Las autoridades educativas no pueden permanecer indolentes ante la gravedad de lo que está pasando en las escuelas públicas. Más de un caso de acoso y abuso sexual ha sido denunciado en los últimos días y no se ha visto una respuesta firme y contundente contra los perpetradores de estos hechos punibles.
Por el contrario, lo que se ha visto es una actuación tibia y hasta de cierta complicidad de las directoras y directores, quienes en lugar de denunciar los hechos ante la autoridad competente, han pedido que no trasciendan.
Eso pasó en el plantel No.1 del Colegio de Bachilleres de Tabasco el lunes pasado. Las alumnas y alumnos protestaron por el acoso sexual que sufrió una compañera por parte de un profesor a quien, acusaron, la dirección del plantel, protegió en lugar de dar aviso a la fiscalía.
Ese día el profesor señalado de acoso sexual se hallaba en el plantel y eso provocó la protesta estudiantil al percatarse de su presencia. Se armó el escándalo. La dirección no pudo contener la ira de los estudiantes y, por consecuencia, la denuncia se hizo pública, llegó a los medios de comunicación pese a los intentos por evitar que trascendiera lo que estaba pasando en esa institución educativa.
Ayer, padres de familia de la escuela primaria Carlos Pellicer Cámara del Fraccionamiento Estrellas de Buenavista, cerraron las instalaciones en protesta por la lamentable actuación de la directora ante otro posible caso de abuso sexual, pues en lugar de poner a disposición de las autoridades el presunto responsable se dedicó a protegerlo, según testimonio de la mamá de la niña de siete años que habría sido víctima de este delito.
Sandra Rodríguez Morales, madre de la menor, denunció que su hija fue abusada por un albañil en los baños de la escuela. El sujeto trabajaba en la remodelación de la escuela y las obras se realizaban cerca de los sanitarios. Ahí se aprovechó de la niña a la que, según la denuncia, le hizo tocamientos.
Los hechos fueron denunciados penalmente el 4 de febrero pasado y, hasta la fecha, el presunto responsable no ha sido detenido por la protección que le brindaron los responsables de la obra y de la directora.
DEMASIADA LENTITUD
La FGE abrió la carpeta de investigación CI-FVSV-136/2025, pero no avanza, se encuentra estancada, debido a que los judiciales asignados al caso le han exigido a la madre de la niña que investigue los apellidos del supuesto agresor sexual de quien sólo se conoce que se llama Daniel.
Dice la señora Rodríguez Morales que los judiciales le han dicho que sin los apellidos ellos no pueden hacer nada, lo cual es reprobable porque quienes deben de investigar y dar con el responsable son ellos y no la madre de la menor.
No se explica cómo la directora de la escuela primaria Ángeles Pérez Palomeque haya protegido al albañil y no brindado todo el apoyo a la niña abusada.
La señora refiere que cuando le informó a la directora de lo que le había pasado a su hija, ella y la supervisora escolar “me pidieron no comentar nada a los padres de familia.” Una maestra le dijo que otra niña de sexto año también había sido molestada por otro albañil.
Ella no sabía que en la escuela había albañiles, sino que pensaba que era el conserje quien había cometido el abuso. “A los pocos días, aterrada mi hija, se atrevió a decirme llorando que sabía quién era el hombre que la había tocado, le bajó su ropita y la había metido cargada al baño y le tapó su boca.”
Dice que cuando le contó eso a la directora “se puso nerviosa”. La señora denunció al presunto agresor sin aportar su nombre, porque Pérez Palomeque y Natanael, “contratista de Bienestar”, se negaron a proporcionárselo.
Inclusive, asegura que Natanael le dijo que “confiaba” en el albañil y que mejor no siguiera la demanda que él le pondría abogados porque no creía que haya abusado de la niña.
Después, la directora ya no quiso darle ninguna información y que sólo lo haría si fuera con una orden judicial. Le dijeron “que esa persona ya no trabajará ahí porque le preocupaba la seguridad de los otros niños y ella (la directora) no quería que el programa de bienestar se perdiera”.
Sin embargo, Pérez Palomeque comentó en el grupo de la escuela que iban a demandar “por difamación” a la madre de la niña abusada, de acuerdo al testimonio de la señora Rodríguez Morales, publicado por Alfredo Calderón Cámara, en su columna “Armagedón”.
