Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

IMPUESTO A LAS GASOLINAS: UNA NECESIDAD


(Parte 2 de 3)

Villahermosa, Tabasco a 19 de octubre de 2018. Mencionaba en mi anterior columna que existen razones de carácter ecológico, geopolítico, social y de racionalidad económica que vuelven necesario, por útil, un precio caro en los combustibles. Me explico:
Responsabilidad ecológica
    Un precio caro de los combustibles, como los de cualquier otro bien, incide en la administración del mismo. En el caso de las gasolinas, un alto costo incentiva al mercado en doble vía; tanto consumidores como fabricantes de vehículos apuestan por reducir el gasto en este rubro y eso implica la oferta y la demanda de vehículos más eficientes, es decir, que ofrecen más kilómetros por litro de combustible.  
    El comportamiento en los hábitos de manejo y de desplazamiento eficiente, se suman a aquellas medidas que en conjunto nos incentivan a quemar menos combustible. Y menos combustible quemado equivale a menor cantidad de CO2 y otros contaminantes arrojados a la atmósfera, lo que se traduce en un medio ambiente más saludable, y este a su vez, en mayor salud pública.

Responsabilidad geopolítica
México es uno de los países parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas Sobre Cambio Climático, así como de diversos tratados internacionales como El Protocolo de Kioto y los Acuerdos de París para proteger el medio ambiente y sumar esfuerzos en la lucha contra el cambio climático. Esto nos responsabiliza a tomar medidas para enfrentar y evitar los efectos adversos  del Calentamiento Global mediante la disminución de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) como el CO2, cuyo principal origen antropogénico es el parque vehicular alimentado con combustible. Racionalizar su uso nos ayuda a caminar hacia la meta de reducción de emisiones contaminantes, y promueve el liderazgo de México en el combate contra el cambio climático. Un impuesto ambiental a las gasolinas que aumente su precio contribuye a su racionalización.

Racionalidad económica
Quienes más se benefician con gasolinas baratas son quienes más las consumen. En este caso el estrato socioeconómico, entre mejor posicionado, tiene mayor acceso a vehículos particulares y al consumo de combustible. Familias con dos, tres o hasta cuatro o más vehículos, consumen más gasolina y pagan por ello más impuestos. Las gasolinas gravadas son un tema de justicia fiscal: el que más gasta y más contamina, paga más.  

Responsabilidad social
Cuando el Estado realiza su tarea de hacer, vía impuestos, que quienes más ganan (que generalmente son por su capacidad económica quienes más gastan) paguen más, aumentan los ingresos públicos y con esto la capacidad del Estado de solucionar problemas en materia de seguridad, salud, educación, infraestructura, etc., así como el de la desigualdad, con base en la redistribución de los ingresos que circulan desde la cúspide, hasta los estratos ubicados en la base de la pirámide social.
    Pero hay que admitir que todo lo anteriormente descrito es solo una cara de la moneda de los impuestos a las gasolinas. El necesario aumento en el costo de los combustibles para lograr la protección del medio ambiente y un mejor comportamiento económico y social, paradójicamente, golpea de manera más violenta a quienes menos tienen mediante la inflación, que como consecuencia provoca un aumento en el costo de la canasta básica, del transporte y de la vida misma. La pulverización del salario, sobre todo, cuando es mínimo. Y en un país en el que casi la mitad de la población se encuentra en situación de pobreza y más de la mitad se encuentra en situación de vulnerabilidad, eso parece un lujo. La distribución termina por ser ineficiente y la protección al medio ambiente ineficaz e insuficiente. Después de todo la erradicación de la pobreza es necesaria para el desarrollo sustentable (Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente/ Agenda 2030 para el Desarrollo Sustentable).

¿Entonces?
Hay que buscar el camino fiscal más apropiado para conservar los cada vez más  necesarios beneficios del impuesto a las gasolinas, pero con un aspecto humano que considere el contexto socioeconómico de la población mexicana.
    En mi siguiente columna esbozaré algunas ideas para intentar hacer de los impuestos a los combustibles, una carga más justa, reguladora, redistributiva y funcional.
Twitter: @MartinezBriceno

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más