EL HURACÁN (HARVEY) Y EL CAMBIO CLIMÁTICO
Estados Unidos es el actual escenario de la devastación. El territorio de Texas, centro de la actividad petrolera en aquel país, recibió la fuerza de miles de millones de galones de agua del huracán nombrado Harvey que lo sumergieron todo. En el ya lejano año de 2005, más de una década de distancia, un fenómeno perturbador similar ocurrió en aquel mismo país: el huracán Katrina, entonces considerado “La mayor catástrofe del siglo en E.U.A.” arrasaría las costas de Luisiana, Missisipi y Alabama e inundaría súbitamente la ciudad de Nueva Orleans, requeriéndose 120,000 millones de dólares para hacer frente al desastre. Según el gobernador de Texas, Greg Abbot, “Harvey” es más devastador que “Katrina”, considerando las pérdidas económicas en un monto superior.
El poder de Harvey podría (no necesariamente) tener fundamentos en el calentamiento global, y sus consecuencias además de económicas son también ambientales.
Dos cosas se necesitan para formar un huracán: calor (energía) y humedad. A medida que el aire en contacto con la superficie del océano se calienta, asciende a capas superiores de la atmósfera creando una zona de baja presión en la superficie. Esta región actúa como una aspiradora que atrae aire, el cual se vuelve a calentar, repitiendo el ciclo y formando las corrientes atmosféricas que darán, junto con la humedad marina, cuerpo al ciclón tropical, también llamado huracán.
Después del impacto, la devastación ecológica que provoca un huracán de la magnitud de Harvey no es menor: ecosistemas anegados e inutilizados para su aprovechamiento así como para la continuidad de los ciclos ecológicos; agua contaminada con materia orgánica, químicos, combustibles y materia fecal, entre otros; también se generan toneladas de desechos producto la destrucción de casas y edificios y su mobiliario (televisores, muebles, enseres domésticos), así como de vehículos, etc., que pasarán a formar parte de algún relleno sanitario abonando a su saturación y habiendo que disponer de nuevos terrenos para la tarea de la disposición de residuos. Se abre también la posibilidad de que se genere alguna epidemia por las condiciones de insalubridad. Todo lo anterior con serias implicaciones económicas para el país afectado del orden de decenas de miles de millones de dólares.
Y tormentas similares serán más frecuentes…
Es necesario que el devastador mensaje se entienda en la cúpula del poder: no gastar (invertir) en la lucha contra el cambio climático (léase: salida de E.U.A. del Acuerdo de París), puede resultar mucho más caro.
@MartinezBriceno