Sin embargo, el rescate de la organización cabezona va más allá de un dirigente con el perfil indicado. Para competirles a los mejores equipos de la LMB, es ineludible incrementar el presupuesto, que permita la adquisición de peloteros de calidad y cristalizar los objetivos propuestos.
Ante las postreras campañas para el olvido del equipo cabezón, obviamente, la afición se alejó del Parque Centenario y con esto los ingresos propios de la organización se desplomaron. Es natural que, además, los patrocinadores también se alejaran, porque las firmas comerciales apoyan a los triunfadores.
Los tiempos actuales en comparación con los pretéritos cambiaron en muchos conceptos. Durante el siglo pasado el béisbol tenía el liderazgo en la preferencia de los tabasqueños, actualmente perdió inconmensurable terreno ante el balompié, que amparado, esencialmente, por la televisión acaparó a niños y jóvenes.
Para agravar la situación, el béisbol aficionado cuenta con escazas ligas en parangón con el tamaño de la entidad y una lista con un número significativo de personas que presidieron la asociación de la especialidad con más pena que gloria. En este tema la buena noticia es la proyección nacional que pretende el presidente de México para el béisbol.
Con todo encierra el pasado inmediato del Club, es justificable que dude la afición de los planes de la reinante dirigencia; por ello a Manzur Pérez le espera un trabajo intenso en hechos y no palabras, para concretar un conjunto triunfador la única clave para recobrar al aficionado y su confianza en Olmecas de Tabasco. El poder es el poder.