Las encuestas; ¿por qué resultan engañosas?
Fallan las encuestas… Tal vez el tema político es el más difícil de encapsular y ubicar en un término fijo y manejable cualitativamente hablando, cuya técnica implica formular una pregunta y esperar una respuesta fina y a la vez concreta en aras de cumplir el objetivo que como resultado se busca. Incluso, hay quienes la consideran la foto del momento. Apreciación que no está del todo mal.
De este modo, las encuestas en el sistema electoral se presentan como los sondeos aplicados a poblaciones amplias y complejas con la intención de MEDIR las simpatías, el nivel de conocimiento y la aceptación que los electores tienen de partidos y candidatos. En el mejor de los casos, buscan obtener el punto de vista de la gente sobre temas de su particular interés.
Sin embargo, existen dos elementos que se presentan muy por encima del interés de los partidos, y son los que tienen que ver con la mercadotecnia y los compromisos políticos particulares de los medios de difusión encargados de publicar los resultados. Que aunado al interés de los aspirantes crean las bases de una encuesta direccionada y probablemente con resultados engañosos. Si a eso le sumamos la mercantilización de quienes hacen este tipo de trabajos, tenemos un verdadero menjurje.
Elementos que se agregan y se desarrollan desde el diseño y colocación de las preguntas hasta la selección del método, la población encuestada y la muestra.
En este sentido podría decirse que si la encuesta se hace a solicitud de un partido, entonces el resultado será de acuerdo a los intereses del partido; pero si la propuesta surgió a solicitud del medio de comunicación, podría pensarse que los resultados serán más apegados a un sistema de mercadotecnia y de posicionamiento de la empresa.
Citemos por ejemplo, la publicación que el Tabasco Hoy, este 28 de agosto, donde una encuesta aplicada por la empresa Berumen, ubica al alcalde de Centro, Gerardo Guaudiano Rovirosa, como el político que en este momento quiere una parte de la población como su próximo gobernador al ubicarlo con un 31.3 % de las preferencias.
Colocando en segundo lugar al senador morenista Adán Augusto López Hernández con un 20.3%; en tanto que un 7.2 % se decidió por la diputada federal priísta Georgina Trujillo Zentella, para finalmente otorgar un 5.6 % Jesús Alí de la Torre.
Es evidente que hay fines interesados. Y no es la primera vez que el Tabasco Hoy juega en ese resbaladizo terreno de las presiones político económicas: “te pego para que me pagues”. Lo ha hecho casi en todas las elecciones. Las pifias más notorias y los manejos más burdos sucedieron en el 2012, cuando colocó a Arturo Núñez en desventaja frente a Jesús Alí. Las urnas desmintieron tajantemente al medio. Lo volvió a hacer en el 2015, cuando su pacto fue con Evaristo Hernández y no con Gerardo Gaudiano. Puso al primero como aventajado, cuando en las unas nuevamente se volvieron a exhibir las inconsistencias de esas “encuestas”. Y no importa si la firman Beltrán y Asociados o Berumen y Grupo Cantón. El problema es el manoseo.