• La Verdad del Sureste |
  • Sábado 05 de Abril de 2025

LOS DE ABAJO

Otra relevo civil en el área de la seguridad en el estado

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La procuración de justicia también requiere de un policía de carrera para dar buenos resultados como en la policía estatal

En el transcurso de la mañana de este lunes, el gobernador sorprendió con la noticia de la renuncia del fiscal general del Estado, José Barajas Mejía. El anuncio lo hizo a través de sus redes sociales y de inmediato causó revuelo.
Esa decisión de dejar el cargo, “para continuar con su carrera militar”, se la comunicó el coronel al mandatario durante la reunión de la Mesa de Coordinación de Seguridad” que ayer encabezó en Tenosique, donde anduvo de gira de trabajo.
“Siempre le estaremos muy agradecidos al coronel Barajas por su contribución a la construcción de paz en Tabasco, y le deseamos todo lo mejor en su vida y en su profesión”, escribió Javier May en sus cuentas de X y Facebook.
Al frente de la Fiscalía General del Estado quedará el vicefiscal de Delitos Comunes, Óscar Tonathiu Vázquez Landeros, durante el tiempo en que el Congreso del Estado tarde en designar a nuevo titular que cumpla el periodo para el cual había sido electo Barajas Mejía.
Es el segundo militar que renuncia a su cargo. Anteriormente lo había hecho el general Víctor Hugo Chávez Martínez, el pasado 25 de febrero, a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, posición en la que duró un año.
Barajas Mejía había rendido protesta ante el Congreso seis días después de que Javier May asumiera la gubernatura el primero de octubre de 2024. El siete de ese mes, el pleno legislativo votó para que asumiera la FGE. Ese día fue lunes y también un lunes, pero seis meses después, se anuncia su salida.
¿Renuncia voluntaria o forzada?
Una versión no oficial asegura que desde hace semanas se tenía previsto pedirle al coronel que dejara la fiscalía para colocar a un civil en esa posición, y que una filtración intencional a la prensa hizo que se frenara la salida de Barajas Mejía.
Lo cierto es que desde ayer ya no es el fiscal general del Estado, que se regresa a la Secretaría de la Defensa Nacional para continuar con su carrera militar.
Barajas Mejía llegó con la encomienda de limpiar la fiscalía de malos elementos incrustados ahí por quienes le antecedieron en el cargo, principalmente el que fungía como director de la Policía de Investigación, Hernán Bermúdez Requena, ya desde ese tiempo vinculado a actividades ilícitas, de acuerdo a los informes de inteligencia militar filtrados a la prensa nacional. Recordemos que en la Fiscalía despachaban personajes vinculados al grupo de Manuel Gurría.

UN REAJUSTE
NECESARIO
En cinco meses no hubo un cambio sustancial en la procuración de justicia, sino según trascendidos y versiones periodísticas prevalecieron los mismos vicios y el fiscal renunciante no pudo integrar un equipo que diera resultados. O los intereses creados no se lo permitieron.
Cuando asumió el cargo declaró que conocía “la situación de la seguridad en la entidad” y que trabajaría “de manera inmediata y coordinada con la Secretaría de Seguridad y las fuerzas federales”.
“Nos vamos a poner a trabajar de inmediato”, dijo y aseguró que tenía un plan de trabajo “para hacer una reingeniería de sus recursos, de su infraestructura y de tecnologías”
Cuando los reporteros le preguntaron si conocía la situación de seguridad en el estado, Barajas Mejía respondió que sí, que tendría “una coordinación efectiva para que pueda ver resultados claros y transparentes y que siempre se mantenga los derechos de seguridad jurídica que tienen los tabasqueños, pero al mismo se respeten los derechos humanos”.
Pues no hubo “resultados claros y transparentes” y por eso dejó el cargo cinco meses después de haberlo asumido. Claro, los detractores de este gobierno han querido presentar esta noticia a su conveniencia y mañosería.
Tachan de “valiente” al militar por decidir no ser parte de lo que ellos, y solo ellos, cegados por su resentimiento, llaman “cochinero” que se tiene en materia de seguridad en el estado. Nada de eso.
En la SSPC se había apostado también por un militar y bastó un año para percatarse de que no era la mejor solución para bajar los altos índices delictivos en la entidad, máxime que la corporación estaba infiltrada por el crimen organizado, como se ha visto con recientes capturas.
Las cosas cambiaron porque a la SSPC llegaron policías de carrera, que conocen muy bien las entrañas del crimen y como combatirlo, y los resultados están a la vista de todos. Con el apoyo del gobierno federal y el relanzamiento de la estrategia de seguridad, se ha ido recuperando poco a poco la paz y la seguridad del estado.
Con el cambio en la FGE y la posible llegada de un civil, de un policía de carrera, se espera que la procuración de justicia sea una realidad y deje de estar contaminada por remanentes del pasado reciente.