HALCONES VS PALOMAS Y CORDEROS EN EU
El Gregueriano: Hay tantos tontos que creen que sus intereses son los únicos que existen y que piensan que sus retorcidas visiones de los acontecimientos sociales, políticos y económicos son las únicas que flotan en el aire.
Sin preocuparse por estudiar un poco la estructura y forma de poder en EU, una buena cantidad de politicastros, comentaristas televisivos y periodistas, analistas, aventuran verdaderas brutalidades respecto al poder y las decisiones en el imperio del norte. Quisieran con gran desesperación que Trump sea despedido y no siga como Presidente por más tiempo. Y creen que sus deseos deben cumplirse.
Estuvieron siempre afirmando que Trump no ganaría cuando desde un año antes de la elección del 2016 ya era visible su triunfo. Ahora hablan de que en el gobierno de Trump hay un gran desorden; que no se sostendrá. Al igual que con un año de anticipación a la elección se les informó que Trump ganaría, ahora se les avisa a esos brutos: Trump no sólo terminará su 1er. periodo sino que, si él desea, se reelegirá campantemente.
El poder en EU siempre se ha desenvuelto entre las filas derechistas ultranacionalistas de grupos de la llamada “derecha alt right” –constelación de agrupaciones ultraderechistas, nacionalistas extremos y antimigrantes que favorecen “una deconstrucción del Estado administrativo”, y el conglomerado militar-industrial –hoy compañeros de travesía de la cúpula política y económica de ese país-. Trump estuvo cerca de aquellos durante su campaña y los 2 primeros cuatrimestres de su mandato, al extremo que designó a Stephen (Steve) Bannon, como su Jefe de Gabinete (Bannon le apoyó decididamente cuando estuvo al frente en Breitbart News –era Presidente Ejecutivo del medio ultranacionalista blanco-).
La renuncia de Steve Bannon el 14 de agosto fue catalogada en estos términos por la derecha nacionalista: “El movimiento populista-nacionalista se volvió más fuerte hoy. Breitbart ganó un presidente ejecutivo con su dedo en el pulso de la agenda Trump” (Alex Marlow, editor en jefe de Breitbart).
Ejemplo de ese constante conflicto es el estridente festejo de neonazis, Ku Klux Klan y ultranacionalistas blancos en Charlottesville, el fin de semana -12 y 13 de agosto- y sus secuelas: la renuncia de Steve Bannon (auténtico representante de esa ala) y la arribazón al poder en la Casa Blanca de personajes del bando institucional y el conglomerado militar-industrial, encabezados por el nuevo Jefe de Gabinete (el ex general John Kelly); el Asesor de Seguridad Nacional (el ex general H. R. McMaster), y el yerno de Trump y asesor presidencial (Jared Kushner).
Anote: en una Universidad de Charlotteville, Virginia, estudiaba –hasta junio de 2017- Martín Santos Rodríguez el hijo del Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos (quien cumplió años del 10 de agosto).
En Charlottesville, Virginia, tradicionalmente celebran los ultraderechistas de EU; ni duda cabe, son mayoría en ese país. Esa división de derechas contra militares se refleja en la estructura gubernamental y económica de EU. Decide influyentemente en la política; Trump se ve inmerso en una lucha –que le desataron el ala beligerante militar y la cúpula de la economía de guerra- por sus relaciones tersas con Rusia; impelido a hacer expresiones fuertes contra Corea y contra Venezuela: el Conglomerado militar quiere más guerras para poder sostenerse con fuerza en la economía.
Ante la noticia de la salida de Bannon, un editor de alto nivel de Breitbart News respondió en la redes con una sola palabra: #war. No le declaraba la guerra a Trump; simplemente señala que se apoderan de la Casa Blanca los del conglomerado militar-industrial cuyo único interés es el negocio de la guerra.
Ya no hay un representante de la derecha nacionalista dura en la Casa Blanca tras el retiro de Bannon, dejando sólo a gente de Wall Street y globalistas, apuntó Steve King (representante antimigrante): “Con Steve Bannon fuera, ¿qué queda del eje conservador en la Casa Blanca? ¿Quién va a realizar la agenda de Trump? Esto se ve como una purga de conservadores” Y Bannon mismo afirmó: “La presidencia de Trump, por la cual luchamos y ganamos, ya se acabó.”
Pero sentenció: “Si hay alguna confusión por ahí, permítanme aclararla: me voy de la Casa Blanca para ir a la guerra por Trump contra sus oponentes, en el Capitolio, en los medios de comunicación y en las corporaciones estadunidenses” (Bannon en entrevista con Bloomberg News).
La confrontación interna en la Casa Blanca traerá consecuencias: de inmediato Trump se fue contra Afganistán y contra Pakistán –intensificará la guerra allá-; y repercusiones serias en México: en los resultados del “acuerdo” del, ya perjudicial, Tratado Trilateral de Libre Comercio y en la política migratoria. El primer tema a tocar en ese “acuerdo”: el mercado laboral y se desarrolla en Washington DC.