El gobernador tiene poco más de un mes en el cargo y ya se le exigen resultados. En esa exigencia se ha sumado también la iglesia católica representada en Tabasco por el obispo Gerardo de Jesús Rojas López.
En su acostumbrada conferencia de prensa dominical ha dicho que la estrategia de “abrazos, no balazos” no funciona, pero que es responsabilidad de la presidenta y del gobernador mantenerla vigente.
Según el prelado, los gobiernos federal y estatal deben revisar la estrategia de seguridad, porque la que se está aplicando no ha dado resultados. La doctora Claudia Sheinbaum tiene igual el mismo tiempo que May Rodríguez en el cargo.
La incidencia delictiva en el estado se descontroló a raíz de que se descubrió que había una relación de complicidad entre uno de los grupos delincuenciales con quienes estaban al frente de las tareas de seguridad en el estado.
Si antes no pasaba nada no era porque quienes estaban al frente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana mantenían a raya o sometida a la delincuencia en general.
Nada de eso, había cierta “paz” porque eran ellos los que controlaban el negocio ilícito en complicidad con un grupo criminal, la ya famosa “Barredora”.
Hoy la situación es compleja porque los grupos delictivos buscan presionar al gobierno para obligarlo a pactar, a ceder espacios para actuar a sus anchas en sus actividades ilícitas.
No hay día en que no se cometan ejecuciones o hechos delictivos. Por los medios de comunicación tradicionales y digitales nos enteramos de este tipo de noticias. La disputa por la plaza es despiadada y hay bajas en ambos bandos.
Las presiones vienen desde que se designó al general Víctor Hugo Chávez Martínez titular de la SSPC. No lo quieren porque les estorba para sus planes de seguir manteniendo el control en ciertos mandos y elementos para proteger sus negocios ilegales.
Su ratificación dio pie a una serie de acciones violentas para insistir en su renuncia y para retar al nuevo gobierno. A cada acción de las fuerzas de seguridad, federales y estatales, la delincuencia ha respondido con hechos violentos y a través de sus sicarios del periodismo, porque los tienen, quieren sembrar la idea en la opinión pública de que el gobierno de Javier May le tiene miedo a los grupos delincuenciales.
La semana pasada, el mandatario se reunió con los titulares de la Sedena y de la SPC y con un alto mando de la Marina.
En breve seguramente veremos los resultados de esos acuerdos con parte del gabinete de seguridad del gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum.
Este gobierno está empeñado en la pacificación del estado, tarea que requerirá de mucho esfuerzo, pero hay toda la voluntad y la determinación de bajar la incidencia delictiva en el mediano y largo plazos.
La estrategia esta funcionando. Tan funciona que por eso la delincuencia reacciona de la manera en que lo hace y busca sembrar miedo entre la población tabasqueña en un intento por forzar una negociación, pero eso nunca sucederá por la sencilla razón de que este gobierno no se pacta con criminales.
En este gobierno tampoco se coarta la libertad de expresión.
Los actores políticos tienen toda la libertad de expresar sus opiniones y hasta sus descalificaciones e inventivas. Inclusive, faltarle el respeto al gobernador, a quien sus detractores y adversarios critican, golpean y calumnian., pero este tema será tratado en otra entrega.
