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La Verdad del Sureste

GOBIERNO FEDERAL PONE EN PELIGRO AL PROLETARIADO MEXICANO PARA REABRIR LA ECONOMÍA



Ing. Pedro Ramos Mondragón
Dirigente del Movimiento Antorchista en Tabasco

Las opiniones de expertos nacionales en salud y economía, de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y el Fondo Monetario Internacional, no han bastado para hacer que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador trate los problemas del país con la responsabilidad que se necesita; día a día ya no sabemos por dónde vendrá la irresponsable declaración de algún miembro del partido en el poder, del gobierno de la 4T o del mismo representante del ejecutivo.
Podríamos comparar el comportamiento que todos los órganos de gobierno ejecutan, con el humillante adagio de responder cuando el presidente pregunta “¿Qué horas son?”, a lo que los lacayos responden, “las que usted diga, mi señor”. Pareciera risible, pero así es como se comportan todos y cada uno de los representantes del gobierno en todos los niveles, en lugar de defender al pueblo, se someten a la decisión de una sola persona; esto, estimado lector, es un antecedente que puede estudiarse en la historia, ya que una dictadura, la obediencia ciega a una sola gente, tarde o temprano, pero más temprano que tarde, acabará y será reemplazada por un gobierno de masas real, a eso está destinado el gobierno de López Obrador, a seguir en el fracaso por ser un gobierno que no representa ni defiende al proletariado en México, pues le importan más los intereses capitalistas que la salud y bienestar del pueblo trabajador, quien es el que produce verdaderamente la riqueza.
La semana pasada, en el programa de entretenimiento llamado “la mañanera”, el representante del ejecutivo, junto con los miembros de las secretarías de Energía, Trabajo, Hacienda y Salud (como si eso fuera garantía de credibilidad), realizó una declaración peligrosa e irresponsable, sin pensar en las repercusiones que tienen sus palabras, dijo: “el país estaría listo para entrar en la nueva normalidad a partir del 1ro de junio”; desde ese momento se prendieron los semáforos de alarma en la prensa, del sector empresarial, del proletariado mexicano y, por supuesto, del sector salud.
Hay muchos factores que nos llevan a pensar que este anuncio no va a tener los buenos resultados que todos esperamos, pues las acciones del gobierno no han sido las adecuadas. Podemos enlistar muchas pero sólo daré algunos ejemplos por motivos de espacio: sería bueno que ya se hubiera controlado el contagio de manera real, que no se hubiera menospreciado la opinión de expertos, que no se hubieran recortado los presupuestos del sector salud, que no hubieran tocado el presupuesto a la vigilancia epidemiológica, que no hubiera vacío de información, que se hubiera actuado a tiempo en las etapas tempranas del contagio en febrero y, sobre todo, que se hubiera evitado hacerle caso a quien dice que sabe más que nadie y no escucha a los expertos; esta es una lección a la que debemos reaccionar los mexicanos.
De acuerdo con los datos del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, México está dentro de los 10 países con más muertes por coronavirusen el mundo y no se ha aplanado la curva de contagios, así lo demuestran los datos de los días posteriores al anuncio de la nueva normalidad. Quiero aclarar que, a mi parecer, las recomendaciones del sector salud son correctas y gracias a la insistencia de las autoridades correspondientes, el problema no es más grave. Pero al pueblo no se le puede sacrificar impunemente al disfrazar las cifras y el riesgo que implica salir a trabajar sin las medidas sanitarias. Las medidas de salud no deben ser las mínimas, sino las medidas sanitarias más exhaustivas y seguras que puedan existir. Lo que pedimos es que al pueblo trabajador se le den las condiciones más efectivas, sin restricciones, si es que quieren comenzar a mover la maquinaria productiva.
México se ha colocado en la lista con más muertes por Covid–19, con 6 mil 510 en lo que va de la pandemia y peor aún, los contagios han incrementado hasta los 59 mil 567, en los últimos tres días el país ha registrado más de 400 muertes diarias por coronavirus, y se han rebasado los 2 mil 500 contagios diarios. El subsecretario López–Gatell ha informado que los decesos se incrementan día a día y que entre el 50 y 70 por ciento de las personas graves de Covid–19 podrían perder la vida durante la pandemia. Estos datos son los oficiales, pero organismos internacionales han denunciado que México debe multiplicar por 30 las cifras que reportan para estar más cercanos a la realidad. De acuerdo con los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México es uno de los países que se encuentran en el sótano de los que realizan pruebas para detectar la enfermedad, apenas alcanza 0.4 pruebas diagnóstico por cada mil habitantes. De estos datos se desprende que la política para atacar la pandemia no ha podido controlar o al menos disminuir los contagios y las muertes. Ante este panorama tan cruel para el pueblo, queda preguntarse: ¿la nueva normalidad de la que habla el Presidente, tiene claro que lo que se están perdiendo son vidas? Si se da cuenta de que no ha tomado las medidas necesarias en salud y política económica, ¿cómo puede aventar al pueblo trabajador al contagio seguro y a una muerte probable?
Por otro lado, el plan de reactivación económica del Presidente contempla algunas empresas, pero no dice nada del empleo informal, ¿a ellos no se les dará la oportunidad de ganarse el pan?, ¿a dónde migrará el ejercito de proletarios que quieren vender su fuerza de trabajo?, ¿los estados y municipios de la esperanza están preparados para dar empleo a todos los trabajadores? El Movimiento Antorchista Nacional ha analizado el problema, ha propuesto desde el inicio de la pandemia que para ayudar al pueblo pobre a no salir, a pasar la cuarentena en casa, el gobierno debe implementar el programa nacional de alimentos semanal, una despensa para cada casa, y un seguro al desempleo o incentivo económico para cada hogar. Hay sufrimiento en el pueblo y si lo colocas en medio de elegir morir él y su familia de hambre o irse a trabajar y contagiarse, la nobleza del pueblo elegirá lo segundo. Por eso la “Organización de los Pobres de México” alza la voz; si se quiere reactivar la economía, se debe proteger al pueblo, hacer el mayor número de pruebas diagnóstico.
Quisiera hacerle un exhorto a todos los trabajadores de México: exijan al gobierno las condiciones para quedarse en casa, es decir, un plan nacional de alimentos, seguro al desempleo y las medidas sanitarias exhaustivas para todos aquellos trabajadores que se integren a la reactivación económica. El Movimiento Antorchista de Tabasco estará del lado de aquellos que ya no tienen alimentos y que necesitan ir a trabajar, pero de una vez decimos que si las condiciones de salud en sus trabajos no son adecuadas, se debe protestar y salir a denunciar al Gobierno Federal o Estatal. El pueblo no tiene la culpa que el gobierno esté apurado por reabrir la economía para salvar empresas, puesto que él mismo, con su arrogancia, no apoyó al sector empresarial y ahora los que deben pagar por la ignorancia económica de la 4T es el pueblo diezmado por el hambre y la necesidad.
Por lo tanto, y con esto termino, es el gobierno federal quien debe garantizar la salud y el bienestar del pueblo de México, y si no lo va a hacer, AMLO puede estar seguro que el pueblo se lo demandará.
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