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La Verdad del Sureste

IMPUESTO A LAS GASOLINAS: UNA PROPUESTA


(PARTE 3 DE 3)

Villahermosa, Tabasco, a 20 de octubre de 2018. Que se quede el IEPS. Que haya gasolinas caras. Que incluso, aumente su costo. Parecen planteamientos descabellados, sobre todo cuando provienen de un militante de izquierda crítico de los gasolinazos de la administración actual. Parece falta de congruencia y transmutación mágica de la ideología. Parece malabarismo político. Parece también un balazo en el pie de un ciudadano que sufre en su bolsillo el casi cotidiano incremento en el precio de los combustibles. Ni una, ni otra.
    En mi anterior columna, la segunda de un hilo de tres, comentaba los beneficios y la lógica imperante en tener combustibles caros, así como el reconocimiento de los problemas y el empobrecimiento que a la vez causa esta medida. Entonces, ¿Cómo hacer compatible las intenciones del próximo gobierno de disminuir su precio mediante la eliminación o reducción del IEPS sin sufrir un descalabro fiscal en el intento? La respuesta puede ser, haciéndolo elástico.
    Lo anterior se refiere a tener un impuesto escalonado y progresivo estimado en el consumo. Esto no sería algo completamente nuevo. La Comisión Federal de Electricidad, mide el consumo bimestral, y con base en este, determina la tarifa a aplicar: a menor consumo menores tarifas, a mayor consumo, mayores tarifas. Justicia. El mismo tratamiento podría recibir el consumo de las gasolinas, aunque su implementación conlleva retos importantes:
    1.-Se deberá llevar a cabo una encuesta nacional para determinar el consumo promedio de combustible según el tipo de vehículo y el uso que se le dé (si es automóvil, camioneta o motocicleta; si es para uso privado o de transporte público, etc.).
    2.-A partir de los resultados de la encuesta y determinaciones técnicas, se deberá establecer una cantidad máxima de litros al mes por vehículo (considerando las diferentes variables en torno al mismo) que estará exenta de una gran parte de la carga fiscal. Es decir, que será barata. (Ejemplo: 20 litros al mes con IEPS mínimo, a un precio de $14 por litro.)
    3.- Al rebasarse dicho volumen de gasolina cargado por el mismo vehículo dentro del plazo mensual, los siguientes 10 o 20 litros deberán contener un IEPS más elevado. (Ejemplo: Podrá ser un aumento de $2, con respecto al precio anterior para quedar el litro en $16)
    4.-La fórmula se repite para los siguientes 10 o 20 litros, y así sucesivamente hasta alcanzar un precio tope, en el que, a pesar del consumo, el impuesto ya no aumente. (Ejemplo: IEPS máximo por exceso en el consumo que arroje un precio de combustible a un tope máximo de $25/litro)
    5.-En el caso de transportistas de alimentos, el tratamiento deberá ser diferente, respetando un precio fijo para el combustible, con un IEPS reducido. Se deberán instrumentar mecanismos para evitar el traslado de combustible a otras actividades que no tengan como objetivo el transporte de alimentos y no impacten la disminución en su costo.
    6.-Se deberá proveer a cada auto, un código, que podrá ser adherido a la cara interna del tapón de combustible para poder leer información sobre el consumo de gasolina de dicho vehículo y determinar el IEPS correspondiente en cada caso en el que se vaya a realizar la carga.
    7.-El gobierno deberá elaborar una base de datos alimentada con información sobre el parque vehicular, y su consumo individual en tiempo real para ejecutar la determinación del IEPS que será añadido al combustible en cada caso particular. Deberá realizar una alianza con las empresas gasolineras, y cada estación de servicio deberá contar con dispositivos informáticos y tecnológicos para realizar la medición mediante el código que contenga el vehículo. Con las tecnologías de la información actuales, es completamente posible.
    8.-Para apalancar la cooperación y las modificaciones necesarias a realizar en estaciones de servicio se deberá acordar un incremento al actual margen de ganancia por litro de combustible para el empresario gasolinero.
    9.-También deberá determinarse un costo especial para los vehículos del  transporte público (taxis, combis, camiones), mismos que deberán estar sujetos a plataformas informáticas con GPS, y deberán pagar un pequeño impuesto por cada viaje realizado. En el caso que se carezca de dicha tecnología el impuesto puede ser mensual.
    10.-Es posible modificar el actual esquema de cobros de refrendo vehicular, asignando un costo progresivo dependiendo del valor de la unidad automotriz, pero manteniendo montos conservadores. La progresividad también deberá considerar como variable el número de vehículos para un mismo dueño.

BENEFICIOS ESPERADOS

El impuesto escalonado y progresivo incentiva por un lado la eficiencia en el consumo y el control de la contaminación atmosférica, y por otro que quienes más dinero tienen, y más combustible consumen, paguen más. Justicia fiscal.
    El impuesto escalonado y progresivo disuadirá, por su baja rentabilidad a las plataformas de transporte que no estén regularizadas y las incentivará a regularizarse. En caso de no hacerlo pagarán una gran cantidad de impuestos en combustible. En el caso contrario, el gobierno podrá determinar como ya se hace en la Ciudad de México, el cobro de un impuesto por viaje realizado.
    La recaudación anterior, sumada a la de los vehículos del transporte público pueden ser recursos importantes para el erario.
    Esto es solo un esbozo de una propuesta para un esquema de precios que considere un IEPS elástico. Desde luego llevarlo a la práctica es tarea compleja, pero posible.
    Muchas variables y elementos dentro de la propuesta pueden ser modificados y mejorados, ya que no es resultado de un estudio técnico riguroso, ni de alta especialidad en el tema fiscal. Las cifras usadas como ejemplo son aleatorias.
Una reducción sensible en el precio de los combustibles podría subvertir, por su asequibilidad, las dinámicas de comportamiento eficiente y presionar, bajo el esquema de liberalización del mercado de combustibles (fincado en las leyes de libre mercado) la oferta, estimulando así hacia el alza en su precio, pero esta vez sin el saldo positivo para el erario. Por ello el abaratamiento de los combustibles debe ir ligado, vía políticas públicas, a la eficiencia en su consumo.
    Para finalizar, es necesario conservar impuestos a los combustibles, tanto como innovar mecanismos fiscales que nos permitan enfrentar la creciente desigualidad, esa “gran brecha” como la nombra Joseph Stiglitz (premio nobel de economía),  que altera la eficacia, la estabilidad y la sostenibilidad de nuestra economía y termina asfixiando a quienes menos tienen. Debe existir justicia fiscal.
Twitter: @MartinezBriceno

 

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