Las razones de la lucha de Antorcha en los Municipios
A lo largo de 42 años de trabajo, organizando a la gente más pobre del país, los antorchistas hemos aprendido que para lograr una mejora, así sea la más mínima en las comunidades o colonias más marginadas, es necesario siempre dar la lucha, a veces incluso por meses y hasta años, a pesar de tratarse siempre de obras de primera necesidad y de servicios que los municipios están obligados por la ley a proporcionar, sin que se les tuviera siquiera que solicitar.
Pero el cumplimiento de esas obligaciones por parte de los Alcaldes, solo por ser su obligación, no es automático, y por lo general sucede exactamente lo contrario. Se ha vuelto común que muchos alcaldes sientan como patrimonio propio los recursos públicos que por mandato tienen que administrar para el bien de todos los habitantes de sus municipios, y que los defiendan como loba a sus cachorros, gruñendo y mostrándole el diente, a quien se atreva siquiera a sugerir su correcta aplicación y ya ni se diga si, como en el caso de Antorcha, la gente se organiza para pedir ser tomados en cuenta por las administraciones municipales para obtener alguna obra o servicio y decide luchar. En este caso, aquellos “amigos de todos” que saludaban y abrazaban a medio mundo, aquellos hombres intachables que hasta besaban a las viejitas y se tomaban la foto con los niños en su campaña, se convierten de pronto en unos seres engreídos, prepotentes, soberbios, insensibles, mentirosos y que a veces ni el saludo devuelven; que maltratan, humillan, tratan con desprecio, y en casos extremos llegan a amenazar, inventar delitos para encarcelar, golpear, y hasta a privar de la vida al atrevido y a todo aquel que no se porte obsecuente y atento con el “señor presidente”. Como dice el dicho “dale poder a un hombre y lo conocerás realmente” y esto parece ser casi una ley con todo aquel ciudadano que llega a ser presidente municipal. Claro que hay sus muy honrosas excepciones.
Ahora bien ¿qué dicen las leyes al respecto?, para el caso de Tabasco, la Ley Orgánica de los Municipios del Estado de Tabasco en su artículo 15 a la letra dice, “Son prerrogativas de los habitantes y vecinos: a) Tener acceso y hacer uso de los servicios públicos municipales, b) Ejercer el derecho de petición ante las autoridades municipales”; en el artículo 29, “son facultades y obligaciones de los ayuntamientos: Abastecer de agua a la población, Cuidar que las vías urbanas se mantengan expeditas para el tránsito de peatones y vehículos, Cooperar en los términos procedentes con las escuelas oficiales y particulares incorporadas de su Municipio”; el artículo 84, “Participar en la realización de los programas de vivienda y urbanización, En general realizar todas las obras requeridas para la prestación de los servicios públicos”; y en el artículo 94 dice, “Organizar y conducir la demanda y gestión social que emane de las organizaciones de participación social”.
Como podemos ver, la ley otorga a los ciudadanos el derecho a organizarse libremente y a ejercer su derecho de petición, y establece la obligación de la administración municipal de atender, garantizar y hacer efectivo ese derecho, cosa que algunos presidentes municipales simplemente se empeñan en desconocer, o tal parece que hay munícipes que no se han tomado la molestia siquiera de conocer la ley que regula el encargo que ostentan. Además, en el artículo noveno de nuestra Constitución General, que a la letra dice: “No se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito;… No se considerará ilegal, y no podrá ser disuelta una asamblea o reunión que tenga por objeto hacer una petición o presentar una protesta por algún acto a una autoridad,…”, reconoce a los ciudadanos mexicanos el derecho a la libre asociación y manifestación pública, es decir la gestión y petición de los antorchistas es totalmente legal.
Si todo lo antedicho no fuera suficiente, en los tiempos que corren a cualquier ciudadano mínimamente informado le queda claro que los ayuntamientos manejan una cantidad importante de recursos del ramo 33, ramo 28, recursos propios recaudados en las arcas municipales, amén de los convenios que se puedan firmar con dependencias estatales, federales y hasta con organismos autónomos que permiten a los municipios ampliar sus presupuestos anuales. Lejos de obedecer la ley y aplicar correctamente los recursos, es bien conocido que en no pocas ocasiones estos fondos públicos son utilizados para el beneficio de los altos funcionarios municipales y sus allegados, que se han dado casos de gastos suntuarios excesivos, asignación de salarios exagerados en comparación con un trabajador normal, casos claros de nepotismo, y en el colmo del abuso, hasta para viajes a Las Vegas, apuestas en juegos de azar o carreras de caballos, viajes, etc. Una forma de cumplir con los preceptos de la ley y evitar en parte los malos manejos de los recursos públicos, que entre todos pagamos vía recaudación de impuestos, debe ser la exigencia de que sean atendidas por los presidente municipales, sean del color que sean o aún sin color alguno, todas y cada una de las demandas planteadas por los organizados en el Movimiento Antorchista (MA); tenemos derecho a ellas “no las pedimos en obsequio” los pobres ya hemos pagado hasta de sobra, ya que es el pueblo el que siempre termina “apretándose el cinturón”. Debe quedarle claro a los presidentes municipales que, quiéranlo o no, los antorchistas en cada municipio representamos a un porcentaje, grande o pequeño pero porcentaje al fin, de la ciudadanía de sus municipios y que por mucho que se nieguen a reconocerlo allí está representada por antorcha una parte de la población, que son de los más pobres y que mientras la pobreza exista allí estará antorcha para luchar contra ella; ahora bien, las demandas planteadas por la organización son siempre encarnación de carencias objetivas que afectan a cientos o miles de ciudadanos, a las que es imposible dejar de atender y justificar su negativa, si no es faltando a los preceptos arriba enumerados, no obstante que muchas veces les son negadas con argumentos absurdos y fascistoides.
No cabe duda pues, es absolutamente necesaria y justificada la lucha municipal del pueblo organizado en el MA, además con ello contribuimos a moderar la rapiña de que son objeto muchos municipios por políticos que ejercen el cargo sólo para beneficio propio y que dejan a los municipios tan olvidados y abandonados como siempre, y a que haya un porcentaje mayor de recursos municipales que se ejerzan en lo que debiera ser siempre y en todo momento la principal preocupación y actividad de un buen presidente municipal: dar cumplimiento a la tarea para la que fue electo, y que es también, un mandato de ley; además de que le presentaría, al alcalde en cuestión, un foro inmejorable para demostrar su sensibilidad política, su capacidad de solución y su cercanía con la gente que lo eligió. Por eso se revela como un verdadero cavernícola todo aquel servidor público municipal que vea la lucha municipal de antorcha como una ofensa o desafío a su autoridad. La lucha municipal es una de las herramientas más efectivas y uno de los primeros eslabones para lograr una distribución más justa de la riqueza, para que le toque un poco más al pueblo trabajador por la vía de empezar a conseguir servicios y acciones que le permitan hacer más llevadera la situación de miseria y marginación que ha padecido toda la vida. Es un derecho que los mexicanos hemos ganado a lo largo de la historia con las luchas de nuestro pueblo y que sólo haremos valer del mismo modo, luchando, como única esperanza de lograr cambiar el actual modelo económico por uno que piense más en el pueblo, que le haga obras, que le de servicios, vivienda, educación y salud a la clase trabajadora, que le haga justicia a los desheredados y marginados de siempre.
COMITÉ ESTATAL DEL MOVIMIENTO ANTORCHISTA DE TABASCO