Les causa un placer perverso que los “generadores de violencia” se despedacen entre ellos o que causen destrozos, incendien comercios o vehículos o atenten contra policías, pues eso les permite machacar su perorata de que este gobierno no puede, está rebasado y no tiene idea de cómo frenar la violencia.
Gozan con el dolor ajeno, se regodean porque matan a uno, descuartizan a otro, eso les permite sembrar el miedo entre la población, apoyados por sicarios informativos que esparcen noticias falsas y así generar la percepción de que estamos peor que Sinaloa o Guanajuato.
Su intención es crear una opinión adversa al gobierno, porque saben que si no es por ese tema, nada más no tienen cómo hacer mella a un gobierno que sí está dando resultados, que sí es cercano al pueblo y sí que trabaja por el bienestar de la gente, que goza de respaldo ciudadano, pese a los lamentables hechos violentos vividos.
El pueblo sabe que Javier May carga con ese fardo heredado por los gobiernos anteriores, entre los que se cuentan los de Madrazo y Andrade, dos de los principales instigadores, y que es cuestión de tiempo de que se bajen los índices delictivos en el estado, tarea en la que se cuenta con el total respaldo del gabinete federal de seguridad y que, como dijo la presidenta Claudia Sheinbaum, pronto “se verán los resultados”.
Madrazo y Andrade callan cínicamente cuando se les recuerda que ellos tuvieron en su gobierno a policías que en la actualidad han sido señalados por su vinculación al crimen organizado.
En este espacio se lo hemos recordado a los dos, que en sus respectivos gobiernos el crimen organizado sentó sus reales. Ayer el diario Reforma lo hizo a nivel nacional con lo que publicó en su portada, que Hernán Bermúdez Requena lidera a un grupo criminal.
EL “COMANDANTE” DE MADRAZO
Todos sabemos que Bermúdez Requena fue el exsecretario de Seguridad y Protección Ciudadana de Adán Augusto López Hernández, pero también fue funcionario policiaco en los gobiernos de Madrazo y Andrade y ya desde esa época se le vinculaba a actividades delincuenciales.
Pero como en esos tiempos el PRI y el PAN gobernaban en el país y el estado, Ernesto Zedillo con Madrazo y Vicente Fox con Andrade, gozaba de impunidad el denominado “Comandante H”, descrito así en reportes de inteligencia militar.
Bien dicen que para hablar hay que tener la lengua muy larga y la cola muy corta. En el caso de Madrazo y Andrade, tienen una cola demasiado grande, corruptos y bandidos los dos, que hoy se dan golpes de pecho y vociferan como si tuvieran autoridad moral para imprecar al gobernador por la inseguridad.
Otro que también vino también hacer alharaca fue Pedro “Porro”. Los reporteros lo entrevistaron a propósito del libro que presentará el próximo lunes, “Dignidad Parlamentaria”, en la que dará su versión, o mejor dicho, justificará el violento desalojo de Plaza de Armas hace 30 años para entronizar a Roberto Madrazo.
Aprovechó los micrófonos y grabadoras para repetir esa mentira dicha hasta el cansancio por los malquerientes del expresidente Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de que pactó con el crimen organizado.
Con qué autoridad moral puede decir Pedro Jiménez León semejante embuste. En Tabasco conocemos muy bien quién es él, sus antecedentes, de modo que sus dichos no tienen ningún valor probatorio, pura politiquería. Ya me ocuparé de este siniestro personaje en su momento, pero miente como respira.
FALSEDADES CRIMINALES
El comandante de la 30 Zona Militar, Francisco Morán González, hizo eco a lo declarado por el líder del Congreso y pidió también no darles voz a “criminales cobardes” ni difundir noticias falsas.
El jefe militar se refirió también a las mantas que la madrugada de este jueves aparecieron colgadas en las afueras de dos centros comerciales de la ciudad y en las que se mencionan los nombres de policías involucrados en actividades ilícitas.
Le preguntaron si era cierto que el ejército se llevó a policías presuntamente implicados con la delincuencia organizada y el general Morán respondió que no hay que hacer caso a rumores. Cada investigación a su tiempo. Pero ya no se pueden esconder.
