Hay victorias que se disfrutan y otras que se sufren hasta el último lanzamiento.


Hay victorias que se disfrutan y otras que se sufren hasta el último lanzamiento.

La de los Olmecas de Tabasco en el sexto juego del Primer Playoff ante los Bravos de León fue de esas que dejan poco espacio para respirar.

Tabasco se impuso 4-3 y cerró la serie 4-2 para avanzar a las Series de Zona. El resultado parece sencillo, pero el camino estuvo lejos de serlo. León volvió a demostrar que no estaba dispuesto a despedirse fácilmente y convirtió el encuentro en una batalla de principio a fin. Los Olmecas tuvieron que jugar con la presión de saber que una derrota alargaría la serie y pondría nuevamente todo en juego.

La respuesta llegó en el momento indicado. Espinoza, quien entró en sustitución de Godoy, conectó un cuadrangular solitario en la séptima entrada para darle a Tabasco una ventaja que terminó siendo decisiva. Fue ese tipo de jugadas que cambian por completo el ánimo de un partido y que, en una serie tan cerrada, pueden marcar la diferencia entre seguir con vida o comenzar a pensar en las vacaciones.

A partir de ahí tocó resistir, porque en playoffs también se gana sabiendo sufrir, evitando el error y encontrando la manera de conseguir los últimos tres outs. Los Olmecas hicieron justamente eso. No necesitaron una actuación espectacular ni un marcador abultado; necesitaron mantener la calma cuando León más presionaba.

Y así llegó el último out, con el Centenario celebrando una clasificación que se trabajó durante seis juegos. Tabasco eliminó a un rival incómodo y ahora tendrá una nueva prueba frente a Oaxaca. El desafío será todavía mayor. En playoffs cada carrera cuesta, cada error pesa y ningún juego está decidido hasta el último out. 

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