• La Verdad del Sureste |
  • Miércoles 04 de Marzo de 2026

Los de abajo

El PRI a 97 años: en sus últimos días, agónico
*De partido hegemónico a fuerza opositora en declive y registro en riesgo rumbo al 2027

Publicado el:

Alejandro Hernández


El Partido Revolucionario Institucional (PRI) llega este miércoles a su 97 aniversario en una situación crítica, descrita por analistas como una fase de "terapia intensiva" o franca "agonía". A pesar de los discursos oficiales de resiliencia, el partido enfrenta un debilitamiento histórico en su estructura y presencia territorial.

De haber sido el partido único hegemónico que controló la vida pública de México durante más de 70 años, el PRI pasó a ser la quinta fuerza política del país, minoritaria y en riesgo de convertirse en partido satélite.

Desde el 2018, el tricolor ha dejado de ser el eje del sistema político para convertirse en una organización que lucha por mantener su registro y relevancia ante un nuevo régimen de partido dominante encabezado por Morena.

Tras las elecciones de 2024, el PRI se desplazó en la jerarquía legislativa, siendo superado en votos y representación por Morena, el PVEM, el PAN e incluso el PT en algunos indicadores de la Cámara de Diputados.

Ha pasado de tener una presencia territorial nacional a gobernar solo dos estados, Coahuila y Durango, y obtener votaciones que rondan apenas el 11% a nivel federal.

Diversos análisis sugieren que su futuro inmediato podría ser el de un partido bisagra o satélite, ya sea de una coalición opositora debilitada o incluso acercándose a la mayoría gobernante para negociar reformas específicas.

Con la pérdida de distritos de mayoría y la dependencia de las listas plurinominales, su papel en el Congreso se ha vuelto más reactivo que propositivo, formando parte de un "bloque de contención" frente a las reformas del oficialismo.

La debacle del Revolucionario Institucional no se atribuye a una sola persona, sino a una acumulación de liderazgos y factores estructurales que han erosionado su base social y electoral.

Según analistas y figuras políticas, los principales responsables de la desgracia priista son: Alejandro Moreno Cárdenas, actual dirigente nacional, Enrique Peña Nieto y Roberto Madrazo Pintado.  

Bajo la dirigencia de “Alito” Moreno, el PRI ha perdido 12 de las 14 gubernaturas que poseía al inicio de su gestión en 2019, quedando reducido a solo dos estados, Coahuila y Durango, gobernados en coalición. En 2024, el partido obtuvo su votación histórica más baja, con apenas el 10% de los votos, lo que lo ha desplazado a ser la quinta fuerza política en el Congreso.

Se le acusa de secuestrar al partido mediante reformas estatutarias que le permiten reelegirse hasta por tres periodos, posiblemente hasta 2032, rompiendo la tradición histórica de "no reelección" y provocando la renuncia de cuadros experimentados.

Moreno enfrenta múltiples denuncias por peculado, desvío de recursos y enriquecimiento ilícito, incluyendo una solicitud de desafuero en 2025 impulsada por la Fiscalía de Campeche.

La mala gestión del expresidente Peña Nieto (2012-2018) contribuyó también a esa debacle. Su gobierno es visto como el punto de quiebre debido a múltiples escándalos de corrupción, como la Estafa Maestra y Odebrecht, y el aumento de la violencia, factores que desplomaron la popularidad del PRI y facilitaron la derrota histórica de 2018 a manos de Andrés Manuel López Obrador.

Antes de ellos dos, la responsabilidad recae en un político muy conocido por sus tramposerías y mañas: Roberto Madrazo. Su gestión como dirigente nacional del PRI y su candidatura en 2006 son recordadas por profundizar las divisiones internas, llevando al partido a un entonces inédito tercer lugar y debilitando la unidad que mantenía al otrora partidazo competitivo tras perder la presidencia en el año 2000.

UN MADRAZO Y DESCONTÓN
Su gestión estuvo definida por un choque frontal con la entonces secretaria general del partido y líder magisterial, Elba Esther Gordillo. Madrazo intentó destituirla para evitar que ella tomara el control del PRI cuando él buscara la presidencia, lo que derivó en la expulsión de Gordillo y una división interna que debilitó la estructura del partido.

Su ambición por la candidatura presidencial de 2006 provocó la creación del grupo "Todos Unidos Contra Madrazo" (TUCOM), integrado por gobernadores y figuras políticas, como Arturo Montiel, que se oponían a su estilo de conducción y a su control del aparato partidista.

Analistas lo catalogaron como un exponente de los sectores más tradicionales y "duros" del partido, los llamados "dinosaurios", caracterizado por un estilo de política pragmática y de control territorial que generó rechazo tanto dentro como fuera del PRI.

El futuro del PRI es incierto y se encuentra en una encrucijada histórica. Analistas y figuras políticas han advertido que, de continuar la actual política de exclusión y centralización, corre un riesgo real de perder su registro nacional en 2027 o 2030.

Las encuestas actuales muestran que el PRI disputará con Movimiento Ciudadano el puesto de tercera fuerza política en la Cámara de Diputados, con una intención de voto que apenas ronda el entre el 5 y 11% en algunos escenarios.

El futuro del PRI depende en gran medida de su capacidad de coalición, la cual está fracturada. El PAN ha manifestado su intención de no continuar con la alianza federal para 2027, buscando recuperar su propia identidad.

Sin ese partido y con el rechazo explícito de Movimiento Ciudadano para ir juntos, el PRI podría enfrentar las urnas en solitario, lo que dificultaría ganar distritos de mayoría.

Por ello, el desafío que enfrentará en 2027 es mayúsculo, prácticamente representará su supervivencia legal y política. Su futuro inmediato parece ser el de un partido minoritario con presencia regional fuerte en estados muy específicos, pero con una influencia nacional cada vez más testimonial. Que se mire en el espejo del PRD.