Línea telefónica
@UTufigno
En el mundo de la comedia hay dos personajes que se llevan las palmas: internacionalmente, Donald Trump, y dentro de nuestras fronteras, Enrique Peña. Nadie como ellos para interpretar la “stand up comedy” que nació durante los tiempos de la gran depresión en los Estados Unidos, época en la que algunos norteamericanos -empobrecidos repentinamente- migraron a México. Qué paradoja.
88 años después de ese episodio que tuvo repercusiones a nivel mundial, el discurso del presidente de la nación más poderosa del mundo (¿lo seguirá siendo?) culpa a un país vecino, con una economía varias veces menor, de ser el causante de los males que aquejan a la gran potencia. Y particularmente culpa al Tratado de Libre Comercio, a pesar de que nos fue impuesto por Washington.
La “stand up comedy” parte de las vivencias cotidianas, como decir: -un día estaba en mi casa, blanca, por cierto, y recibí una llamada telefónica.
(Riiiing, suena un teléfono y alguien contesta del otro lado).
-Hola, buen día. ¿Cómo se encuentra, señor presidente?
-Bien, señor, presidente, buen día. Me da gusto hablarle. Permítame hablarle en español, para estar más cómodo.
-Está bien, Enrique.
El nombre de “stand up comedy” (comedia de pie) tiene su origen en algo que sonará increíble para muchos: en los años de la gran depresión, había ciudadanos norteamericanos tan, pero tan pobres, que carecían de una silla para sentarse, ya no digamos de una cama o de acceso a estudios.
-Enrique, la vez que nos conocimos te estudié, eres una persona difícil de leer. Te considero un amigo y creo que Luis, el que trabaja contigo, es un hombre muy inteligente. A menos que sientas que necesitas la interpretación de esto, te pido que continúes. ¿De acuerdo?
-De acuerdo.
El profesional del “stand up” busca hacer reír a partir de sí mismo, desde su propia visión y, como se menciona en un foro de la Ciudad de México que promueve este género, el “standupero” dice las cosas que los demás no se atreven, es decir, debe ser brutalmente honesto.
-Enrique, para serte franco, no quería una reunión. No quería reunirme con Luis, no quería reunirme con México, no quería reunirme con nadie. Es sólo por la buena relación que tiene Jared Kushner con Luis que ellos decidieron verse para hablar.
(Para los no enterados: Jared Kushner es el yerno de Donald Trump, y por Luis se refiere a Luis Videgaray).
Aunque no se puede hablar propiamente de escuelas del “stand up comedy”, cada país ha hecho sus propias aportaciones, que van desde hacer colectivo lo que nació como una representación unipersonal, hasta la interactuación con el público e incluso superar el muro de los chistes para entrar en la franca crítica social y política.
En México no es exagerado afirmar que “Palillo”, “Resortes” y “Cantinflas” (el de la primera época) fueron “standuperos”. Pero el mejor de todos, el que es capaz de superarse a sí mismo diariamente, es Enrique Peña.
-Señor presidente, esta propuesta es completamente nueva, francamente me encuentro bastante sorprendido sobre esta nueva proposición que está gestionando porque es diferente de cualquier charla que nuestros equipos hayan tenido.
-Enrique, si me permites, esto no es una nueva propuesta, esto es lo que he estado diciendo por un año y medio en campaña. Lo he estado diciendo a cada grupo de 50 mil o 25 mil personas.
En la semana que concluye, tuvimos conocimiento -a través del “The Washington Post”- de la transcripción de la conversación telefónica que los ejecutivos de México y Estados Unidos sostuvieron a finales del mes de enero de este año. Lo que sorprende no es que hayamos tenido conocimiento por un medio norteamericano, sino el tratamiento que le dieron los medios nacionales.
Una de las bases fundamentales de las democracias modernas es la transparencia de la actividad pública, sustentada en el derecho a la verdad y el derecho a saber. Para ello, el papel de los medios informativos es de primera importancia.
Los medios oficialistas, que parecen ser más cada día, destacaron lo que favorecía a Peña Nieto, pero omitieron la humillación al Ejército o la reiteración de la construcción del muro fronterizo.
(Nota: los fragmentos que aparecen en esta colaboración, son de la citada transcripción).