La exsecretaria de Gobernación elaboró un decálogo que los liderazgos y figuras públicas de Morena están más que obligados a observar y aplicar en su desempeño en el servicio público para que no pierdan el rumbo y el cargo los maree y se dejen seducir por las tentaciones.
Ese decálogo lo ha hecho público en las asambleas informativas que ha encabezado en plazas públicas y auditorios en las entidades que ha visitado desde que asumió la dirigencia nacional de Morena en octubre pasado.
Tabasco no fue la excepción. Aquí también les leyó la cartilla a quienes ocupan cargos en las administraciones estatal y municipales. Les pidió, entre otras cosas, actuar con honestidad y de manera sencilla. Les dijo que el decálogo y los cien postulados de un morenista son la base ética y moral que todo miembro de ese partido debe seguir.
Fue muy clara al advertir que ningún militante debe usar el cargo para enriquecerse y quienes no cumplan con este deber no tienen cabida en Morena.
“El presidente municipal que se hace millonario con su cargo, que se vaya al PRIAN, ese no tiene nada que ver con Morena”, sostuvo.
Y agregó: “Un legislador que pide moches y acepta una ley para privatizar servicios, nada de eso tiene que ver con nuestro movimiento. La gente que es clasista o mira a los compañeros por encima del hombro, tampoco tiene cabida en Morena”.
Más de un alcalde y diputado local ha mentido, robado y traicionado al pueblo en el pasado reciente. No fueron consecuentes con los principios de la 4T. Defraudaron la confianza y le fallaron al pueblo.
LECCIONES PARA APRENDER
En el sexenio pasado, dos ayuntamientos fueron disueltos, Jalapa y Macuspana, por actos de corrupción y ninguno de los responsables pisó la cárcel. Recibieron protección de quien gobernaba en ese entonces el estado.
María Asunción Silván Méndez y Roberto Villalpando Arias fueron electos, respectivamente, alcaldesa de Jalapa y alcalde de Macuspana pero no terminaron su periodo 2018-2021. La corrupción era tan escandalosa que obligó a su protector a prescindir de ellos sin castigo alguno.
Ahí andan paseándose quitados de la pena, disfrutando de lo robado. Los concejales que fueron nombrados por el Congreso salieron igual de ladrones que los que se fueron. Hasta el OSFE, que se convirtió en una tapadera en el sexenio anterior, se dio cuenta de que el robo en Jalapa y Macuspana fue muy descarado, pero no presentó ninguna demanda penal en contra de los responsables de ese saqueo a las arcas municipales.
Era tal el descaro y la impunidad prevaleciente, que a uno de ellos, Mauro Winzig Negrín, lo premiaron. Primero lo nombraron titular del Instituto de Protección Civil del Estado y luego rector de la UPCH. Ahora disfruta seguramente de lo mal habido.
Esos fueron los ejemplos más notables de corrupción en el sexenio pasado, pero no los únicos. Hubo otros, como el exalcalde de Tenosique, Raúl Gustavo Gutiérrez Cortés a quien su sucesor en el cargo, Jorge Suárez Moreno, solapó y tapó toda la corrupción que hubo en su gobierno.
Ese también fue premiado con un cargo federal. Lo designaron, por recomendaciones de ya saben quién, coordinador general de Operación Territorial de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER).
Qué decir de la exalcaldesa de Centla (2021-2024), Lluvia Salas López, quien permitió que su medio hermano José Ángel Vasconcelos López, manejara el ayuntamiento a su antojo y su esposa fuera la presidenta del DIF municipal. El exdelegado del Infonavit es dueño de constructoras y de otras empresas y no se duda que haya aprovechado su relación familiar para hacer negocios. Quiso suceder en el cargo a su media hermana, pero no pudo.
Y qué decir de los diputados que aprobaron la ley garrote o la ley dedazo. Le dieron la espalda al pueblo y actuaron en su contra. Reformaron el Código Penal del Estado para sancionar hasta con 20 años de cárcel a quienes se bloqueen carreteras o hagan marchas. Cambiaron la Ley Orgánica de los Municipios del Estado para quitarle a los ciudadanos el derecho a elegir libremente a sus delegados y subdelegados municipales.
A eso se refería la dirigente nacional de Morena, personajes de esta catadura no deben tener cabida en Morena. Lo malo que se colaron muchos en 2018 y ahí siguen tan campantes. Varios fueron represores del movimiento al que ahora se ufanan defender, hasta se creen fundadores, pero se engañan así mismo. No son de izquierda ni les interesa el pueblo. Recuperaron el poder que perdieron en 2012, porque el que ganó en 2018 así lo quiso, son priistas disfrazados de izquierdistas.
