• La Verdad del Sureste |
  • Martes 24 de Febrero de 2026

LOS DE ABAJO

Operación cicatriz en Morena ¿dará resultados?

Publicado el:

Alejandro Hernández


Luego del fuego cruzado entre los líderes camarales de Morena, entro en acción la operación cicatriz en un intento por frenar un conflicto que amenaza con dinamitar la unidad interna. Después de la álgida confrontación verbal desde la tribuna legislativa de ambas cámaras, la de Diputados y Senadores, se entró a una aparente calma chicha.
Esos afanes y rencillas personales aparentemente ya fueron contenidos. Sin embargo, la unidad interna en Morena está supeditada a que resurjan las disputas políticas por apetitos de poder entre los bandos que encabeza Adán Augusto López Hernández en el Senado y el que lidera Ricardo Monreal en el Congreso federal.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha tenido que apaciguar los ánimos. En la mañanera de ayer consideró que se trató de un “mal entendido” entre López Hernández y Monreal Ávila y pronto quedara zanjado, porque, sostuvo, esas diferencias se resolverán en breve.
«Ellos tienen claro lo que significa el movimiento y la transformación, y este mal entendido, digamos, que tuvieron tiene que resolverse. No puede ser un tema de recursos el que lleve a una discusión, pero se va a resolver. Hay unidad en el movimiento», dijo la mandataria al ser interrogada durante la conferencia matutina.
No obstante, la presidenta señaló que tanto Adán Augusto como Ricardo Monreal tendrán que “explicar” las razones de este pleito supuestamente por recursos. Confió en que este asunto «se va a resolver y si tienen algo que denunciar, pues que se denuncie.
Hay las vías. No necesitan que sea un asunto público”.
Lo cierto es que este pleito estéril sólo beneficia a los adversarios políticos del partido gobernante y erosiona la cohesión interna por más que se diga que no pasa nada.
Cuando se antepone el interés personal o de facción el riesgo de que haya una división es muy grande, porque en esta disputa nada quiere perder ni ceder terreno.
Las acusaciones de corrupción que se lanzaron los beligerantes líderes parlamentarios todavía resuenan y pegan duro a los principios fundamentales de la 4T de no mentir y no robar, mucho menos traicionar al pueblo y, en este caso en particular, al movimiento de transformación que tanto trabajo ha costado y costará mantener sin el liderazgo de López Obrador.
En esa álgida esgrima verbal López Hernández y Monreal Ávila se acusaron mutuamente de mentirosos y corruptos. Parece que desoyeron el consejo que el líder moral del movimiento, Andrés Manuel López Obrador, les dejó en su carta de despedida a toda la militancia de Morena.
Se comportaron como si fueran panistas o priistas que de corrupción saben mucho y tienen una cola muy larga que les pisen. Si algo hace más daño es revivir en Morena los vicios y artimañas del viejo régimen priista y recurrir a las “perversiones políticas”, las cuales conocen de sobra los pleitistas y de las que alertó López Obrador para que no emule al PRI, pero parece que les entró por un oído y les salió por el otro.
No se dan cuenta que con esas actitudes belicosas causan un daño también al liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, al menos que haya la insana pretensión de minar su gestión presidencial, lo cual sería una alevosía de su parte y una falta de respeto a su investidura.
Como era de esperarse, en este pleito diputados y senadores han tomado partido. Unos se han alineado al líder del Congreso y otros al del Senado.
No esconden sus preferencias y atizan el fuego con toda clase de declaraciones y golpes bajos.
Uno de esos golpes bajo fue filtrar el manifiesto a favor de Monreal suscrito por los diputados federales que integran el Grupo Parlamentario de Morena, que se les hizo llegar para que se adhirieran a él.
Salieron con el cuento que ese desplegado no había sido “consensuado” entre ellos y por eso no iban a estampar su firma. Pamplinas.
No lo hacen porque defienden a capa y espada a su jefe político, Adán Augusto, a quien le deben los cargos políticos que han ocupado, como es el caso de la diputada federal Tey Mollinedo Cano.
Así con esa enjundia con la que defienden a López Hernández hubieran actuado con energía para pugnar por más recursos para Tabasco. Obvio que no lo hicieron porque esa fue la consigna que recibieron, nada que favorezca al gobierno del pueblo, como lo es el de Javier May Rodríguez.
Estamos hablando también de Julio Gutiérrez Bocanegra y Jaime Lastra Bastar, dos tipos de cuidado por decirlo de manera decente, pero con un historial que pone en tela duda su honorabilidad.