Pero también está claro que sólo hay un interesado en dirigir al partido gobernante y ese es Jesús Selván García, exdiputado local y expresidente municipal de Jalpa de Méndez, quien forma parte del grupo político del gobernador Javier May Rodríguez.
Nadie más ha levantado la mano y ha dicho que aspira a ser el sucesor de Joaquín Baños Jiménez. Al menos públicamente ningún otro militante o figura de ese partido ha expresado en todos estos meses que han transcurrido después de la elección del dos de junio.
Sólo Selván García ha manifestado su deseo de ser el presidente del Comité Ejecutivo Estatal de Morena de modo que las cosas no lucen tan complicadas para que los consejeros se reúnan y den su voto a favor del jalpaneco.
Al menos así parece a simple vista. No obstante, siempre hay un pero y ese pero señala que el Consejo Político Estatal, el máximo órgano de dirección de Morena, tiene mayoría el grupo político del senador Adán Augusto López Hernández, y quizá eso explique un poco del por qué se ha retrasado tanto la renovación de la dirigencia estatal.
A Selván García no lo quiere un sector de ese grupo político, toda vez que en un principio formó parte de él. Así llegó a ser alcalde de Jalpa de Méndez la segunda vez, en el periodo 2018-2021 y diputado local en la legislatura pasada.
Ganó la alcaldía con el impulso de López Hernández, quien en 2018 se convirtió en gobernador del estado al ganar las elecciones de ese año. Con su respaldo llegó al Congreso local en 2021.
Algo pasó en esa relación que lo hizo alejarse de ese grupo y buscar el acercamiento con el entonces director de Fonatur y responsable del proyecto del Tren Maya. Javier May lo dio cobijó y comenzó a trabajar a favor de las aspiraciones de la hoy presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.
A la hora de las definiciones no dudó en respaldar a la doctora Claudia y al hoy gobernador. Sus ahora adversarios le cobraron esa afrenta. Le armaron una celada y cayó redondito en una provocación en plena sesión legislativa.
UNA PIEDRA EN EL ZAPATO
Todo el entramado fue para acusarlo de violencia política en razón de género en contra de una compañera de bancada, y aunque ella jura y perjura que no se prestó a esa jugarreta ese fue el trasfondo del asunto, que tribunales, estatales y federales, terminaron por validar la resolución del órgano electoral. Eso lo inhabilitó para ser candidato en el proceso electoral pasado.
También han dejado esparcir la especie de qué, si bien no pueden impedir el arribo de Jesús Selván a la dirigencia de Morena, por lo menos quieren ponerle una piedra en el zapato que dificulte su gestión.
Los adversarios de Javier May apoyan a la exalcaldesa de Jalpa de Méndez, Nuris López Sánchez, quien se halla en el ojo del huracán político que se desató a raíz de la acusación que le hizo su sucesor José del Carmen Olán, de presunta malversación de 52 millones de pesos.
Actores políticos han respaldado la solicitud del alcalde de que se audite la cuenta pública de López Sánchez.
Ayer el mismo gobernador declaró que sea el OSFE quien aclare o confirme los señalamientos hechos en su contra. Hay un dato que no es menor.
Cuando el equipo jurídico del actual presidente municipal impugnó el resultado que le daba el triunfo al famoso “Chilo Baila”, señaló que tenía las evidencias de que se habían alterado el conteo de las boletas electorales con la extraña desaparición de papeletas, suficientes para darle el triunfo al candidato del PRD.
Ya vimos lo que pasó en el TET y el TEPJF. Ambos órganos fallaron a favor de Morena porque pudo sustentar que hubo mano negra en el conteo de votos y en la sustracción de boletas electorales y revirtieron el triunfo de “Chilo Baila”.
Durante el proceso electoral Nuris López respaldó al candidato perredista, porque el abandera de Morena no pertenecía a su grupo político y había que hacerlo morder el polvo en las elecciones, estrategia que estuvo a punto de funcionar.
Colocar a su adversaria política como secretaria general tiene dos propósitos: hacerle la vida imposible y de paso blindarla ante lo que surja de las auditorías que el OSFE aplicará a su cuenta pública de este año.
¿A todo esto qué pensará la dirigente nacional de Morena? Es una situación bastante complicada en un juego de vencidas. Un grupo que intenta mantener espacios de influencia en el partido que llegó a controlar por completo y otro que no termina por imponer su hegemonía a pesar del enorme respaldo popular que le dieron los ciudadanos el dos de junio.
