• La Verdad del Sureste |
  • Lunes 23 de Febrero de 2026

LOS DE ABAJO

Adversarios opositores e internos maquinan en contra de la presidenta

Publicado el:

Alejandro Hernández


Buscan a toda costa recuperar privilegios y el regreso de la corrupción solo que se toparán con pared.

La amenaza de Eduardo Verástegui, frustrado aspirante presidencial de la ultraderecha mexicana, en contra de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en redes sociales, en el sentido de que ella no terminará su sexenio, no causa sorpresa, pues la oposición, los grupos económicos y los poderes fácticos, que antes dominaban la vida pública y gozaban de privilegios, exención de impuestos, contratos millonarios gracias al tráfico de influencias e impunidad, han intentado por todos los medios el retorno del viejo régimen, que a pesar de que ha sido desplazado por la 4T desde 2018, no termina de morir y sus remanentes, algunos incrustados en Morena, operan abierta y encubiertamente para propiciar la caída de la mandataria una vez que haya cumplido dos años en la presidencia para que no haya elecciones extraordinarias, sino que el Congreso federal designe a un sustituto o sustituta a modo.
Suena descabellado pero no lo es. La ambición por el poder es mucha y saben que el pueblo respalda a la presidenta incondicionalmente, y por eso intentan generar un clima adverso a partir de la guerra sucia con la idea de restarle base social, pero hasta ahora no han podido.
Una cosa es que lo intenten y otra que lo logren, porque la presidenta no está sola y tampoco es tonta o incapaz de reaccionar ante esa perversa maniobra.
Eso es lo que se maquina en lo oscurito y a la vista de todos. Recurren a esa estratagema porque saben que en el terreno electoral no tienen ninguna posibilidad de recuperar el poder. La oposición carece de figuras notables que pudieran ser una alternativa viable y adversario de peso en las urnas al partido-movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador.
Actores políticos como Verástegui no tienen empacho en mostrar sus cartas y advertir que van con todo para derribar de la presidencia a la doctora Sheinbaum.
Por eso también los enemigos de México azuzan en redes sociales las campañas negras en contra de la presidenta y de López Obrador en redes sociales con acusaciones dolosas y falsas, de supuestas ligas con el narcotráfico, a fin de ajustarla a la narrativa de la Casa Blanca, que en un comunicado acusó al gobierno mexicano de tener alianzas con los capos de las drogas a los que calificó como organizaciones terroristas.
Tienen semanas inflando tendencias en las que se acusa de ese supuesto vínculo para poner en mal el gobierno de Sheinbaum ante el presidente Donald Trump a fin de que este radicalice su postura ante México y las medidas que adopte causen mucho daño al país.
Hay otro frente al interior de Morena que opera con ese mismo propósito, pero no para entregarle el poder a la oposición, sino para controlarlo ellos y propiciar el regreso de los privilegios y la corrupción.
Lo vimos recientemente con la postergación de la entrada en vigor de la ley contra el nepotismo y la relección, propuesta originalmente en la iniciativa presidencial para que tuviera vigencia a partir del 2027, año en que habrá elecciones intermedias.
En el Senado de la República y en la Cámara de Diputados federal le jugaron las contras a la presidenta. Es parte de una estrategia que, como los opositores y los poderes fácticos, pretenden quitarla de la Presidencia una vez que cumpla dos años de mandato, para que ellos puedan decidir quién ocupará su lugar sin convocar a elecciones extraordinarias.
También están operando con ese mismo propósito en la campaña de afiliación iniciada a principios de este año y que tiene previsto sumar a unos diez millones de nuevos miembros a los que se incorpora sin filtros ni ningún tipo de restricción. En ese sumar por sumar se han colado muchos indeseables.
La estrategia es sumar aliados que servirán para asumir en el futuro el control de las dirigencias partidistas y los consejos políticos nacionales y estatales para definir candidaturas afines y desplazar a los verdaderos precursores del movimiento.

HAY PODER CON CLAUDIA
Aquí ya lo vivimos en 2018 y los ciudadanos pagaron las consecuencias, porque no hubo cambios ni gobernó Morena, sino los priistas que fueron incorporados, vinculados al madracismo y gurriismo, alguno de los cuales todavía ocupan importantes posiciones.
A nivel nacional, un ejemplo de ello fue la incorporación de Miguel Ángel Yunes Márquez a Morena, a pesar de tener un pasado de corrupción y de enfrentar acusaciones penales, las cuales fueron negociadas para asegurar su voto y permitir que el partido oficial y aliados alcanzaran la mayoría calificada en el Senado, un costo político muy alto que se tuvo que pagar por seguir viejas tácticas priistas cuando pudo haber otro modo más decente de alcanzar ese propósito.
Esos adversarios internos son los más peligrosos y los que operan en las sombras, así lo estilan, para recuperar el poder por esa vía.
Desde luego, la presidenta no está, dijera el clásico, ni manca ni tullida, pero tendrá que dar un manotazo en la mesa para asumir el poder a plenitud. El poder no se comparte, se ejerce y se hace sentir, sobre todo contra quienes, por su desmedida ambición, han dado muestras de su traición y no ser consecuentes con los principios de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo.
Todo mundo sabe quiénes son. Tienen nombre y apellidos y hace poco quedaron en evidencia por su “distracción” o desaire de la figura presidencial.