Legión de impunidad
@UTufigno
Para iniciar esta colaboración quisiera comentarles alguna vivencia personal. No abusaré de su tiempo ni de sus ojos. Es sólo para entrar en contexto.
Existe un periodista -de cuyo nombre no quiero acordarme- que me tiene bloqueado en Twitter. Se trata de un feroz defensor del gobierno federal y un intolerante con quienes disienten de sus falsas aseveraciones. No por nada su apellido evoca a los nazis. Tiene un espacio en la principal televisora y en al menos un medio impreso. Hasta ahí las pistas.
En medio de la tormenta que se desató alrededor del descubrimiento de un departamento que la dirigente nacional del PRD adquirió en Miami a través de un tinglado legal (vía una “tenedora de acciones” que “cuenta dentro de su activo fijo con un departamento radicado en… Florida”, dice la presidenta del Sol Azteca), me llamó la atención la defensa que de ella hizo el periodista aludido.
Dicho (in)comunicador no sólo justifica la oscuridad de la adquisición puesta al descubierto, sino que además se erige en autoridad legal para sostener, confundido o confundiendo, que mientras no se haya liquidado la hipoteca contratada para adquirir el inmueble, éste no es propiedad del adquirente. Falso.
No entraré en la explicación legal, sólo les pediré -particularmente a quienes no son abogados- que se asomen a cualquier escritura en la que se haya adquirido algún inmueble con garantía hipotecaria para que por ustedes mismos constaten quién es el propietario.
Supongo que el interés del periodista a que he hecho mención radica no en defender a la presidenta del colapsado partido amarillo, sino en justificar las riquezas mal habidas, el derroche, la corrupción y la impunidad. Su compromiso se encuentra en esto y no en la veracidad informativa.
El caso de la dirigente del PRD, que regresó al Senado a ocupar su lugar en una indebida maniobra para evitar el desmembramiento de su fracción parlamentaria, me llevó a curiosear por la página de la organización que promueve las llamadas declaraciones “3 de 3”. Les comparto algunos datos que encontré:
Del universo de “funcionarios” que deberían presentar su “3 de 3”, sólo 924 lo han hecho: 11 de partidos políticos; 132 diputados locales; 125 diputados federales (de 500); 70 alcaldes; 343 funcionarios estatales; 26 gobernadores (de 32, incluido al alicaído Jefe de Gobierno de la Ciudad de México); 31 senadores (de 128); y sólo un miembro del gabinete del gobierno federal, José Eduardo Calzada Rovirosa, titular de SAGARPA. ¿Por qué sólo uno? ¿Hay algo que esconder?
Me asomo en otros lados y encuentro, por ejemplo, que el gobernador Miguel Ángel Yunes, que lo mismo se viste de azul que de tricolor, declara tener ingresos anuales adicionales a su ingreso como servidor público, por un monto aproximado de quinientos mil pesos, cuya fuente son “servicios profesionales”.
Adicionalmente, el gobernador veracruzano declara tener, entre otras propiedades, un modesto departamento en Estados Unidos (vale la tercera parte del departamento de la presidenta del PRD), una embarcación (dos millones de pesos), obras de arte (tres millones de pesos). Nada mal. Quién dice que no hay cultura del ahorro entre los mexicanos.
Pero mire esta joya que declara Yunes: “La casa que habito es propiedad de la Empresa Veracruzana de Bienes Inmuebles, S.A. de C.V., de la cual soy dueño del 50 % de las acciones y el 50 % restante es de mi esposa”. Me pregunto: con sus amplios conocimientos jurídicos, ¿qué diría en este caso el periodista que aludí al principio de esta colaboración?
Ahora vayamos a revisar nuevamente la “tres de tres” del dirigente del PRI nacional. Enrique Ochoa declara tener una enorme flotilla de autos compactos japoneses que destina al servicio de taxis en Ciudad de México, Puebla y Monterrey, aunque nunca explicó cómo obtuvo tal cantidad de concesiones, y miren que es nada fácil obtener unas placas.
Adicionalmente, esta semana se enfrentó con el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, quien puso al descubierto que Ochoa Reza posee más concesiones en Nuevo León -adquiridas irregularmente- de las que declaró. El dirigente tricolor reconoció el hecho pero se justificó diciendo, al estilo pseudo jurídico del pseudo periodista que les comenté al principio, que “los taxis fueron comprados a particulares, y nunca a través de concesiones”. Todo un chapucero.