Fue necesaria la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum para apaciguar los ánimos envalentonados.
Citó la noche del lunes en Palacio Nacional a López Hernández y al presidente de la Mesa Directiva, Gerardo Fernández Noroña. La versión oficial dice que hablaron de la agenda legislativa del periodo ordinario de sesiones que acaba de concluir.
En la conferencia matutina de ayer, los reporteros le preguntaron a la mandataria acerca de lo que habló con López Hernández y Fernández Noroña en ese encuentro nocturno.
“Sí. Nos reunimos en la noche. A veces nos reunimos para ver la agenda legislativa que tenemos. En este periodo de sesiones realmente los resultados son impresionantes. Son 16 reformas constitucionales, muchas reformas a leyes secundarias. Realmente hicieron un trabajo excepcional las y los legisladores”.
La mandataria no soltó prenda, se mantuvo en esa tesitura. Los reporteros no quedaron conformes, querían saber si se abordó el conflicto entre López Hernández y Monreal Ávila. Y ella insistió en que solo se trataron la agenda legislativa que ya cerró y la del “inicio del próximo año», y que se analizó «si es necesario un periodo extraordinario. «Se está valorando, y si no, pues lo que viene a partir del 1 de febrero en el periodo ordinario».
Los reporteros fueron insistentes en sus cuestionamientos y le inquirieron de plano si les había jalado las orejas por ventilar públicamente sus diferencias políticas, a lo que ella respondió:
“Hablamos de lo que representa el movimiento para el país, para el pueblo, también internacionalmente.
El movimiento de transformación que representamos es el más consolidado con pensamiento, acción, organización con clara división entre lo que hace Morena y aliados y el gobierno humanismo mexicano ha dado resultados, la 4T ya es parte del pueblo de México”.
Esa repuesta dejó en claro que sí fue tema. Lo dijo desde esa perspectiva que los beligerantes líderes del Congreso de la Unión han perdido de vista. Es decir, las disputas personales no pueden poner en riesgo todo eso.
En el terreno de las especulaciones, podemos decir que la presidenta les leyó la cartilla por esa bravata que lastima la imagen del movimiento con los mutuos señalamientos de corrupción.
Llama la atención que no haya sido citado Monreal a Palacio Nacional. Si el tema era la agenda legislativa tendría que haber sido incluido por ser líder del Senado. No fue así y eso dio paso a las especulaciones.
Donde sí lo citaron fue en la Secretaría de Gobernación a él y a Adán Augusto. Fueron recibidos por la titular de la dependencia, Rosa Icela Rodríguez. El tema principal, sin duda, fue limar asperezas entre ambos, pero suponemos que también hubo la advertencia de que no se tolerarán más ese tipo de desplantes ni inquinas.
En la foto que hicieron circular a medios de comunicación y redes sociales aparecen los tres en una pose tranquila y relajada, pero se alcanza percibir cierta tensión en sus rostros. No debió ser una discusión amistosa ni en buenos términos.
Aparentemente esa imagen tomada en el despacho de la secretaria de Gobernación muestra que las diferencias fueron zanjadas, se pone fin a la actitud ríspida que tanto López Hernández y Ricardo Monreal mostraron la semana pasada.
En su cuenta de X, la funcionaria federal posteó: “En conversación con los compañeros coordinadores de los grupos parlamentarios de #Morena en @senadomexicano @adan_augusto y @Mx_Diputados @RicardoMonrealA, se acordó que no habrá periodo extraordinario para iniciativas pendientes”.
Nos deseamos feliz Navidad”.
La ropa sucia se lava en casa, reza un dicho popular, pero aquí estos señores prefirieron hacer política de lavadero, desoyeron las recomendaciones del líder moral del movimiento en retiro, Andrés Manuel López Obrador de mantener la hermandad y humildad en Morena, no comportarse con afanes y rencillas personales, porque eso pone en riesgo la unidad, se puede fracturar el movimiento y perder el rumbo por ambiciones personales y vulgares.
