Ganó Morena, pero el fraude sigue
Sin duda que el gran ganador de la jornada electoral del domingo reciente fue Andrés Manuel López Obrador y el partido Morena, junto con el Movimiento de Regeneración Nacional. A pesar de que, como se pronosticó en medios independientes, el PRI recurrió al más escandaloso fraude en el Estado de México, nadie puede tapar ese sol con un dedo.
El fraude lo hizo el PRI desde meses antes de iniciar los procesos electorales, cuando Enrique Peña Nieto distribuyó a sus secretarios de gabinete para repartir de todo en la compra del voto. Pero no les alcanzó.
En Coahuila y en Nayarit, el partido morena se colocó en el tercer lugar; desplazó al PRD –que tuvo que aliarse con el PAN en Nayarit-, al igual que al Partido Verde y otros minipartidos.
Estos resultados son importantes porque para la izquierda ha sido difícil colocarse en los estados del norte árido como Sonora, Sinaloa, Durango, Tamaulipas. Así que en muy poco tiempo Morena se convirtió en una fuerza efectiva para ganar electores. Y sigue creciendo, cuando apenas se fundó en el 2014.
También en Veracruz volvió a demostrar que va en ascenso. Aunque allí sólo se votó por las alcaldías, el partido de López Obrador ganó varias ciudades principales, incluyendo la capital del estado.
Pero el triunfo más importante fue el del Estado de México. Allí de nada le sirvió al PRI, a Peña Nieto y al títere de Eruviel Ávila (aspirante a la presidencia), repartir carretadas de dinero, corromper y manipular, usar la guerra sucia, comprar dirigentes de otros partidos, porque el día de la jornada electoral no les alcanzó y recurrieron a su “Plan B”: manipular los resultados.
En su desesperación, Peña Nieto tuvo que ordenar al Instituto Electoral (al prostituto electoral) que hiciera el ridículo: mientras en la pantalla de los resultados preliminares (el llamado PREP), la candidata de Morena, Delfina Gómez, aparecía con una ventaja de dos puntos, a los “arbitrios” electorales se les ocurrió anunciar un “conteo rápido” para…¡darle la ventaja a Alfredo del Mazo, del PRI.
De esta forma buscan preparar el terreno para un escandaloso robo: está visto que los dinosaurios del PRI en el Estado de México, una de sus últimas guaridas, se van a atrincherar ante el desastre que ya ven venir, porque se les acabó el tiempo. Aunque recurran a un PAN desabrido o unos Chuchos descoloridos en el PRD (no todo el PRD, aclaro), hay un hecho innegable: Morena y López Obrador tendrán una formidable capacidad de triunfo en el 2018. Y si las izquierdas y el pueblo fueran unidos, esta fuerza sería imparable.