Lo que surgió como un rumor, terminó por confirmarse el mismo día en que se esparció por las redes sociales y se concretó al día siguiente: la renuncia del general Víctor Hugo Chávez Martínez a la titularidad de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
Las razones de su dimisión las dio el propio gobernador Javier May Rodríguez, el sábado pasado en que presentó al nuevo titular de la corporación policiaca: “regresa a sus actividades en la Secretaría de la Defensa Nacional”.
Esa es la versión oficial que, obviamente, choca con las que se difundieron en redes sociales en las cuales se llegó a cuestionar la capacidad del hoy extitular de la SSPC, muchas de ellas malintencionadas que provinieron quienes en el sexenio pasado aplaudían al que llamaban policía modelo y hasta reconocimientos le entregaron y resulta que era el líder de una organización criminal, de ese tamaño es su hipocresía.
Chávez Martínez asumió el cargo en febrero de 2024 y en febrero de 2025 se fue, un año apenas en el cago en una posición sujeta a todo tipo de presiones y por lo cual se requiere de una persona con temple y carácter para asumir la encomienda con firmeza y determinación.
Combatir la delincuencia es una tarea compleja en la que se enfrentan todo tipo de situaciones y riesgos, en la que se pone a prueba la honorabilidad de quien ocupe el cargo, por todo lo que entraña esa responsabilidad y donde encuentra campo fértil la calumnia y la difamación.
El secretario de Seguridad está sometido al escrutinio permanente de la ciudadanía, sobre todo si esta siente que no se está haciendo mucho por bajar los índices delictivos.
Es una secretaría en la que se exigen resultados inmediatos.
Los hechos sangrientos realizados la víspera de la salida del general impactaron a la sociedad: la ejecución de una familia en Pomoca, cuyas imágenes dantescas circularon como si de una fiesta de cumpleaños se tratara.
Es evidente que en la Fiscalía General del Estado y en la SSPC hay personal que no guarda la secrecía de los hechos y filtran las imágenes que no deberían andar circulando, lo cual es muy condenable y constituye una irresponsabilidad que debería ser sancionada.
El RELEVO EN LA SSPC
El sábado pasado, fue presentado el nuevo titular de SSPC. No se trata de otro militar sino de un civil. Sin duda en el encuentro del miércoles pasado entre el gobernador y el secretario de Seguridad federal, Omar García Herfuch, se acordó este cambio, como parte de las medidas que se han tomado para reforzar la seguridad en Tabasco y reducir la alta incidencia delictiva.
Se trata de un policía con muchos años de experiencia, principalmente en la desaparecida Procuraduría General de la República.
Estamos hablando de Serafín Tadeo Lazcano.
De acuerdo a su hoja de servicio, durante tres décadas trabajó en la entonces PGR como Policía Judicial Federal. Fue comandante federal en diversas entidades como Sinaloa, Michoacán y Guerrero.
Y también fue jefe regional en Tabasco y otras entidades del país.
Eso quiere decir, que conoce muy bien las entrañas del crimen organizado y por ello se espera que haya un cambio sustancial en el combate a la inseguridad. Es un tipo duro, según quienes lo conocen, y de carácter firme.
ACLARACIÓN
PERTINENTE
No se le conocen malos antecedentes. No surgieron de inmediato detalles de su actuación como policía federal, como sí lo hicieron con el nuevo comisionado de la policía estatal, Jesús Amaya Guerrero, por un antecedente que lo relacionó con una supuesta banda delictiva en Sonora, hace varios años, razón por la cual estuvo detenido, según notas periodísticas de esa época que los adversarios y malquerientes de este gobierno se encargaron de refrescar.
Amaya Guerrero es maestro en Seguridad Pública y por 28 años formó parte de la ahora Fiscalía General de la República en varios encargos, según se señala en sus antecedentes profesionales.
Es obligado hacer una pertinente aclaración respecto de este incidente, para despejar cualquier duda acerca del desempeño y honorabilidad del nuevo comisionado.
Eso ayudará mucho y dará certidumbre a su labor en el cargo.
Sabemos que los enemigos y adversarios del gobernador no descansan ni le dan tregua. Todos los días se esmeran en atacarlo en varios frentes con el afán de dañar su imagen y la de su gobierno.
Para eso los tiene el político que dice no tener comentario alguno cuando se le pregunta sobre los pactos en la oscuridad con el crimen organizado cuando gobernó Tabasco y que cuando se integró al gabinete presidencial dejó de encargado a un achichincle a quien nadie respetaba ni tomaba en serio.
Esos mismos sicarios informativos han dejado correr la especie de que el que el siguiente en dejar el cargo es el secretario de Gobierno, José Ramiro López Obrador; hasta aseguran que la presidenta fue la que pidió su destitución, como todavía estuviéramos en los tiempos del PRI autoritario.
Varios de ellos lo hacen porque saben que no recibirán ni un peso partido por la mitad de este gobierno como subvención económica, como la que recibían del anterior gobierno y por lo que hasta declaraban sentirte muy “a-u-gusto” durante la campaña interna por la candidatura presidencial de Morena.
