Se pensaba que sería el inicio de una nueva etapa de ese partido de cara a lo que se viene en los próximos años. Esto significa que lo que se elija dentro de dos días será una dirigencia temporal.
Quizá esa es la razón por la cual no se postula al cargo a ninguna mujer para estar a tono con Luisa María Alcalde Luján, la presidenta del CEN. Y eso explica también porque nadie, excepto Jesús Selván, se ha apuntado para contender por ese cargo en la sesión extraordinaria del Consejo Político Estatal.
En ese cónclave partidista también se definirá a la presidenta o presidente de ese órgano partidista. Para esa posición se ha filtrado deliberadamente el nombre de la diputada federal, Tey Mollinedo Cano, quien como dirigente estatal de Morena dejó mucho que desear y mostró su parcialidad cuando se hicieron públicas las aspiraciones de la hoy presidenta de México y del hoy gobernador de Tabasco.
Mollinedo Cano, hoy diputada federal ha tenido mucha suerte, pues desde que fue incorporada al movimiento ha tenido cargos y encargos. Primero la hicieron presidenta municipal de Teapa y de ahí saltó a la dirigencia estatal de Morena.
Como alcaldesa de la llamada Sultana de la Sierra dejó mucho que desear. Según el OSFE dejó cuentas pendientes que su sucesora, Alma Espadas, del mismo grupo político, no se ocupó de exigir ninguna aclaración.
Con esos antecedentes llegó a la dirigencia estatal de Morena para beneficiar exclusivamente a su grupo político.
Y en los momentos de definición política, Mollinedo Cano no dudó en decidir de qué lado estaba y a quién servía. No supo o no quiso mantener una posición neutral, sino que se cargó a favor de quienes pensaban que tenían escriturado a Tabasco como su feudo.
Cuando tomaron el control del Consejo Político Estatal e impusieron sus fichas, el grupo político de Javier May se abrió de capa a favor de la doctora Claudia Sheinbaum.
Esa postura generó represalias por el atrevimiento de desafiar al todopoderoso, que ya no estaba en suelo tabasqueño, sino despachaba en una de las oficinas principales del gobierno del expresidente López Obrador.
Sobrevino una cacería de seguidores de la hoy mandataria. Fueron corridos de mala manera del gobierno estatal y de ayuntamientos bajo su control. Tomaron nota y aguantaron vara. Se mantuvieron firmes a pesar de esa andanada autoritaria.
OTROS TIEMPOS, OTROS AIRES
Mollinedo Cano hizo mutis ante esa acción aplicada por encargo de quien formalmente estaba en la gubernatura.
En medio de ese acoso y hostigamiento a los partidarios del grupo del hoy gobernador, la legisladora federal, entonces dirigente de Morena, tuvo el desatino de poner en duda el talante izquierdista de Javier May y seguidores, muchos de los cuales son verdaderos fundadores del movimiento, con años en la lucha política y en defensa de los intereses del pueblo, empezando por el mandatario, y del cual con oportunismo político se aprovecharon para escalar posiciones por el sólo hecho de formar parte de una cofradía.
No se olvida lo que dijo del ahora equipo gobernante, palabras más, palabras menos: “no sé si llamarlos izquierdistas o cómo decirles”, sólo por decantarse a favor de la doctora Claudia Sheinbaum a la que ahora halagan y vitorean, pero que en este tiempo repudiaban.
Tal vez fue un acto reflejo de su condición de priista, pero que demostró que estaba en la dirigencia no por méritos y trayectoria política, sino por decisión de quien se sentía el todopoderoso.
El equipo de trabajo de Javier May hizo lo que ellos dejaron de hacer: escuchar a la militancia, conocer su sentir e inquietudes, tomarla en cuenta, estar cerca de ella, darle su lugar, estrechar lazos. Ni cuenta se dieron de cómo los arrollaron en el proceso interno. Todo ello redundó en un aplastante triunfo el dos de junio.
Hoy Tey Mollinedo aspira a dirigir el Consejo Político Estatal o más bien hay que decir que su jefe político la quiere imponer por su condición de mujer, pero eso no basta para ocupar esa posición, sino implica otras cualidades que, sinceramente, no tiene, como es la fidelidad al movimiento y no a una persona o grupo político, como es el caso de ella.
Hay que decirlo, la pueden imponer en la presidencia del Consejo Político Estatal, porque tienen mayoría o presumen tenerla. No es la persona indicada para presidir el máximo órgano de dirección partidista.
Hay que decirlo también: ya no es el grupo hegemónico. Perdieron esa condición en el proceso interno. Deben entenderlo y dejar de ponerle piedritas y piedrotas en el camino a Javier May. El poder, lo saben muy bien, no se comparte, lo ejerce quien lo tiene no quien lo tuvo y lo perdió.
