• La Verdad del Sureste |
  • Martes 13 de Enero de 2026

Los de abajo

La “moral de Donald Trump, una amenaza al mundo

Publicado el:

Alejandro Hernández


En las primeras semanas de 2026, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha intensificado sus declaraciones y acciones agresivas hacia varios países, lo que parece formar parte de una estrategia de "América Primero" más dura que en su primer mandato.
 

La operación militar contra Venezuela, con el argumento de combatir el narco, se ejecutó para secuestrar al presidente Nicolás Maduro y su esposa, para adueñarse del petróleo venezolano, ha dado pie a amenazas a Cuba, Colombia y México, con el argumento de Trump de que representan un riesgo para la seguridad hemisférica.
 

También ha renovado presiones sobre Irán y, notablemente, sobre Groenlandia, donde ha amenazado con anexión o intervención militar para acceder a recursos árticos, lo que ha alarmado a aliados como Dinamarca y ha tensado la OTAN.
 

Incluso ha descartado el derecho internacional, afirmando que solo su "moralidad propia" guía sus decisiones.
 

Paralelamente, el descontento interno ha crecido, exacerbado por el asesinato de Renee Nicole Good, una mujer de 37 años, madre de tres hijos y poeta, a manos de un agente de ICE (Inmigración y Control de Aduanas) en Minneapolis el miércoles pasado.
 

El incidente ocurrió durante una parada de tráfico relacionada con protestas o apoyo a causas locales, y ha generado protestas en ciudades como San Antonio y Portland.
 

Figuras como la representante Ilhan Omar han criticado a Trump, JD Vance y Kristi Noem por difundir teorías conspirativas que justifican el tiroteo, alegando que se vio "con nuestros propios ojos" y que Good debería estar viva.
 

El FBI ha tomado el caso, y videos recientes muestran los momentos anteriores, intensificando el debate sobre el uso excesivo de fuerza por parte de ICE y las políticas migratorias. No hay confianza en el FBI porque está controlado por un trumpista.
 

Esta simultaneidad no parece coincidente: las políticas agresivas en el exterior podrían servir como distracción de problemas internos, como la polarización racial, la violencia policial y la insatisfacción económica, de acuerdo a analistas estadounidenses.
 

En el fondo de todo esto se encuentran los archivos de Jeffrey Epstein, que no fueron revelados en su totalidad como lo mandata una ley aprobada por el Congreso norteamericano, y casualmente los documentos faltantes involucran o se relacionan con Donald Trump.
 

Al mismo tiempo, el descontento doméstico debilita la cohesión nacional, haciendo que las amenazas externas parezcan más justificadas para unificar a la base de apoyo de Trump.
 

Es un ciclo que recuerda a patrones históricos en gobiernos autoritarios, donde las crisis externas compensan las fallas internas.
 

El riesgo de una mayor escalada del republicano es significativo y multifacético, tanto para Estados Unidos como para el mundo, pero no inevitable si hay correcciones diplomáticas o internas.
 

Sin embargo, los líderes mundiales no reaccionan ante las acciones de Trump, sino hasta ahora han mostrado una actitud timorata o de franco apoyo, como el presidente francés Emmanuel Macron, quien le dio su respaldo tras la acción militar en Venezuela.
 

El nivel de riesgo es alto en el corto plazo, moderado a alto en el mediano, dependiendo de cómo evolucionan los eventos, según el análisis de expertos en geopolítica.
 

El asesinato en Minneapolis ha avivado protestas y debates sobre racismo sistémico y abuso de autoridad, similar a eventos pasados como el de George Floyd en 2020, pero ahora en un contexto de políticas migratorias más estrictas bajo Trump.
 

Si se propaga, podría llevar a disturbios generalizados, erosión de la confianza en instituciones como ICE y el Departamento de Justicia, y una mayor polarización política.
 

Esto debilita la capacidad del gobierno para manejar crisis externas, ya que un país dividido es menos efectivo en proyecciones de poder.
 

Las amenazas externas, como las hacia Groenlandia, han provocado respuestas de aliados europeos, Reino Unido y Alemania planean aumentar la presencia militar allí para contrarrestar a Trump, lo que podría tensar alianzas comerciales y de defensa.
 

Internamente, si el descontento lleva a huelgas o boicots, podría afectar la economía, ya frágil post-pandemia. Analistas advierten de un riesgo muy alto si no se abordan las causas de raíz, como reformas en ICE o diálogo bipartidista, podría escalar a una crisis constitucional o electoral en 2028.
 

En el contexto internacional, las amenazas de Trump a países como Venezuela, Cuba e Irán aumentan el riesgo de intervenciones militares, lo que podría desestabilizar regiones enteras y provocar un efecto dominó en América Latina o Medio Oriente.
 

El caso de Groenlandia es particularmente alarmante, ya que involucra a un aliado de la OTAN (Dinamarca), poniendo en jaque la alianza transatlántica y abriendo puertas a respuestas de Rusia o China en el Ártico .
 

Al ignorar el derecho internacional, Trump fomenta un mundo donde la fuerza prima sobre la diplomacia, incentivando a otros líderes a actuar similarmente. Esto podría llevar a una nueva Guerra Fría o conflictos bélicos.
 

Para el mundo, el mayor peligro es la imprevisibilidad: una escalada en un frente podría distraer recursos de otros, como Ucrania o Taiwán, advierten analistas.
 

Seguir "tensando la cuerda" es riesgoso porque crea un proceso de retroalimentación: el agresivismo externo alimenta el descontento interno, y viceversa, potencialmente, llevando a un punto de alto riesgo.
 

Sin embargo, expertos creen que aun hay espacio para mitigar esta escalada mediante diplomacia o reformas internas. Históricamente, administraciones como la de Trump han ajustado curso ante reveses, pero ignorar estas señales podrían tener costos duraderos, advierten.