Los orquestadores de esa campaña pretenden vender la idea de que el gobierno de Javier May Rodríguez no puede con la inseguridad, le “tiene miedo” a la “Barredora” y está rebasado por la delincuencia organizada que ha convertido a Tabasco en un infierno.
“Analistas” locales y nacionales se desgarran las vestiduras y vociferan que May Rodríguez no es capaz de garantizar la paz y la tranquilidad a los tabasqueños, que el estado está peor que antes.
Casualmente esos mismos sesudos “analistas”, críticos de café y periodistas nunca vieron nada de lo que ahora denuncian en sus espacios de opinión, publicaciones periodísticas y en redes sociales.
En esa estrategia golpeadora contra la administración de Javier May, participa también un corresponsal de la revista semanal Proceso, que sólo se refritea lo que publican los medios locales y que presenta como notas suyas, lo que constituye una falta de ética periodística.
Si uno lee lo que este refriteador publica en el portal de Proceso y no vive en Tabasco, creerá que en verdad los tabasqueños viven muertos de miedo y en una zozobra permanente. Nadie niega que hay un problema de inseguridad en el estado, pero no es el caos que nos quieren vender estos charlatanes.
Para darnos una idea de cómo escandalizan y distorsionan los hechos. Este mismo corresponsal atribuyó el asesinato de una mujer al crimen organizado cuando en realidad había sido por un pleito con la persona con la que estuvo tomando y por diferencias la decapitó. El sujeto fue detenido días después. Obviamente, este “periolisto” no publicó este dato.
Conocemos de sobra a quienes tienden a magnificar los hechos y apropiarse indebidamente de la información porque ni siquiera cita la fuente, de la labor de reporteros que sí van al lugar de los hechos. No es el único.
Es claro que se busca dañar la imagen del gobierno de Javier May con el tema de la inseguridad, que no es privativo de Tabasco, ni el estado es de los más violentos del país como también lo quieren pintar en sus textos.
Basta revisar el reporte mensual sobre incidencia delictiva que sube a la plataforma el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad para darnos cuenta que Tabasco no es uno de los estados más violentos del país.
Ciertamente, ha habido ejecuciones, nadie lo niega, pero no de civiles, sino de sicarios o gente metida o vinculada a algunos de los grupos delincuenciales que se disputan la plaza. Estas bandas igual han reaccionado a las acciones emprendidas por las fuerzas de seguridad federales y estatales.
TOMADURA DE PELO
Los malandros han querido e insisten en retar a este gobierno, lo quieren poner contra la pared y forzarlo a negociar para que los deje trabajar libremente y gocen de impunidad, como sucedía cuando el “Comandante H” regenteaba la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, a quien por cierto alardeaban y presumían como el policía modelo cuando en realidad era el jefa de la maña.
Por eso no extraña que otro periodista tabasqueño, avecindado en Yucatán o por aquellos rumbos, haya publicado un texto en un medio local que Javier May le tiene miedo a la “Barredora”. Son conocidas las ligas de este informador con Hernán Bermúdez Requena, así que no es un reporte serio sino malintencionado. Cada quien elige a sus amistades, cosa que se respeta, pero que no quieran tomarnos el pelo con ese tipo de noticias.
Cuando Bermúdez Requena era el “policía modelo” que nos vendieron durante varios años, este periodista no publicaba nada, no veía ni escuchaba nada, guardó silencio sepulcral, pero hoy se dice que este gobierno no puede y le tiene miedo a la “Barredora”.
Es una manera de presionar al gobernador, pero no van a poder. No hay posibilidad alguna de pactar con delincuentes. Ya lo dijo el mandatario en una de sus mañaneras. No trata ni pacta con criminales.
