A las puertas del segundo Diálogo Nacional por la Paz en Guadalajara, la institución enfatiza que no habrá reconciliación nacional sin verdad ni reparación para las víctimas.
Lo que comenzó como una tragedia en la Sierra Tarahumara se ha transformado en el motor de un movimiento nacional. El asesinato de los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín Mora Salazar, junto al guía de turistas Pedro Palma en junio de 2022, no fue solo un hecho de violencia más; la Iglesia Católica lo define como un "punto de inflexión".
Este evento obligó a la institución y a la sociedad civil a replantearse la estrategia de seguridad y convivencia en el país. En lugar de responder con retórica de confrontación, la respuesta ha sido la articulación de un esfuerzo ciudadano sin precedentes: el Diálogo Nacional por la Paz.
En su más reciente editorial del semanario Desde la Fe, la Iglesia lanza una premisa contundente: la paz auténtica es imposible si se ignora el dolor de quienes han sufrido directamente la violencia.
Para la institución, el proceso de pacificación actual requiere de tres elementos irrenunciables:
- Verdad: Conocer los hechos sin maquillajes institucionales.
- Justicia: Terminar con el ciclo de impunidad que impera en los delitos de alto impacto.
- Reparación: Reconocer la dignidad de las víctimas y restaurar el tejido social dañado.
"Escuchar implica reconocer a las víctimas como el centro, no como una cifra más. Sin verdad y justicia para ellas, no puede haber una paz auténtica ni duradera", señala la editorial.
Sin verdad, justicia y reparación para las víctimas no puede haber una paz auténtica.
Del 30 de enero al 1 de febrero de 2026, Guadalajara será la sede del Segundo Encuentro del Diálogo Nacional por la Paz. Este evento no es solo una reunión de clérigos; se espera la participación de más de 1,000 asistentes, conformando un frente multidisciplinario que incluye:
- Académicos y especialistas en seguridad.
- Colectivos de víctimas y familiares de desaparecidos.
- Representantes de los tres niveles de gobierno.
- Comunidades religiosas de diversas denominaciones.
Los tres pilares de la acción
El encuentro se regirá por una metodología de incidencia social basada en tres actitudes críticas:
- Mirada Crítica: Observar la realidad nacional sin eufemismos ni sesgos políticos.
- Interpretación Proactiva: Analizar qué prácticas locales ya están funcionando para reconstruir el tejido social.
- Compromiso Medible: Pasar de la narrativa a la acción con metas concretas que puedan ser evaluadas en el tiempo.
Los organizadores han sido enfáticos en un punto que suele generar controversia: dialogar no es pactar. La Iglesia aclara que este movimiento no busca negociar con la impunidad ni transigir con la criminalidad. Por el contrario, el objetivo es generar las condiciones sociales y políticas para que la justicia deje de ser un privilegio y se convierta en una realidad accesible para todos los mexicanos.
En este 2026, la apuesta de la Iglesia es clara: la paz no es la ausencia de conflicto, sino la presencia de la justicia.
TomaNota:
- Evento: Segundo Diálogo Nacional por la Paz.
- Fecha: del 30 de enero al 1 de febrero de 2026.
- Sede: Guadalajara, Jalisco.
- Participan: víctimas, académicos, especialistas, autoridades y comunidades religiosas.
- Ejes centrales: verdad, justicia y reparación.
