Los autores de la opresión, Pedro Jiménez León, Gustavo Rosario Torres, Manuel Ordóñez Galán, entre otros instigadores autodenominados “los bien nacidos”, dieron la orden a hordas priistas y pandilleros para desalojar con lujo de violencia a los perredistas de los accesos a Plaza de Armas, el 19 de enero de 1995, para imponer a sangre y fuego a Roberto Madrazo Pintado en la gubernatura.
Esa fue la respuesta a la orden dada por el presidente Ernesto Zedillo a Madrazo para que renunciara y asumiera la Secretaría de Educación a fin de que se apaciguara el estado luego del escandaloso y documentado fraude electoral cometido en 1994.
La crisis política se había agudizado por la intransigencia de los madracistas que querían imponer en la gubernatura a Madrazo. Habían transcurrido ya 19 días de la toma de protesta en un Congreso local dominado por el PRI y protegido por la policía y grupos de choque.
El PRD elevó su protesta social y estaba decidido a impedir a toda costa que se consumara el fraude electoral.
A esas alturas no se sabía que Madrazo se había gastado en la campaña electoral: el equivalente a 72 millones de dólares al tipo de cambio de esa época, documentado con toda la papelería que contenían las llamadas cajas de la ignominia que manos extrañas entregaron en el zócalo de la Ciudad de México a López Obrador, donde el líder histórico de la izquierda mexicana encabezaba un plantón para protestar por ese monumental atraco a la democracia tabasqueña.
Eso se supo en junio de 1995, cuando ya habían transcurrido cinco meses del violento desalojo.
Aquí en el estado, el entonces dirigente del PRD, Darvin González Ballina lideraba la lucha política pacífica con el plantón en Plaza de Armas.
Era una crisis política que le había estallado a Zedillo dos días antes de que asumiera la Presidencia el primero de diciembre de 1994. A finales de ese mes, el entonces secretario de Gobernación Esteban Moctezuma se reunió con López Obrador para tratar de poner fin a la crisis política de Tabasco.
Moctezuma puso una condición: que se probara el fraude. Los consejeros electorales José Agustín Ortiz Pinchetti y Santiago Creel, antes de que se echara a perder en el PAN, lo probaron.
EL FRACASO DE
ZEDILLO
En enero de 1995 Zedillo había planteado, mediante un acuerdo nacional, una reforma electoral definitiva. El PRD, apoyado por el PAN y PT, había condicionado la suscripción de ese documento a la resolución del caso Tabasco.
Zedillo se ofreció a repetir las elecciones en un plazo no mayor a 18 meses. Cuatro días antes del 19 de enero, el presidente le había pedido a Madrazo que dejara la gubernatura. Le había pedido que redactara la solicitud de licencia que entregaría al Congreso para dejar el cargo.
Madrazo se comunicó telefónicamente con sus seguidores para decirles que vendría a Villahermosa para entregar al Congreso su solicitud de licencia. Reunidos en la biblioteca Pino Suárez, los diputados del PRI, liderados por Jiménez León, se opusieron a esa “felonía” de Zedillo y armaron la rebelión.
Citaron ahí a líderes empresariales como el ladrón y sinvergüenza Carlos Cadena Madrazo, el charro constructor Manuel Ordóñez Galán, la dirigente restaurantera, Magali Broca, el líder ganadero César Fernández, el representante de los hoteleros del estado, Fernando Álvarez Larios, el ganadero Arcadio León Estrada y muchos otros.
Ahí se armó la estrategia para defender a Madrazo e impedir su salida del gobierno. Bloquearon los acceso de entradas y salidas de Villahermosa, tomaron las instalaciones de la XEVA, que en ese tiempo transmitía el programa radiofónico “Telereportaje” para silenciar el único medio radial que informaba lo que estaba pasando, y se apropiaron de la entonces Corat, para defender su postura.
BIEN NACIDOS, BIEN SERVIDOS
Como olvidar a los “bien nacidos” de ese tiempo, que no defendían a Madrazo, sino sus intereses y los negocios que les aguardaban en ese sexenio. Ahí aparecen en las fotos, César Raúl Ojeda Zubieta, en ese tiempo madracista declarado; Gerardo Priego Tapia y, por su puesto, Ordóñez Galán, los Constance, los Santandreu, los Banuet y muchos más que se enriquecieron en el gobierno de Madrazo.
Eso ocurrió días previos al violento desalojo del 19 de enero. Estaban resueltos a imponer a Madrazo al precio que fuera. Las provocaciones a los perredistas plantados en los accesos a Plaza de Armas fueron muchas.
Ese día, llegaron a las inmediaciones de Plaza de Armas, grupos de choque liderados por el entonces líder petrolero Mario Ross, quien horas previas de la agresión se paseaba amenazante. No era el único. Nicolás Haddad López, dirigente priista en ese tiempo, igual arengaba en contra de los plantonistas. Lo Félix Eladio Sarracino, a la sazón secretario de la Gran Comisión y Raúl Lezama Moo.
Los pandilleros y grupos de choque aguardaban cerca de donde se encontraban los perredistas, esperando la orden para entrar en acción. Casi al anochecer inició la represión. Se fueron con todo contra los perredistas, apoyados por policías y hasta por una tanqueta del ejército.
Ante la acción violenta, los perredistas se replegaron hacia el puente peatonal a Gaviotas. Hasta allá los siguieron para agredirlos. Los pandilleros, protegidos por la policía, causaron destrozos, golpearon a los plantonistas.
El desalojó se consumó pasada las seis de la tarde. Plaza de Armas parecía zona de guerra, vehículos incendiados, las huellas de la represión eran visibles.
A las nueve de la noche, cuando ya tenían todo bajo control, Roberto Madrazo hizo su entrada triunfal a Palacio de Gobierno, bajo un férreo dispositivo de seguridad, bajo el cual se movió a partir de entonces.
Y como era de esperarse, los bien nacidos acudieron al ignominioso “besamanos”, pero también para recordarle que, gracias a ellos, estaba sentado en el poder.
El 19 de enero no se olvida. Fue un día aciago para la democracia, pues a partir de esa fecha inició un régimen autoritario, corrupto y saqueador, vinculado a la delincuencia. La desgracia de Tabasco comenzó con Gurría, se acentuó con Madrazo y se hizo extensiva a los gobiernos corruptos de Andrade y Granier.
Por fortuna, los corruptos no volverán al poder, porque gozan del repudio del pueblo, por más campañas negras que quieran armar en contra del primer gobierno de izquierda que tiene Tabasco.
