El pretexto, una supuesta investigación de una empresa que, supuestamente, obtuvo contratos de Pemex de manera irregular cuando Romero Oropeza era el director de la Empresa Productiva del Estado.
En el fondo quería decir que el hoy director del Infonavit hizo negocios al amparo del cargo que ocupaba en la empresa petrolera. Esa era la intención del diario Tabasco Hoy, o más bien, de su propietario, Miguel Cantón Zetina, no porque ese medio tenga un espíritu justiciero o un compromiso irrenunciable con la verdad.
Nada que ver. Sabemos quién es Cantón Zetina y cómo se las gasta para mantener su ostentoso ritmo de vida. De justiciero no tiene nada, mucho menos un compromiso con la verdad.
Calló como momia cuando gobiernos estatales saqueaban el estado, porque recibía millones de pesos al año por los gobernantes en turno y a quienes atacaba despiadadamente una vez concluido su sexenio. Antes no veía nada, no decía nada. Era cómplice y beneficiario de esa corrupción.
Pero como todo vil canalla les muerde la mano a quien durante seis años le dio millones de pesos para sostener su imperio de papel y darse la buena vida a costa del dinero de los contribuyentes tabasqueños.
Ese es Miguel Cantón Zetina y no como él se quiere vender, un chantajista y embustero con una cola mucho más grande que le pisen. Ni todo el lodazal que le tira al ingeniero Romero Oropeza hará que logre su insano propósito con su chantaje periodístico.
Podrá seguir su campaña en su periódico pero no obtendrá lo que todo periodista extorsionador persigue con sus infundios y calumnias. Presume tener el mejor periódico en el estado, pero revisando sus páginas y su plantilla de opinadores nos damos cuenta que eso es puro cuento chino. Hay un dicho que dice “elogio en boca propia es vituperio”. Le queda como anillo al dedo a este chantajista metido a periodista.
LA LLUVIA Y LOS
VILLORIOS
Las fuertes lluvias que cayeron ayer en la ciudad, puso a prueba la capacidad de respuesta del gobierno de Centro. La tormenta causó todo un caos en la capital tabasqueña: calles y avenidas anegadas en diversos puntos de la urbe capitalina. De acuerdo a la Conagua sobre Villahermosa cayeron 77 milímetros de agua de lluvia, suficiente para desquiciar el tráfico y generar una serie de problemas a sus habitantes.
Los cárcamos funcionaron, pero no se dieron abasto por tanta lluvia y, además, hay que decirlo, la gente no tiene conciencia y tira la basura en la vía pública.
Las alcantarillas estaban rebosantes de desperdicios y eso provocó que en algunas zonas se taponaran los registros.
Esa acumulación de basura propició que el agua no se fuera por esos conductos, sino que se acumuló en la vía pública provocando que en algunas zonas el agua subiera más de un metro su nivel.
Como ciudadanos nos hace falta tener más cultura cívica y mayor compromiso con la ciudad. Debemos quitarnos esa mala costumbre de arrojar el envase de refresco al suelo o cualquier otro desperdicio.
Bien dicen que una ciudad luce mejor no por lo que se limpia, sino por lo que menos se ensucia. Nada
