Las aguas procelosas de la violencia volvieron agitarse ayer. Hubo desmanes en algunos puntos de la zona metropolitana de Villahermosa. Así reaccionó el grupo delincuencial “La Barredora” ante la captura de uno de sus jefes Carlos Tomás “N”, ocurrida el fin de semana pasado en Puebla, y trasladado a la capital tabasqueña para ser recluido en el Centro de Reinserción Social de Tabasco (CREST) la noche del lunes pasado.
La quema de vehículos en las inmediaciones del fraccionamiento Flores del Trópico, donde dejaron un mensaje amenazante a las autoridades, así como en el ejido Samarkanda, kilómetro seis, según reportes de medios digitales, se sumó al incendio de una cafetería en la avenida Mario Brown en condiciones que no están muy claras. Se especuló en redes sociales que la conflagración había sido provocada.
La semana pasada, la presidenta Claudia Sheinbaum había prometido que el reforzamiento de la estrategia de seguridad en Tabasco, con todo el respaldo del gabinete de seguridad federal, pronto iba a dar resultados.
Así fue. Primero se dio el envío de policías a la Ciudad de México para someterse a pruebas de control de confianza, y no se descarta, para recabar información precisa acerca de los aliados que los grupos delincuenciales tienen al interior de las corporaciones policiacas.
Después, el arresto de “Tomasín” el domingo pasado en las inmediaciones de la exhacienda San Lorenzo que se encuentra en el poblado San Juan Tuxco, perteneciente al municipio poblano de San Martín Texmelucan, según el medio digital Infobae.
Fue aprehendido bajo los cargos de operaciones con recursos de procedencia ilícita y defraudación fiscal, de acuerdo a la orden de captura emitida por un juez federal. Se le podrían añadir otros delitos a la carpeta de investigación abierta en su contra.
NO HAY TREGUA
La promesa de pacificar el estado va en serio. No es un simple anuncio propagandístico, sino que van directo a cortar de tajo la raíz del problema, motivado también por la gravedad del anunció hecho en su asunción al poder de Donald Trump de declarar a las organizaciones del narcotráfico mexicanas como terroristas.
La presidenta tomará medidas más drásticas para combatir al crimen organizado a fin de prevenir violaciones a la soberanía nacional ante una eventual incursión del ejército norteamericano en el territorio nacional para combatir a los narcos, lo que constituiría un hecho muy grave.
En ese contexto se desarrolla la estrategia de seguridad aquí en el estado, luego de lo publicado la semana pasada por el diario Reforma, un mensaje directo a quienes quieren convertir a Tabasco en un polvorín y a merced de la delincuencia organizada, y también al gobierno federal de que debe limpiar la casa antes de que pretenda hacerlo Donald Trump.
Lo dijo ayer también el secretario de Gobierno, José Ramiro López Obrador, que se irá tras otros responsables de la inseguridad en el estado. “Todos los que estén metidos” en actividades ilícitas y abonen a la inseguridad se les perseguirá, “van a caer”, sentenció el encargado de la política interior del estado.
Y señaló algo más en la entrevista que les concedió a reporteros: se libraron órdenes de aprehensión “contra muchos que se sentían intocables y ya se anda detrás de ellos”. Sobre el arresto de “Tomasín”, López Obrador comentó que ya está recluido en el CREST y puesto a disposición de un juez de control
¿Se referirá acaso a Bermúdez Requena? Por cierto, dicen los que saben de estos asuntos, que ya voló de Mérida con rumbo incierto.
¿BARRERÁN A LA
BARREDORA?
Carlos Tomás era el brazo derecho del exsecretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Hernán Bermúdez Requena, señalado por el diario Reforma como el jefe del grupo criminal “La Barredora”.
Su nombre aparece en los reportes de inteligencia del Centro Regional de Fusión de Inteligencia (CERFI) región Sureste, como parte integrante de esa organización delictiva, junto a otros mandos policiacos y delincuentes, obtenidos por el grupo de hackers conocido como Guacamaya del servidor de la Secretaría de la Defensa Nacional y entregados a diarios de México y del extranjero.
El cinco de octubre de 2022, la revista Proceso publicó un extenso reporte sobre las presuntas complicidades de estos mandos con el crimen organizado.
“En más de una decena de informes, el Cerfi Sureste identificó a Hernán Bermúdez Requena como ´supuesto líder del CJNG en Tabasco´, conocido bajo el apodo de ´Comandante H’, y rastreó sus múltiples conexiones con grupos criminales de la región. Adán Augusto López Hernández lo nombró al frente de la SSPC de Tabasco en diciembre de 2019.
“Tan solo un mes antes, el Cuartel General de la 30 Zona Militar había enviado al Cerfi Sureste un oficio donde señaló que Bermúdez, entonces director de la Policía de Investigación de Tabasco, tenía presuntos vínculos con el capo Trinidad Alberto De La Cruz Miranda, “El Pelón de Playas”, identificado con Los Zetas.
“En febrero de 2021, el Cerfi mandó al Cenfi un informe indicando que Bermúdez llamó a un intermediario de “Pantera”, y le ofreció su gestión para liberar a su cuñado, “Pelón”, –detenido por la Guardia Nacional el 23 de febrero de 2021– a cambio de 500 mil pesos.
El 31 de mayo, el mismo centro informó que Bermúdez “posiblemente” informó a “Pantera” sobre un operativo inminente “del Estado y de la Secretaría de Marina” ocurrido tres días antes.
“Otro informe titulado “CJNG en Tabasco” enviado en julio de 2021, planteaba que la rama del grupo criminal en el Estado estaba dirigida por un líder apodado “Gabo”, quien tenía entre sus principales operadores a Bermúdez y Leyva, pero también Javier Reyes Palomeque –coordinador general de Policías Municipales– así como “posiblemente José Felipe Padilla Castañeda, Coordinador Estatal en Tabasco de la Guardia Nacional”.
