El PRI armó toda una alharaca por la autorización que el Ejecutivo solicitó al Congreso del Estado para refinanciar con la banca privada la deuda pública a largo plazo, la cual asciende a 5 mil 120 millones 333 mil pesos, dinero que pidió prestado el gobernador priista más corrupto que ha tenido Tabasco, Andrés Granier Melo.
Ese partido y el PRD, que vienen siendo lo mismo, salieron el jueves a hacer una serie de afirmaciones sin sustento en torno a lo que pretende hacer el gobierno de Javier May para reducir el costo de la deuda, porque esa es la finalidad del crédito que se solicitará a un banco privado.
Según el PRI este refinanciamiento demuestra “la falta de liquidez del gobierno” y una “grave falta de dirección en el manejo de los recursos públicos”; explica que este crédito, pagadero a 20 años, pagaría menos mes con mes, pero que saldría más caro por los intereses que pagaría a lo largo de ese tiempo.
El PRD se fue más a lo declarativo, a lo mediático para oponerse a la contratación de este crédito para refinanciar la deuda. Una descalificación sin argumentos más que las expresiones de un partido en el que las acusaciones son nada más de saliva.
Esta solicitud, dice el posicionamiento leído por su dirigente estatal, “es una perversidad y un engaño a los tabasqueños” y una “mentira” de que las finanzas del estado estén sanas. Dice muchas cosas más esa postura, pero la verdad nada que sea tomado en cuenta y en serio.
Para empezar, este crédito por 4 mil 797 millones de pesos que solicitó el Ejecutivo que le autorice su par Legislativo, pagaderos a 20 años, no significa una deuda adicional, sino se usará para el pago del actual pasivo y así liberar la carga pesada de los interés, que el gobierno estima que serán entre 100 y 150 millones de pesos los que se ahorrarán, recursos que “se van a destinar en desarrollo de la gente, pero no es incrementar la deuda."
El titular de la Oficina de la Gubernatura, Fernando Vázquez Rosas, dio una explicación muy convincente de lo que se pretende con este refinanciamiento, y confirmó con datos y montos, lo dicho por el gobernador Javier May Rodríguez, al término de la inauguración de las Jornadas Pellicerianas, el jueves pasado, que los gobernadores del PRI, Andrés Granier Melo, y del PRD, Arturo Núñez Jiménez, fueron los que endeudaron a Tabasco con 8 mil millones de pesos, dinero que ambos solicitaron durante su mandato, la mayoría de ese monto el corrupto químico.
En un programa de radio, Vázquez Rosas explicó que el pago de los intereses de la deuda actual compromete el 24% de las participaciones federales que recibe el estado de la Federación, un porcentaje muy alto, de ahí que se plantee refinanciar el adeudo a fin de aligerar esa carga impositiva.
Luego demostró con datos quién fue el responsable del actual endeudamiento de las finanzas del estado:
"En el gobierno de Andrés Granier, del PRI, el 7 de diciembre de 2007 se contrató deuda por 3 mil millones de pesos; el 24 de junio de 2011 se contrataron mil 400 millones; el 27 de noviembre de 2012 contrataron deuda por mil 600 millones; y el 7 de diciembre de 2012, a unos días de terminar el gobierno, se contrató una deuda por 856 millones”.
¿Qué le hizo a ese dinero? Se lo robaron él, su familia y sus principales colaboradores. No hay que olvidar cómo presumía tener 400 pares de zapatos, mil camisas, 400 pantalones y 300 trajes, todos de marcas de lujo.
Su hijo “Favioncito” gastaba a manos llenas el dinero de los tabasqueños, repartía dádivas en la oficina que le montaron en la Quinta Grijalva para tener asegurada una clientela electoral.
La esposa de Granier que se compró departamentos de lujo en una zona exclusiva de Miami, Estados Unidos, donde se encontraba casi casi escondido después de haber dejado quebrado el estado y con una situación de emergencia en el sector salud por el saqueo descomunal que hicieron sus principales colaboradores, entre ellos, el extitular de Salud, Luis Felipe Graham Zapata, a quien se le brindó protección desde la entonces PGR cuando era prófugo de la justicia y ahora se presenta como gente honorable cuando sabemos que un reverendo ladrón.
Ahí se fueron esos siete mil millones de pesos que pidieron prestado a la banca privada y ahora el gobierno actual tiene que refinanciar para bajar la carga impositiva. El PRI piensa que estamos en los años en que ellos manipulaban a la gente.
El exgobernador Arturo Núñez pidió prestado mil millones de pesos, supuestamente 700 millones se usaron para el Programa Integral de Seguridad Pública 2017, que había implementado el gobierno federal a través de la Secretaría de Gobernación, en el que se incluía la compra de luminarias en el Centro por 200 millones de pesos, recursos que, según el Congreso local, presuntamente se desviaron durante el gobierno de Gerardo Gaudiano, y posteriormente, en el interinato de Casilda Ruiz Agustín.
La otra parte se destinó al Poder Judicial para construir la infraestructura para el Sistema Penal Acusatorio, y cuyo titular, Jorge Priego Solís, enfrenta problemas legales.
De modo que el PRD Tabasco tiene más cola que le pisen. Además, si a esas vamos, no hay que olvidar que al actual dirigente estatal, se le acusó de haber cometido “un probable daño patrimonial de 68 millones 460 mil 732 pesos 90 centavos”, según el dictamen aprobado por la legislatura de esa época.
En la entrevista radiofónica, Vázquez Rosas expresó lo que se busca con esta refinanciamiento “es quitar presión al gasto público que se va en intereses”, y que lo deseable que Tabasco esté libre de deudas.
“La tasa de interés deberá ser menor al 12% que ahora se tiene, para que la reestructuración funcione”, dijo. Está claro quiénes son los hipócritas.
