El gabinete de seguridad federal se reunió ayer con el secretario de Seguridad y Participación Ciudadana, Víctor Hugo Chávez Martínez; el fiscal general del Estado, José Barajas García, y el comandante de la 30 Zona Militar, Héctor Francisco Morán, para delinear la estrategia que se implementará para contener la ola de violencia desatada en las últimas semanas, derivada de la disputa de la plaza entre dos organizaciones criminales.
Y en esta confrontación por el usufructo de las actividades ilícitas, drogas, robo de combustible, tráfico de migrantes, extorsiones, entre otras, hay un trasfondo político que la autoridad federal ya lo tiene bajo la mira, porque no está dispuesta a tolerar que la inquina de intereses bien identificados aliente, promueva y patrocine esta violencia desde diferentes frentes para convertir a Tabasco en un infierno y desestabilizar al gobierno de Javier May Rodríguez.
Si creen que pueden arrojar la piedra y esconder la mano, se equivocan. Como se dijo ayer, habrá todo el apoyo federal para recuperar la paz y la tranquilidad en el estado y se irá hasta el fondo del asunto, tópese con lo que se tope.
El gabinete de seguridad federal sabe que esta violencia es alentada desde algunas esferas políticas. Están empecinados en hacerle la vida de cuadritos al llamado “Gobierno del Pueblo” con la inseguridad. No se resignan de haber perdido el poder y eso los tiene enloquecidos.
Heredaron a la administración actual una corporación infiltrada hasta el tuétano. En el gobierno pasado no se sabía quiénes eran los buenos y quiénes los malos. Se ha ido limpiando la SSPC, pero no se ha erradicado del todo a los malos elementos.
Hay resistencias al interior de la Secretaría de Seguridad y por eso las acusaciones calumniosas en contra del general Chávez de que se vendió a un grupo criminal, que ya pactó con delincuentes rivales. Puras mentiras.
Esa narrativa desplegada en narco-mantas que dejan colgadas en escuelas públicas para que todo mundo se entere y generar la percepción de que este gobierno no se diferencia del anterior, estrategia que es amplificada y propagada en redes sociales por medios vinculados a esos intereses mezquinos.
El gobierno de Javier May no está solo, sino que cuenta con todo el respaldo federal para desarticular esta estrategia criminal y darle un estate quieto a los patrocinadores de estos hechos delictivos.
Estos generadores de violencia, sobre todo los del ámbito político, han llevado las cosas demasiado lejos y ya es un camino sin retorno. Habrá una respuesta más enérgica y decidida de las fuerzas federales y estatales para recuperar el control de la seguridad y combatir sin miramientos a esas facciones criminales.
Lo expresado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en la mañanera del lunes pasado, un día después del ataque mortal en un bar de Tabasco 2000, deja claro que se va a ir a fondo para contener esta violencia.
“Hay una estrategia general y, además, estamos trabajando en estrategias estatales y en algunos casos regionales porque, aun cuando hay temas de delincuencia organizada en la mayoría de estos lugares donde hay altos niveles de violencia y homicidios, particularmente, cada uno tiene su característica”.
En Sinaloa la violencia está desatada por la guerra que libran los “Chapitos” con las huestes del Mayo Zambada, por la traición y engaño del que fue víctima uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa, que llevó a una cárcel de Estados Unidos. Un pleito entre mafiosos.
UNA MEZCLA
PELIGROSA
Aquí en Tabasco los hechos delictivos son consecuencia de la vinculación de la política con el crimen organizado, una combinación muy peligrosa, que ha propiciado todo lo que está pasando.
A eso se refiere la presidenta cuando dice que en Tabasco tiene una “problemática particular”. Sin duda alguna, aquí la inseguridad se desató por el incumplimiento de acuerdo con actores políticos bien identificados, que permitieron y consintieron estas relaciones de complicidad con delincuentes.
Por eso no fue casual que el domingo pasado, el mismo día de los lamentables hechos, saliera el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, a decir que se tomarán cartas en el asunto en el gabinete de seguridad federal.
Ayer se reunieron con los titulares de la SSPC y la FGE, así como el comandante de la 30 Zona Militar. De los dichos se pasó a los hechos y seguramente pronto vendrá la respuesta a quienes intentan mantener en el caos al estado.
