En el contexto de las celebraciones por el Día de San Valentín, la Iglesia Católica expresó una crítica al modo en que el amor es entendido y vivido en la sociedad actual, al considerar que su significado se ha visto debilitado por la cultura del consumo y la prisa.
A través de la Arquidiócesis Primada de México, la postura fue difundida en el editorial semanal Desde la Fe, donde se advierte que el afecto ha sido reducido a experiencias breves y fácilmente sustituibles.
Según la publicación, el llamado “amor líquido” se manifiesta en emociones pasajeras, afinidades momentáneas e impulsos fugaces, que se diluyen ante el primer conflicto o dificultad en una relación.
La Iglesia señaló que esta visión prioriza la gratificación inmediata y el entusiasmo inicial, lo que impide la construcción de vínculos estables y duraderos, tanto en la pareja como en la familia.
La Iglesia advierte que el amor no es un producto de consumo, sino una decisión que se construye y se cuida.
Como alternativa, la Arquidiócesis propuso recuperar una concepción del amor basada en la decisión cotidiana, el compromiso y el sacrificio, elementos que considera indispensables para la madurez afectiva.
En el texto se plantea que el amor no es solo un sentimiento espontáneo, sino una elección constante que implica responsabilidad y libertad, al no depender únicamente de impulsos o estados emocionales cambiantes.
De cara al 14 de febrero, el Episcopado Mexicano llamó a reflexionar sobre las relaciones humanas en un entorno marcado por lo desechable, e invitó a entender el amor como una construcción que requiere cuidado, constancia y responsabilidad compartida.
