En Tabasco, la oposición rechaza tajantemente la eliminación de los diputados plurinominales propuesta en la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum por una razón simple: es su única vía de acceso al Congreso local, dado que han perdido la capacidad de ganar elecciones de mayoría relativa.
Aunque la discusión actual en la Cámara de Diputados federal se centra en el ámbito nacional, una vez que la iniciativa sea aprobada en San Lázaro, las legislaturas estatales deberán adecuar sus marcos normativos para alinearse con la legislación federal, en caso de que sea aprobada por mayoría calificada por el Congreso de la Unión.
Desde 2018, la oposición no ha logrado ganar ninguna de las 21 diputaciones locales de mayoría; un escenario que podría repetirse en las elecciones intermedias de 2027. Con una "caballada famélica", carecen de prospectos que representen una opción real de cambio.
Del PRI solo quedan escombros: sin estructura, cuadros ni liderazgos que despierten interés ciudadano. Al contrario, el rechazo al tricolor se acentúa en cada proceso y, sin financiamiento ni organización, su repunte es improbable.
Por su parte, el PAN —pese a sus intentos de reorganización— sigue sin figurar, manteniéndose como un partido testimonial con más dirigentes que militantes.
El PRD, pese a su retórica beligerante, no logra conectar con el electorado. Su estrategia de oponerse sistemáticamente a toda acción gubernamental carece de rentabilidad; ser contestatario sin una propuesta alternativa solo genera rechazo.
Movimiento Ciudadano, quizás el "menos malo", enfrenta su propio dilema: en su afán de crecimiento, ha abierto las puertas a personajes cuestionables que, bajo el eslogan de "lo nuevo", representan más de lo mismo.
AGARRADOS A LA UBRE
La última vez que el PRI ganó distritos de mayoría fue en 2015, con Adrián Hernández Balboa, Yolanda Rueda de la Cruz y César Augusto Rojas Rabelo. Esos triunfos permitieron a ese partido sumar tres espacios más por representación proporcional, beneficiando a figuras como el exgobernador Manuel Andrade Díaz (ahora en el PRD jejeje).
Se comprende su férrea defensa de las "pluris", pues pese a su trayectoria, ha sido incapaz de ganar un escaño en San Lázaro o el Senado por voto directo (ay Cantones cómo te pones), porque ni siquiera lo han postulado; hoy, descartado como cuadro competitivo por su dirigencia nacional, vuelca su frustración en su faceta de analista.
En aquel 2015, el PVEM también logró dos distritos (18 y 21), mientras que Guillermo Torres López llegó a la Legislatura por Movimiento Ciudadano gracias a encabezar la lista plurinominal; de otro modo, jamás habría sido diputado.
En 2018, el PRI obtuvo cuatro plurinominales gracias a los votos obtenidos por Georgina Trujillo. En esa LXIII Legislatura destacaron Katia Ornelas Gil —actual secretaria de Turismo y Desarrollo Económico— y Gerald Washington Herrera, hoy integrante de Movimiento Ciudadano. Para la siguiente legislatura, el PRI repitió el número de escaños pluris con Soraya Pérez Munguía y Fabián Granier Calles.
Sin embargo, esa fue su última votación significativa; en 2024, el apoyo al PRI se desplomó, superando apenas el 3% necesario para conservar el registro.
Por otro lado, la fracción del PRD llegó a contar con seis diputados, entre ellos Agustín Silva, Ricardo Fitz (hoy flamante colaborador de Raúl Ojeda en Pemex) y Dolores Gutiérrez, la que traicionó a Núñez Jiménez, a pesar de que le ayudó a escalar en su carrera política y fue su vocera durante buena parte de su sexenio.
Sin el sistema de listas, ninguno de estos personajes habría llegado al Congreso. Lo mismo ocurre a nivel nacional, donde las cúpulas partidistas acaparan los primeros lugares para ellos y sus allegados.
Por ello, tachan la reforma de "antidemocrática" y acusan un retorno al partido único; en realidad, defienden el mecanismo que les permite sobrevivir políticamente sin el respaldo de las urnas. El pueblo los conoce….
