• La Verdad del Sureste |
  • Martes 13 de Enero de 2026

Los de abajo

Sheinbaum defiende la soberanía
 

*Una “muy buena y amable” llamada con Trump
 

* “No hay intervención, solo cooperación en igualdad”
 

Publicado el:

Alejandro Hernández


La conversación telefónica que sostuvo el lunes la presidenta Claudia Sheinbaum, con su homólogo estadounidense, Donald Trump, fue calificada por ella como “muy buena” y desarrollada en un tono “muy amable”.
 

Este diálogo, que duró aproximadamente 15 minutos y motivó el retraso de la conferencia matutina, iniciada a las 9:00 am, seguramente contrarió a sectores de la oposición que han pedido abiertamente una intervención estadounidense en México.
 

Es probable que esos líderes esperen un resultado negativo para la mandataria, ya que parecen empeñados en que a México le vaya mal, lo que justificaría su postura, calificada por muchos como antipatriótica.
 

Durante la mañanera, la presidenta fue enfática al afirmar que en la llamada dejó claro que con el gobierno de Estados Unidos habrá diálogo y entendimiento, pero sin comprometer en ningún momento la soberanía nacional.
 

"Tuvimos una muy buena conversación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Hablamos de distintos temas, incluyendo la seguridad con respeto a nuestras soberanías, la disminución del tráfico de drogas, el comercio y las inversiones. La colaboración y la cooperación en un marco de respeto mutuo siempre dan resultados", señaló.
 

Sheinbaum reiteró que Trump le ofreció ayuda adicional en temas de seguridad, pero ella respondió que no era necesaria y que el mensaje fue entendido. Quedó descartada cualquier intervención militar o acción unilateral de Estados Unidos en territorio mexicano, y se acordó continuar la colaboración bilateral en pie de igualdad, sin subordinación.
 

Mantener una postura firme y tajante, sin renunciar al diálogo, frente a un presidente que tiende a resolver los asuntos por la vía de la fuerza más que por la razón, no es tarea sencilla: requiere temple y carácter.
 

La mandataria ha demostrado serenidad y paciencia para no caer en provocaciones verbales, considerando que Trump, consciente de su poder, busca mayores ventajas en la relación con México.
 

Las amenazas recurrentes de una operación militar en territorio mexicano contra cárteles de la droga, con el pretexto del combate al narco, aunque el trasfondo sea otro, han sido aprovechadas por adversarios del gobierno, que en ocasiones parecen más bien enemigos del país, para impulsar la narrativa infundada de que México se ha convertido en un “narcoestado”.
 

Esta acusación, sin sustento sólido, podría tener algún eco en ciertos círculos de poder en Washington.
 

La propia presidenta reconoció en su conferencia que no se sabe con precisión cuánto ha calado esa campaña negativa de la oposición en la Casa Blanca ni cuánto ha influido en la actitud agresiva de Trump hacia México.
 

Sin embargo, insistió en que, en este momento, no existe riesgo de una operación militar similar a la ocurrida en Venezuela.
 

LA OPOSICIÓN INTERVENCIONISTA FRACASADA
 

Sheinbaum señaló que a la oposición le habría convenido que la llamada terminara mal o generara un conflicto, ya que algunos sectores, incluidos dirigentes nacionales del PRI y del PAN, han impulsado campañas para promover una intervención extranjera.
 

“Se van a quedar con las ganas”, afirmó, porque su gobierno defenderá firmemente la soberanía nacional.
 

Añadió que esos opositores han viajado a Estados Unidos para denostar al gobierno mexicano y promover tales ideas, pero que esas gestiones no prosperarán.
 

En síntesis, la presidenta vinculó el diálogo con Trump a la defensa irrestricta de la soberanía y la independencia de México: se colabora en seguridad, reducción del tráfico de fentanilo, homicidios y otros temas, pero sin subordinación ni presencia militar extranjera.
 

Confirmó que quedó “descartada” cualquier acción militar estadounidense en suelo mexicano y que la conversación fue constructiva, con acuerdo de seguir trabajando en comisiones bilaterales.
 

Su mensaje fue de firmeza: rechaza tajantemente cualquier intervención, acusa a la oposición de desearla por motivos políticos y celebra que el diálogo con Trump haya reforzado una colaboración respetuosa sin comprometer la soberanía.
 

Tras esta llamada y las declaraciones presidenciales, parece que, por el momento, se logró distender las presiones de Donald Trump y que este desista, al menos temporalmente, de su insistencia en una operación militar en México bajo el argumento del combate al narco.
 

No obstante, dada la imprevisibilidad del mandatario estadounidense, nada es definitivo a largo plazo; todo dependerá de la evolución de temas como el fentanilo, la migración y la seguridad. Por ahora, el mensaje presidencial es claro: firmeza mexicana y entendimiento mutuo.