Juan Carlos Huerta demandará a “difamadores”
Amante de los viajes, no sólo al vecino estado del norte sino a Europa y Asia, así como de la buena comida y vinos; gustoso de ver jugar a equipos en vivo de futbol americano en cualquier parte del mundo (su pasión ¿carnal?). Es decir, estar presente en cuerpo y alma en el estadio, cueste lo que cueste; total, “el trabajo” que hace con el sudor de su frente, le satisfacen eso y más según platica a sus amigos.
Cuenta en una de sus cartas de presentación que de joven quiso entrarle a la farándula -ser músico-, y al no darle esa oportunidad la vida, empezó a narrar partidos de beisbol cuando viajaba del DF a Tabasco. Porque allá fue donde nació.
Se llama Juan Carlos Huerta, y es, como se autocalifica: un simple comunicador. Aunque por debajo de la mesa -afirman- obliga a sus colaboradores del programa de radio que conduce al mediodía, a que le digan cuando están al aire: licenciado, maestro o señor.
Hoy, el licenciado, maestro o señor Huerta está señalado por Víctor Acosta, Arturo Abreu y hasta el cantante Salvador Manrique, como uno de los socios de la empresa Corpodren. Es la empresa que, según Adán Augusto López, de Morena , tiene el poder de la renta de los “vactor” –esos aparatos que “chupan” los lodos y la basura del drenaje. Se habla de contratos por 43 millones de pesos a socios. Oswald Lara sostiene que la renta de los vactor es legal y todo sujeto a una normatividad.
Pero el tema es otro. El licenciado, maestro o señor Huerta, leyó un posicionamiento el 22 de junio, donde aclara que no tiene absolutamente nada que ver en los contratos, y pidió que le comprueben los dichos. Advirtió que demandaría por la vía penal a sus “difamadores”.
Sostiene que lo han involucrado vilmente, e incluso, pidió que Emmanuel Sibilla, uno de los titulares de Telereportaje, se desdiga o aclare, ya que en una entrevista escuchó que había un comunicador involucrado en ese asunto.
Dijo Huerta: “que diga (Emmanuel) qué comunicador, y sí se refería a mí, que quede claro, de veras, el reto ahí esta: si me demuestran que yo formo parte de esa sociedad, de esa empresa, yo renuncio (a Canal Nueva y a Radio Acir), pero como no van a encontrar nada, pues yo creo que me reservo ese derecho de presentar una denuncia”.
Claro que lo más sano sería que –para limpiar su imagen o evitar que la enloden- demandar por las vías pertinentes a quienes lo han “difamado”.
Por supuesto que a nadie se juzga por sus amigos y hasta por sus socios. Juan Carlos Huerta en su momento fue amigo personal de Andrés Granier Melo, e incluso, cuando éste ganó, el comunicador fue uno de los primeros en acudir a su casa para felicitarlo.
También participó activamente en la campaña de su amigo Jesús Alí de la Torre, para lo cual se fundó por allí una firma de encuestas que ponían a Chucho en los cuernos de la luna y Arturo Núñez casi en la lona. Pero no hay ningún delito en equivocarse en las encuestas, ni en las amistades.
Ante la advertencia que demandaría a sus difamadores, el cantautor choco Salvador Manrique, le mandó un abrazo muy cariñoso por ser –dijo El Bohemio- “uno de los personajes más intachables del periodismo tabasqueño, persona honorable, y a quien injustamente acusan de sucio, puerco, corrupto, vendido, traidor y chayotero”.
Como dicen en el pueblo: esa tortuga todavía tiene sangre.